Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia: “Nunca te dejaré desamparado” (He 13:5)


Cada uno de nosotros tiene sus luchas. Es innegable que nos preocupa la crisis del país, el futuro de nuestros hijos, los escasos salarios que no alcanzan para nada.

En muchos casos el temor llega a paralizarnos y se hace abrumador. Pero la preocupación no cambia las circunstancias.

No se añade un día a la vida ni se solucionan los problemas de tanto preocuparse.

Las dos enfermedades típicas de la vida moderna son la úlcera de estómago y la trombosis coronaria, y en muchos casos ambas son el resultado del estrés.

Es un hecho en medicina que el que más ríe es el que tiene una vida más larga.

La Biblia dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Pr 17:22).

La ansiedad afecta el juicio de una persona, reduce sus poderes de decisión y la hace cada vez más incapaz de enfrentarse con la vida.El que se preocupa peca, porque desconfía de Dios y de su Palabra.

En su primera carta, Pedro enseñó: “Depositen en (Dios) toda ansiedad, porque él cuida de ustedes” (1 P 5:7).

Pablo le dijo a los hebreos:“No vivan preocupados por tener más dinero. Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia: “Nunca te dejaré desamparado” (He 13:5). Si quieres vivir muchos años con buena salud, debes creer que Dios cumple lo que está escrito. Su Palabra es perfecta y digna de confianza.

Lo opuesto al temor es la fe. Una vez que comprendas que Dios te ama mucho más de lo que tú amas a tus hijos, echarás sobre Él toda ansiedad, porque Él tiene cuidado de ti (1 P 5:7).

En lugar de preocuparte, ocúpate de orar y de llevar todo temor al trono del Señor. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Ro 8:32).

Es muy fácil desesperarse si no estás oyendo la voz de Dios. La Biblia dice: “Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor” (Jer 17:7).

Enfrenta los problemas sobre tus rodillas. Ora de acuerdo a la Palabra de Dios. Él nos ha dado preciosas y grandísimas promesas y cada una de ellas nos recuerda que debemos confiar nuestras vidas en sus manos.

Así que, “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil 4:6-7). Deja la ansiedad en la cruz. ¡No temas, Dios está al control!

Liliana D. González