Trabajadores en estaciones de servicios pueden ganarse hasta Bs. 5 mil con el “rebusque”


No consigo trabajo, pero no me puedo quedar de brazos cruzados viendo cómo se me mueren de hambre los chamos. Algo tengo que hacer para llevar comida” son las palabras de Juan Pericaguana, un barcelonés que lleva seis años desempleado, pero que encontró el sustento diario en la economía informal, el mercado que según Fetranzoátegui, gana terreno tras cada ajuste salarial en el sector oficial.

El presidente de la Federación de Trabajadores de Anzoátegui, Tito Barrero, aseguró el pasado miércoles que la economía informal (bachaquero, buhoneros, minuteros, vendedores de comida ambulante, charleros, cuidacarros, entre otros), se ubica en 70% en lo que va de 2017, mientras que el desempleo alcanza al 22% de la población anzoatiguense donde los más afectados, son los jóvenes recién egresados.

Explicó que el 90% de los trabajadores, debe desempeñar dos y tres actividades comerciales para poder cubrir los gastos de alimentación, educación y servicios públicos.
Como Pericaguana, cada vez son más los anzoatiguenses que salen a la calle a rebuscarse, encontrando alternativas que terminan generando mucho más recursos económicos que si perteneciera a una nómina del sector legalmente constituido.

“Llego a las 5:00 de la mañana a cuidar los carros que se estacionan y al mediodía tengo dos mil 500 bolívares sin tener que rendir cuentas. En un día hago hasta Bs- 4.500”contó Pericaguana, que de lunes a viernes se convierte en “vigilante” de los vehículos que son aparcados fuera del centro comercial Neverí Plaza.

“100 mil al mes”

2.5 salarios mínimos (Bs. 40 mil 638 al mes) es lo que genera en promedio un trabajador de las estaciones de servicio entre propinas y “trabajitos extras”.

Así lo expresó Iván Gómez, quien surte combustible y durante la espera limpia el vidrio delantero de los vehículos. Destacó que a diario genera entre Bs. 3.000 y 6.500 dependiendo de si es fin de semana o un día muy flojo, entre el cambio del pago y la “lavadita”.

Pero los ingresos pueden duplicarse si se ofrecen productos para el consumo. Bs. 15 mil diarios es el ingreso diario de Antonio Marín, un muchacho que desde hace mes y medio optó por vender tetas de mango en los semáforos de la avenida Fuerzas Armadas.

Detalló que prepara 50 helados para la venta diaria a Bs. 300, “que se venden antes del mediodía”.

Sobreviviendo

Pero no todos corren la misma suerte. Santiago Méndez tiene tres meses de cuidacarros en el mercado de Tronconal III donde a diario apenas se gana Bs. 1.500 entre semana, “que apenas alcanza para comprar una masa y algo de pellejo para sobrevivir. Yo apenas hago algo para medio comer”. El desempleo, la ausencia de una pensión y la pérdida de peso, lo obligó a buscar “trabajo”.

El sustento

Para Jorge Gómez, levantarse a las 3:00 am y dirigirse al mercado de Puerto La Cruz a cuidar carros es la única manera que tiene para mantener a sus dos hijos y esposa.

Señaló que haberse graduado de técnico superior en Administración no le ha servido de mucho, pues desde hace más de un año no consigue trabajo en su campo, por esta razón se vio obligado a salir a la calle y buscar el sustento del hogar.

“Un día salí y de tanto entregar papeles me senté en un estacionamiento a pensar qué iba a hacer con mi vida, entonces un señor salió y me dio una propina que en aquel tiempo me sirvió para comprar un almuerzo. Desde ese entonces empecé a cuidar carros y puedo sacar hasta Bs 10 mil durante un día normal”, acotó.

Insuficiente

Un sueldo integral es de 148 mil bolívares mensuales, ingreso que es considerado insuficiente para cubrir los gastos de la canasta básica la cual cerró en el mes de enero en Bs. 832.259,95. Es decir aumentó Bs. 88.663,07 (2.2 salarios mínimos), 11,9%, con respecto al mes de diciembre de 2016. Se necesitaban 27.741,99 bolívares diarios para cubrir su costo.

100 mil bolívares al mes pueden ganarse los trabajadores informales.

70 por ciento de la población en Anzoátegui se dedica a la buhonería.

Sueldo mínimo no alcanza para cubrir gastos. Alejandra Upamo

Y. González/K. Fernández
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