Publicidad!

Los espacios de la USM recibirán este mes una muestra compuesta de 20 gráficas del amo del lente

Hablar de don Augusto Hernández es hablar de la historia de la fotografía en el oriente del país, es rememorar a través de imágenes los inicios de esta tierra.

A sus 89 años de edad son muchos los hechos que ha podido retratar su lente, testigo fiel de sucesos impactantes dentro del desarrollo y crecimiento de Venezuela, entre ellos el Carupanazo, cuyas gráficas le hicieron merecedor del Premio Nacional de Periodismo en 1972.

Aunque la fotografía no era su sueño, de manera accidental incursionó en este mundo de las artes gráficas, cuando tras llegar en 1944 a Caracas desde su natal Puerto Cabello, empezó a laborar en octubre de ese mismo año en la rotativa del diario El Nacional como limpiador de la máquina, después de cinco años en esas labores paso a ser empaquetador.

Luego de una larga temporada en el taller fue promovido al cargo de portero de administración, posteriormente se desenvolvió en el área de la sala de redacción, allí fue donde llevado por la inquietud y la curiosidad empezó a apreciar las labores de los reporteros gráficos del diario.

Hernández recordó con gran emoción esos primeros días en el cuarto de revelado, observando cuidadosa y minuciosamente cada uno de los detalles del proceso.

“Cuando los fotógrafos estaban metidos en el cuarto de revelado yo veía cómo hacían todo, me parecía muy interesante, después me compré una cámara Rolleiflex, recuerdo que por unos 3.000 bolívares, cuando podía colaboraba con una que otra fotografía, con el tiempo pasé a cubrir a quienes se iban de vacaciones”, narró.

Entre las anécdotas de aquellos días atesora el momento en el que se le fue pedido que realizara una foto del lavado de los pies en Semana Santa, entre risas, recordó aquel momento en el cual reveló los negativos y se percató de que no le había colocado el flash a la cámara y solo obtuvo una imagen negra, y luego debió pedir una foto prestada a uno de sus colegas.

Considera que su mejor foto la realizará el día que beatifiquen a José Gregorio Hernández. Alejandra Upamo/Cortesía
Considera que su mejor foto la realizará el día que beatifiquen a José Gregorio Hernández. Alejandra Upamo/Cortesía

Oriente
El oriente del país ha sido testigo de la carrera de Hernández, 60 años han transcurrido desde que fue enviado como corresponsal de El Nacional a Barcelona. Aquí formó su familia, y para su orgullo, cuatro integrantes de su entorno se han dedicado a este mundo.

Sus inicios en el mundo del reporterismo gráfico siempre estuvieron acompañados de algún suceso, muestra de ello es que su primera foto en la zona fue un accidente de tránsito en el crucero de las carreteras Negra y Blanca, donde fallecieron cuatro alemanes que trabajaban en las minas de Naricual en 1956.

“Cuando llegué se hacía mucho suceso, más que todo accidentes de tránsito, debido a que las carreteras eran muy angostas, no existían las autopistas, además se vivía una dictadura, todo el mundo andaba tenso”, contó.

Hernández recuerda con entusiasmo esa época dorada de la fotografía, en donde se preparaba los productos para el revelado y copiado, hasta su publicación en el periódico. “Era un trabajo laborioso que conjugaba el arte y el reporterismo”, agregó.

Esencia
Este virtuoso del lente recalcó que con la tecnología se había perdido la esencia de la fotografía, esa calidad que la convertía en arte, agregó que antes se plasmaba una historia en cada imagen, y que hoy en día la digitalización ha hecho que se desperdicien los detalles.

“Hacer fotografías no es lo mismo que tomar fotografías, uno puede tomar mil fotos pero solo cuando se trabaja con las técnicas adecuadas se puede obtener un buen resultado, antes en los laboratorios se hacían fotos, se cuidaba cada detalle, era más artístico”, puntualizó.

Su amor por este oficio se vio reflejado en su familia, donde cuenta con varios sucesores, señaló que eso se debía al hecho de tener el taller en la casa, y los muchachos crecieron viéndolo trabajar, situación que generó su interés y entusiasmo.

Hernández no solo ha visto crecer la urbe oriental sino también el nacimiento de muchos de los medios impresos de la zona, incluso su pasión se extendió más allá del lente, cuando el año 1991 se graduó en la Universidad Central de Venezuela como licenciado en Comunicación Social.

“Los periodistas siempre han sido perseguidos por los gobiernos sobre todo el gráfico, pero no por estar metidos en todas las protestas y guarimbas, pero no precisamente por estar en contra de ellos, sino buscando información, muchos compañeros han muerto en medio de estos eventos”, sentenció.

Legado
Más de cinco millones de negativos y unos tres millones de fotografías esperan porque uno de sus más grandes sueños se materialice, la creación de un pequeño espacio para la fotografía dentro del Museo de la Tradición del estado Anzoátegui.

Hernández acotó que allí se exhibirían no solo sus gráficas sino también las de los primeros fotógrafos de la zona como lo fueron Juan Antonio Antonini y Avril De Lima.

Esta muestra recogerá imágenes de la Barcelona colonial, esas bellezas históricas como los son el casco central, la Casa Fuerte, el Puente de los españoles, la vieja aduana e incluso los restos del primer asentamiento de los cumanagotos.

Reconocimiento

El Círculo de Reporteros Gráficos del estado Anzoátegui (CRG), le rindió un merecido homenaje a este personaje, con la realización de un documental sobre su vida. Este es apenas uno de los tantos reconocimientos que ha recibido Hernández en toda su vida, desde órdenes de méritos municipales, regionales, pasando por la segunda orden de Miranda, hasta el Premio Juan Avilés del CRG.

Jakelin Cotorett
Jakelin.Cotorett@elnorte.com.ve

Publicidad!