El nuevo formato de la Copa Libertadores, que se implementará en el 2017, mantendrá la final tradicional de ida y vuelta, informó ayer el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez.
En la reunión del consejo ejecutivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) se aprobó la estructura general de la Copa Libertadores, incluyendo la decisión de mantener la final ida y vuelta, precisó.

La dirigencia del balompié sudamericano seguirá discutiendo la posibilidad de organizar una sola final, al estilo europeo, en una sede predefinida.

“La idea de una final única es organizar una gran fiesta para celebrar el fútbol y hacer de él un elemento integrador en Sudamérica”, explicó Domínguez.

Desde el punto de vista deportivo, dijo que una plaza predefinida “tiene el atractivo de ofrecer un campo de juego neutral para los finalistas, conservando un elemento de sorpresa, pues siempre existe la posibilidad de que un equipo local logre llegar a la final”, subrayó.

Destacó que esto requiere de una planificación de primer nivel para garantizar estándares de excelencia en términos de logística, infraestructura, seguridad, movilidad y organización de eventos.

“También hemos escuchado las preocupaciones de los fanáticos y la Conmebol debe trabajar para que haya alternativas de viaje y alojamiento que permitan que la pasión de la final de Copa Libertadores llegue a cualquier ciudad”, puntualizó.

Desde 2017 se jugarán 150 partidos en la Copa Libertadores.

El torneo comienza con dos fases pre-clasificatorias, en las que 16 clubes se enfrentarán en dos rondas de ida y vuelta, jugando un total de 24 partidos, hasta dejar 4 clubes clasificados a la fase de grupos.

El torneo continua con una fase de grupos con 32 equipos, de los cuales 28 llegarán por clasificación directa, incluyendo al campeón de las ediciones anteriores de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, y 4 clubes llegarán de las fases pre-clasificatorias.

AFP
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