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En Venezuela el procedimiento opcional continúa vigente a pesar que médicos y protectores de animales se oponen al corte

La mutilación de la cola en los perros es un tema que deja mucha tela que cortar. La práctica que se ha extendido desde los criadores de animales y veterinarios es vista como una amputación estética y una forma bastante bárbara de tratar a un animal.

El procedimiento dede ser realizado por un especialista.
El procedimiento dede ser realizado por un especialista.

Hay quienes apoyan el procedimiento y además los que defienden la pureza de la raza. Sin embargo canes como el doberman, rottweiler, pitbull, schnauzer, pincher, terrier, chihuahua y hasta poodle han sido conocidas por su apariencia en donde sus colas son recortadas.

De acuerdo a Karly Granillo, médico veterinario de Súper Pets Lechería, aunque la amputación de orejas y cola ya no es vista en el pénsum de estudios venezolano, por el sufrimiento y los problemas que genera a los canes, este tipo de intervenciones sigue siendo frecuente en muchos consultorios.

Señala que a pesar de sus complicaciones, algunas personas siguen sometiendo a sus perros a estos cortes.

“Este procedimiento se realiza más que todo por temas estéticos, apariencia o gustos de sus dueños.  Pero desde el punto de vista veterinario no justifica el sufrimiento del animal en pro de su salud o estilo de vida”, resalta la especialista.

La joven graduada en la Universidad Rómulo Gallegos de Zaraza, añade que en los últimos años gracias al arraigo de la cultura existen muchos veterinarios, que como ella, se niegan rotundamente a realizar estas operaciones.

“En mi caso en particular siempre trato de convencer a los dueños de no pedirlas, debido a que afectan su capacidad de comunicación e interfieren evidentemente en la interacción del can con su entorno”, refiere Granillo.

Acota que a través de su cola, los perros utilizan infinidad de señales de calma que son necesarias para su supervivencia y entendimiento con el ser humano.

Detalla que uno de los actos más evidentes va ligada a la interpretación de las emociones, por lo que al ser amputada se deja al cachorro sin un lenguaje claro de transmitir sus miedos, sumisión e inclusive situaciones peligrosas que beneficiarán tanto a sus dueños como a los perros.

Riesgos y complicaciones

Aunque en la mayoría de los casos el corte de cola se realiza teniendo en cuenta la edad de la mascota.  La médica veterinaria Karly Granillo aconseja que el procedimiento se lleve a cabo entre los primeros dos y ocho días de vida de un cachorro, ya que en perros adultos requiere anestesia general.

Fervientes proteccionistas se oponen a esta práctica ya que se pone en riesgo la vida del animal, debido a que la cola es demasiado grande y los vasos sanguíneos, los huesos y los nervios están demasiado desarrollados.

Explica que en ese caso al necesitar anestesia general el can puede no volver a despertar si se le pone una dosis errada y se acude a un veterinario sin experiencia. “También se corre el riesgo de sangrado que puede desencadenar una hemorragia”, dice.

Prohibición

En muchos países está prohibido cortarle la cola al perro por razones estéticas, como Reino Unido y Australia. En España, es legal en algunas comunidades autónomas e ilegal en otras.

La Convención Europea, encargada de la protección de los animales de compañía, con sede en Luxemburgo, elaboró una ley para prohibir la otectomía (corte de orejas) y caudectomía (corte de la cola) en mascotas.

Asimismo en países como Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania, Dinamarca, Chipre, Grecia, Luxemburgo, Suiza, entre otros de la región, ya no se realizan.

La tendencia actual es la de respetar la estética natural de los animales y muchas sociedades caninas alrededor del mundo permiten competir a los perros y perras con sus colas y orejas enteras.

Venezuela

En Venezuela, la caudectomía y la otectomía siguen siendo una práctica frecuente, a pesar de que está tipificada dentro de las agresiones graves en la Ley para de Protección de la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio en su artículo 72, numerales 2 y 3.

Noreykis Pino C
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