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          (…) Si algo   ocurriera, repito, que me inhabilitara de  alguna manera,  Nicolás Maduro no solo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que -en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales- ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela”.


Cortesía.
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La señora Ana Vita Carvajal esperaba la cadena que anunciaban desde temprano aquel 6 de marzo.

Ana comenta que escuchó la transmisión desde una residencia de Lechería, ubicada en la calle Arismendi, en donde trabajaba como doméstica.

“Mientras yo planchaba, la dueña de la casa tenía encendido el televisor, porque desde temprano le habían dicho que venía un anuncio grande”, comenta el ama de casa barcelonesa.

Los segundos se hicieron eternos para Ana.  Señala que al escuchar lo que calificó como la “noticia más terrible que ha recibido en su vida, después de la muerte de mamá”,  tuvo que contener y disimular su dolor, que lo sintió como un frío en las piernas.

“La señora de la casa estaba feliz. Dijo riéndose que tenía ganas de celebrar. Casi que salió a la calle a tirar cohetes. Claro que yo sabía que ella odiaba a mi Comandante, pero eso es malo. Le dije que me sentía mal, que me dolía el estómago. Recogí mis peroles y me fui. Yo no podía seguir viendo su alegría. Más nunca volví”.

Venezuela se convirtió en un hervidero de emociones. Ana y la dueña de la casa son apenas un referente, una anécdota perdida entre millones.

Tristeza, conmoción, alegrías furtivas y otras manifiestas, dolor, llanto y sobre todo, mucha incertidumbre. Desde ese mismo segundo una marejada de contenidos digitales plenaron la red global.

Los canales informativos del mundo entero, no fueron ajenos a interrumpir en ese instante su programación para transmitir un hecho que ya marca la historia de este país: Hugo Chávez Frías no solo anunciaba el recrudecimiento de la enfermedad que lo aquejaba, sino que dejaba a Nicolás Maduro como su sustituto, en caso de que algo pasara.

Se trataba de la última aparición del exmandatario antes de marcharse a Cuba. Casi ninguno de sus seguidores más cercanos se imaginaba -hoy confiesan- que se trataba de una despedida definitiva.

“Fue una navidad triste. Chávez acababa de ganar las elecciones presidenciales y siempre se decía que estaba enfermo. Pero nosotros, sus seguidores, decíamos que ese era un toro, que soportaba eso y más. Aunque reconozco hoy, después de un año, creo que no nos dijeron toda la verdad sobre su mal, sobre el día que realmente falleció, pero eso ya no importa. Nosotros seguimos adelante”, comenta Miguel Bastardo, un patrullero de Barcelona.

En ese momento, el país opositor empezó a hacer cálculos de nuevos escenarios electorales. No necesariamente alrededor de las elecciones regionales, programadas para el 16 de diciembre, en donde el chavismo, por primera vez sin su líder, arrasó en la contienda.

El 8 de diciembre de 2012, estima el analista político Miguel Azabache, se concretó un quiebre en la vida política del país y se abrieron tantas interrogantes cómo especulaciones alrededor de la enfermedad del presidente, sobre su sustituto, sobre nuevas elecciones y especialmente sobre el futuro.La historia ya es conocida.

Código Chávez

Cortesía.
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Hoy, luego de 12 meses de su fallecimiento, aquel 5 de marzo, nuestro país  vive un verdadero parto. La vitalidad del controversial hombre de Sabaneta todavía se mantiene como código referencial en importantes segmentos de la sociedad.

Los seguidores del exmandatario y sus adversarios, desde la arena de fanatismos arraigados, aún lo tienen como una esfinge de liderazgo, vitalidad y referente de la política nacional. ¿Hugo Chávez ha muerto?

Desde la óptica de un sociólogo como Miguel Prado, aunque tiene peso que la propaganda oficial haya apostado a crear una mitología alrededor de la imagen, el legado y la trascendencia política del fallecido presidente, Chávez tuvo todas las características para trascender por sí mismo.

“El expresidente durante 14 años logró una conexión con los sectores más desposeídos de la sociedad, independientemente de que vivieran peor, mejor o igual. Otorgó a esas masas un gran protagonismo simbólico”, explicó.

El investigador social estima que todavía es muy pronto para evaluar cuál será el legado verdadero de Chávez, pero todo indica que difícilmente se podrá borrar el código popular y de inclusión que imprimió el exjefe de gobierno en la construcción de su modelo de gobernabilidad.

“Si evaluamos la eficiencia de su gobierno creo que no hay discusión. Tuvo grandes abismos. Pero si pasamos revista a su capacidad de entusiasmar a las grandes mayorías con el modelo socialista que planteaba, creo que tampoco hay discusión”, argumenta.

Zonas sombrías

Ha pasado más de un año desde que Chávez no está al frente de Miraflores. Gobernó a Venezuela desde 1999 hasta el 2012, cuando fue reelecto para un período de seis años más.

Sin embargo, hoy la factibilidad del modelo de construcción del socialismo del siglo XXI, pareciera que solo era una traje a la medida que solo podía calzar en el enérgico militar, que sucumbió ante el cáncer en medio de grandes zonas sombrías sobre la verdad de su enfermedad.

Entre el 8 de diciembre y el día de su fallecimiento, las versiones encontradas con la escasa y a veces contradictoria información que provenía del oresidente (e) y el ministro de Información, se potenciaron por la herramientas de las redes sociales.

Que si murió el 30 de diciembre en la operación en La Habana, que si nunca llegó a Venezuela vivo, que si la urna que salió del Hospital Militar no era la misma de Fuerte Tiuna, que si…

Hacer un compendio de la Venezuela desde ese entonces, implicaría la edición de varios tomos, pero al unísono nadie duda que de ahora en adelante el devenir político del país tendrá un sello a fuego el peso simbólico de Chávez, algo que hasta sus más acérrimos defensores reconocen. Pero, ¿hasta cuánto tiempo?

José Quintana Marval, analista político, estima que si la oposición quiere conquistar más espacios en el futuro, el modelo planteado siempre deberá tener como punto inicial y final la inclusión social.

“Chávez supo llevar la mano del Estado hasta ese país que antes era prácticamente invisible. En un pueblo olvidado que ni siquiera llega el agua todavía, hoy tienen un Centro de Diagnóstico o un Módulo de Barrio Adentro, quizás no funcione en un 100 % pero es lo único que han visto en años”, asegura.

En la otra esquina…
Cortesía.
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En el otro extremo, el analista José Sequera estima que el “supuesto legado” de Chávez es solo un “montaje propagandístico que mantiene el oficialismo”.

“¿Qué podemos rescatar de Chávez frente al gobierno en 14 años, coincidiendo con los más altos ingresos petroleros de la historia?”, se pregunta Sequera, quien apunta en la dirección de: destrucción del aparato productivo, expropiaciones, una de las más altas inflaciones del mundo, desconfianza en el país y un desabastecimiento histórico.

Dice el analista que el gran sello de Chávez, que es precisamente la inclusión, se pudo haber logrado sin la “necesidad de destruir la economía y descuidar la infraestructura nacional”.

Sequera no duda que la presencia de Chávez “para bien o para mal” estará presente en nuestro devenir, pero solo se podrá rescatar el esquema de gobernar siempre en función de políticas sociales para los más desprotegidos, pero de resto es un ejemplo de lo que “no se debe hacer”.

“Lo terrible es que ni siquiera con el desastre de los últimos 14 años Venezuela maduró. Respeto quien piense que la trayectoria de Chávez marcó algo estructuralmente positivo para el país. Pero lo palpable, más allá del imaginario religioso que nos quieren imponer, está todo un país que hace colas, que se esconde a las 6:00 de la tarde aterrados de la inseguridad, que se desplaza por vías destartaladas, que no tiene hospitales dignos”, concluyó.

¿Por qué Maduro?

Hoy pocos dudan que aquel hombre barinés que irrumpió en el espectro de la política venezolana con un “por ahora” y se despidió hace un año a la voz de “Patria, patria, patria querida…”,  aún impregna la política venezolana.

“Él fue a quien dejó Chávez, y eso es suficiente para ser disciplinado con mi Comandante”, refiere Manuel Castillo, quien se califica como “hijo” del perecido mandatario.

En la otra orilla, Manuela Federicco, como cualquier ciudadano de a pie, comenta sin fanatismos que “no sabemos exactamente por qué Chávez dejó justamente a Maduro, si en el grupo de ellos había gente más preparada. Yo no soy ni de aquí, ni de allá. Yo ni voto”.

Justamente uno de los síntomas más claros de que Chávez se estaba despidiendo, es que por primera vez en 14 años y en medio de todas las dificultades de salud, había especificado quién sería su sustituto.

El analista Miguel Saavedra no duda que el exmandatario sabía que estaba anunciando un viaje sin retorno, y el escenario más optimista era que regresaría sin posibilidades físicas de retomar el poder.

“En cuestión de minutos resolvió un gran problema dentro de las filas de la dirigencia de Psuv. Si no hubiese mencionado a Maduro posiblemente se hubiesen dividido en mil pedazos, en varias fracciones. Obviamente, no es que hay una unidad absoluta, pero a nadie se le ocurrió contradecir la última voluntad del líder”, razonó.

En todo caso sustituir al hombre, al líder y al gobernante fallecido con sus fortalezas y debilidades, es una asignatura imposible de aprobar.

Las comparaciones siempre estrán a la vista, sobre todo en la actualidad. La historia continúa…

Redacción
redaccion@elnorte.com.ve
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