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La ausencia de controles para la venta de cemento y otros materiales esenciales sigue generando molestias entre numerosos habitantes del municipio Anaco, quienes desde hace varios meses suelen pagar hasta 10 mil bolívares por cada saco de este pegamento.

Asdrúbal Salazar, secretario del Sindicato de la Construcción en Anzoátegui, resaltó que presuntas mafias desvían el despacho del calizo hacia centros clandestinos localizados en el mercado municipal o las avenidas Miranda y Mérida, para luego ofrecerlo con un sobreprecio de hasta 830 por ciento.

“El monto real de cada empaque es de 1.700 bolívares. Sin embargo, estas personas se las ingenian con relativa frecuencia, a fin de acaparar el producto que sale desde la planta cementera de Pertigalete, el cual es rematado al mejor postor en esos lugares junto a otros insumos de amplia demanda”.

Salazar comentó que esta situación afecta de manera directa a decenas de empresas constructoras, cuyos propietarios y encargados deben negociar con dichos intermediarios cada vez que deben adquirir cemento, cabillas o cerámica.

“Las vigas de metal de media pulgada se venden en Bs 8 mil la unidad, lo que aumenta de manera exponencial los gastos operativos de estas compañías”.

Sin respuestas
El portavoz recalcó que en reiteradas ocasiones se han interpuesto las respectivas denuncias ante diversos organismos de gobierno, pero hasta la fecha no se han establecido acciones correctivas que eviten esta práctica ilegal.

“Por lo pronto seguiremos atentos a este comercio clandestino, para de esta forma colaborar con las autoridades cuando sea necesario”, agregó Salazar.

 

Carlos Pirela
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