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Luego de que Medias Rojas de Boston quedara eliminado en la serie de dvisión ante Indios de Cleveland el pasado lunes, a David Ortiz le queda el mejor consuelo: el Salón de la Fama de Grandes Ligas.

El toletero dominicano, que jugó entonces su último encuentro como profesional, se emocionó hasta las lágrimas, cuando la concurrencia que se dio cita en el Fenway Park de Boston le tributó una ovación tras el fin de su era.

“Cuando caminé hasta el montículo (para saludar a la fanaticada), me di cuenta de que era la última vez que iba a hacer eso como jugador. Ahí se me fueron las emociones”, dijo quien ha firmado la mejor campaña de retiro de pelotero alguno en Grandes Ligas, tras liderar a ambos circuitos en slugging (.620) y en OPS (1.021), y a la Liga Americana en carreras remolcadas (127), además de despachar 38 cuadrangulares.

“Big Papi”, que había anunciado que la de 2016 sería su última campaña como profesional, pasó toda la temporada recibiendo homenajes en las distintas plazas.

“Las cosas no terminaron como queríamos”, dijo el quisqueyano, que defendió los colores patirrojos en 14 de los 20 años que estuvo en Grandes Ligas.

“Aún así, (quedar campeones de división en la ronda regular) fue un paso importante para la organización porque fue como si de la noche a la mañana pasáramos de ser un equipo malo a ser un equipo bueno”.

Los míticos 500 cuadrangulares

En total, Ortiz (541) superó los míticos 500 cuadrangulares, uno de los pasaportes para ir directo al templo de los inmortales.

Además, los tres títulos de Serie Mundial que ostenta (2004, 2007 y 2013), más ocupar el cuarto lugar de todos los tiempos en impulsadas en playoff -igualado con Derek Jeter-  (61), lo develan como un competidor.

El próximo mes Ortiz cumplirá 41 años. Si el destino le regala de cumpleaños el premio al Jugador Más Valioso, será una alegría. Pero el mayor consuelo tras le eliminación será su ingreso a Cooperstown.

León Aguilar
[email protected]

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