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Tumaco, el municipio del país con más cultivos de hoja de coca, se ha convertido en la prueba de fuego para el gobierno en su meta de erradicar este año 100.000 de las 146.000 hectáreas detectadas el año pasado en todo el país por el Sistema de Monitoreo de Naciones Unidas (Simci).

El jueves, en el hecho reciente más grave desde que se están dando enfrentamientos entre la Fuerza Pública, grupos armados y los propios campesinos por la erradicación forzada de los cultivos ilícitos, 8 personas perdieron la vida y otras 50 quedaron heridas tras un confuso ataque en el sector de Alto Montaje y La Frontera, zona rural de ese puerto nariñense.

Versiones preliminares señalan que la tragedia ocurrió a las 10 de la mañana, cuando un grupo de más de 200 campesinos e indígenas se encontraban en esa zona protestando contra la erradicación forzada de matas de coca que iba a realizar una unidad del Ejército Nacional.

“El Ejército llegó custodiado por hombres del Escuadrón Antidisturbios de la Policía y eso motivó los ánimos. De repente lo que se escuchó fueron varias explosiones y ráfagas de fusil”, le contó a El Tiempo un líder comunal de la zona.

En el lugar murieron de inmediato cuatro campesinos, entre los cuales la comunidad identificó a tres: Tito Jainer Uperto, de la vereda El Pensamiento; Jaime Guanga, de la vereda Casas Viejas, y Wilton Chaguindo, de la vereda Montañita. Otros cuatro fallecieron en los centros hospitalarios, según Ómar Álvarez, director del Instituto Departamental de Salud, que además confirmó la atención de 50 heridos.

Tras el hecho, un comunicado del Ejército responsabilizó del ataque a la disidencia del frente ‘Daniel Aldana’ de las Farc, al mando de ‘Guacho’.

“Lanzaron al menos cinco cilindros bomba contra los integrantes de la Fuerza Pública y contra la multitud que se encontraba en el lugar. Luego atacaron con fuego indiscriminado de fusiles y ametralladoras a los manifestantes y a las autoridades”, según el comunicado del Ejército.

Sin embargo, voceros de la Asociación Campesina de los Ríos Mira Nulpe y Mataje (Asominuma) afirman que en medio de la situación la “Fuerza Pública abrió fuego de manera indiscriminada contra los campesinos e indígenas” que se oponían a la erradicación forzada.

Bajo varios fuegos

De acuerdo con los reportes de la ONU, el año pasado Tumaco tenía 23.148 de las 42.627 hectáreas de hoja de coca detectadas en el departamento de Nariño. Además de grandes extensiones de cultivos ilícitos, en el puerto hay sofisticados laboratorios para el procesamiento de la hoja de coca.

Tumaco es estratégico para los narcotraficantes por su salida al mar Pacífico, por donde se les facilita el envío de la cocaína hacia Centro América y Estados Unidos.
En el municipio nariñense no solo hay presencia de la disidencia de las Farc. Allí también se disputan el control de los cultivos de hoja de coca y de la rutas el ‘clan Úsuga’, el Eln y la banda la ‘gente del Orden’.

En medio de este difícil panorama, el Gobierno puso a Tumaco como uno de los sitios prioritarios para acabar la hoja de coca mediante la erradicación forzada. Con este método espera cumplir la mitad de la meta de erradicación que se puso este año y, a través de acuerdos de sustitución voluntaria con los campesinos, espera erradicar otras 50.000 hectáreas, para completar las 100.000.

Mediante la erradicación forzada, según el gobierno, ha logrado acabar ya con 36.000, de las cuales 9.500 han sido destruidas en Tumaco. Por otro lado, según versiones oficiales, ya 3.000 familias del puerto firmaron los pactos de sustitución voluntaria.

Presión a comunidades

Precisamente, tras los hechos ocurridos, el Consejo Comunitario del Pueblo Negro de Alto Mira y Frontera, zona vecina al lugar del confuso ataque, denunció que desde hace varias semanas esa comunidad, que respalda la sustitución voluntaria, viene siendo amenazada por grupos armados.

En una carta dirigida a la Vicepresidencia de la República y a los ministerios de Defensa y del Interior, entre otra instituciones, el Consejo Comunitario advierte que a pesar de la disposición de las comunidades para sustituir de manera voluntaria los cultivos de hoja de coca, la lentitud del gobierno en la implementación de los acuerdos con los campesinos se ha convertido en caldo de cultivo para los grupos armados que se oponen a la erradicación.

“Algunos de esos grupos armados ilegales, además de enfrentarse diariamente, han intensificado el reclutamiento de jóvenes”, dice la carta. Aclaran que aunque ninguna de las personas muertas ayer pertenecía al Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera, “durante las últimas semanas se han venido presentando presiones de grupos armados hacia la comunidad, buscando que asuman el rol de escudos humanos ante la intervención de la Fuerza Pública que realiza labores de erradicación forzosa”.

Los campesinos denuncian que la inseguridad en Tumaco ha alcanzado niveles tan alarmantes que “ni siquiera las autoridades civiles e instituciones de ayuda humanitaria han podido ingresar a ciertos sectores para prestar ayuda humanitaria y asistencia a las víctimas”.

El jueves, en horas de la tarde, viajó al puerto el subdirector de la Policía Nacional,general Ricardo Restrepo, quien es el encargado de recoger información sobre los hechos ocurridos en el sector Alto Mataje y La Frontera para presentarle un informe al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

“Queremos la mayor imparcialidad, por eso le solicitamos a la Fiscalía General que esté al frente de la investigación y haga las entrevistas sobre el terreno, tanto a uniformados como a campesinos. En la mañana del jueves se había recibido la denuncia de una autoridad civil de Tumaco en el sentido de que ‘Guacho’ (el jefe de la disidencia de las Farc en la zona) estaba presionando a la comunidad”, dijo una fuente del alto Gobierno.

Luego de los hechos ocurridos ayer, la tensión en Tumaco subió y lo que esperan habitantes y autoridades es que se establezca plenamente de dónde vino el ataque que provocó la muerte de 8 campesinos y heridas a otros 50.

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Redacción El Norte
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