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Inflación seguirá en ascenso por emisión de billetes inorgánicos para tapar déficit fiscal de al menos 17% en el presupuesto nacional


Colas kilométricas se evidenciaron la mañana de ayer en el Banco de Venezuela de Puerto La Cruz. Alejandra Upamo

 

Cuatro horas de cola para retirar 10 mil bolívares del cajero. Las largas filas emigraron de los supermercados hasta las entidades bancarias. En la Venezuela de la crisis económica, resulta caótico comprar un kilo de harina de maíz e incluso disponer del dinero propio ahora represado en números digitales.

La escasez del irónico bolívar fuerte se hace evidente. No es nueva pero sí cada vez más acentuada. Las monedas están en completo desuso por su desfasado valor nominal frente a los precios del mercado y las nuevas piezas nada que aparecen. Conseguir billetes de cualquier denominación requiere paciencia, tiempo e incluso pago de especies de vacunas en comercios que cambian efectivo.

Son síntomas de una enfermedad que para el economista José Toro Hardy se sedimenta en la abundancia de políticas económicas erradas. Entre ellas, la soga al cuello que ahora tienen las empresas privadas que producen bienes esenciales. Fruto de la escasez de alimentos, surgió el mercado negro que cada vez es más costoso por la deficitaria producción y la inclemente inflación.

Explica el economista que las transacciones en el concurrido mercado callejero requieren cada vez más billetes porque solo se hacen en efectivo. El mercado ilegal “acapara” las denominaciones de los billetes venezolanos. Lo que ya es una distorsión en sí, genera más escasez. Esta vez sobre la moneda nacional.

Aunado a eso, el también economista Luis Casique precisa que el aumento de dinero en circulación durante 2016 solo fue de 50%. Esa sería una cifra “normal” dentro de una economía con tan alto nivel de inflación. Pero frente al alza de precios, el crecimiento es insuficiente para cubrir los gastos de la cotidianidad de los venezolanos.

“Los precios de los productos están dolarizados y han aumentado exponencialmente. Solo desde 2008 hasta 2015 hay un incremento acumulado de la inflación de 2.257%. (…) No todo el país está bancarizado. Hay comercios pequeños que no tienen puntos de venta y necesitan cada vez más cantidad de efectivo”, advierte Casique.

Poca vigencia

Las nuevas denominaciones nominales de los billetes no han transcendido las pantallas de televisión y solo son conocidos porque el Presidente los ha mostrado en cadena de radio y televisión.

Pero los economistas, aunque ven necesaria la transición, auguran que la nueva denominación se devaluará aceleradamente por el constante incremento de la inflación. Toro Hardy explica que mientras el gobierno pretenda encubrir su déficit presupuestario con el financiamiento del BCV, la emisión de ese dinero sin sustento económico acelerará el aumento de los precios.

“Si no curan la raíz de la inflación, que es el déficit fiscal (el gobierno gasta más de lo que tiene), siempre será insuficiente el cono monetario. Vamos a estar permanente en una situación de escasez de billetes hasta que limemos estas locuras económicas. Ya emiten billetes de mil y no pasará mucho tiempo hasta que haya que emitirlos por 10 mil o por un millón”, advierte el economista.

Según su homólogo Casique, ese déficit fiscal es de al menos 17% de todo el presupuesto nacional. Su registro contempla que el financiamiento del BCV comenzó en 2011. Hasta el 18 de noviembre de 2016, estima que la principal autoridad económica del país ha asumido al menos 349 mil 900 millones de dólares. El equivalente a 32 veces las reservas internaciones de Venezuela.

Para el experto, la verdadera solución radica en darle autonomía al Banco Central, establecer disciplinas fiscales y monetarias y plantear un programa macroeconómico coherente. Aunque admite que la economía mejoraría, no sería con respuesta inmediata. Pero de lo contrario, Venezuela sufriría aún más escasez en el primer trimestre de 2017. Que a su vez desencadenaría todos los siguientes males que ya son constantes.

Caso Paraguay

Las 30 toneladas de bolívares decomisados en el norte de Paraguay salieron de Venezuela por Colombia, según la comitiva de autoridades venezolanas que está en el país suramericano para colaborar con la investigación, dijo a Efe el fiscal del caso, Julio César Yegros.

El fiscal señaló que esa delegación venezolana, formada por un agente fiscal, un militar y un miembro de la Cancillería, seguirá en Paraguay hasta el sábado para seguir con su cooperación con las autoridades locales.

Katherine Carrizales/ECS
[email protected]

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