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Mientras los estudiantes piden a gritos mejoras en sus casas de estudios, autoridades alegan que la crisis económica impiden realizar remodelaciones y adquirir nuevos equipos para los laboratorios y otras áreas 

Infraestructuras deterioradas, laboratorios sin insumos y carencia de personal podrían ser las características que definen alguna institución pública en el país. Sin embargo, hoy se tocará el tema de las universidades privadas, las cuales han sido escenarios de protestas en la zona norte del estado Anzoátegui durante este año.

La primera reacción de los estudiantes suele coincidir: ánimos caldeados, indignación y desacuerdo por las condiciones en las cuales deben estudiar a pesar de cancelar elevadas cuotas trimestrales, semestrales o anuales.

Tal es el caso de la facultad de Odontología de la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (Ugma), donde los alumnos declararon paro, el pasado 11 de mayo, porque no soportaban seguir viendo clases en condiciones precarias.

“No tenemos insumos para hacer las prácticas, los equipos de rayos X funcionan a medias y las aulas no tienen aire acondicionado”, eran las quejas de los bachilleres, quienes en más de tres ocasiones cerraron, la avenida Intercomunal Jorge Rodríguez de Barcelona, para llamar la atención de las autoridades.

En la UGMA cerraron una vía. José M Abreu
En la UGMA cerraron una vía. José M Abreu

Una situación parecida se vivió en la Universidad Santa María (USM), Núcleo Oriente, cuando los estudiantes decidieron manifestar por la falta de seguridad, infraestructuras adecuadas y mantenimiento.

“El control de acceso que hay en la entrada de la USM no funciona. Todos los equipos se los han robado, en esta oportunidad fueron dos televisores, pero anteriormente se llevaron los compresores de los aires acondicionados. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando esta situación?”, preguntó Carlos León estudiante del V semestre de Derecho.

Estudiantes de la Santa María protestaron por inseguridad. José Manuel Abreu
Estudiantes de la Santa María protestaron por inseguridad. José Manuel Abreu

En el Instituto Politécnico Santiago Mariño de Barcelona, los educandos reconocen que deben trabajar y hasta “matar tigres” para poder cubrir las cuotas semestrales que garantizarán su profesión, pero se quejan de fallas en los servicios básicos: agua, papel higiénico y limpieza
Según explicaron, un semestre oscila entre Bs 6 mil y Bs 8 mil, precio que consideraron “pagable” en comparación con otras universidades privadas en la entidad, como la Santa María y Gran Mariscal de Ayacucho, donde las matrículas pasan los Bs 20 mil.

En la zona norte, también hay otros casas de estudios de menores costos como el Henry Pittier, el Instituto Universitario de Tecnología de Administración Industrial (Iuta) y el Instituto Universitario de Tecnología Industrial Rodolfo Loero Arismendi (Iutirla), donde los bachilleres reconocen fallas en los servicios e infraestructuras.

La crisis afecta
Las respuestas de las autoridades a estas quejas han sido la situación económica que atraviesa el país. El decano de la Ugma, Arístides Maza, explicó que los insumos médicos utilizados por los alumnos de Odontología para sus prácticas no se consiguen.

“Nosotros tratamos de resolver por cualquier vía, pero son productos que se tienen que comprar fuera porque aquí no se producen y con el conflicto que existe para la adquisición de divisas todo se complica”, reseñó. Confesó que lo mismo pasa con la reparación y adquisición de equipos nuevos.

“Comprar un aire acondicionado en el país es difícil. Nosotros también quedamos atrapados en los problemas de abastecimiento. Una limitación es la baja oferta y cuando se localiza lo quieren vender a precios muy elevados. Lamentablemente la Universidad no cuenta con el presupuesto necesario para hacer las compras, pero estamos trabajando para solventarlo”, detalló.

Señaló que en los acuerdos pactados con los bachilleres está la recuperación de las instalaciones, pero se realizará progresivamente. “Pedimos un plazo para ir haciendo las reparaciones necesarias hasta optimizar por completo la calidad de servicio de la institución”, apuntó.

Por su parte, el vicerrector Administrativo de la USM, Carlos Peña, informó que los problemas del país y la falta de divisas impiden que hagan las remodelaciones pertinentes en las diferentes sedes. En el caso de Anzoátegui, acordó que mensualmente harían un esfuerzo por mejorar las condiciones y publicarían en cartelera las obras que realizarían.

En el caso del Iutirla, una fuente administrativa, quien prefirió omitir su identidad, explicó que las cuotas que cancelan los estudiantes solo alcanza para el mantenimiento y el pago al personal. “Habría que aumentar las cuotas en un 500% para poder pensar en remodelación de en las infraestructuras.

Urgen aumentos
El decano de la Ugma, Arístides Maza, señaló que otra de las causas de las carencias es la imposición de congelar el incremento de la matrícula universitaria, puesto en vigencia desde el 2008 por el Gobierno nacional.

El catedrático expuso que la providencia establece que únicamente se les podrá aumentar un 15 % a los estudiantes regulares.

“Cuando tenemos una inflación que sobrepasa el 60 %, el 15 % de incremento que hacemos se queda corto. El 75 % de los ingresos de la Universidad va dirigido al pago de nómina. Necesitamos que se haga una revisión a ese decreto”, puntualizó.

Maza resaltó que las autoridades académicas de la Universidad en Caracas, están pidiendo tener una reunión con el Ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Manuel Fernández Meléndez, para plantear la situación pero no han obtenido respuesta.

“Debido a este escenario el consejo rectoral de la Ugma, decidió tomar ciertas medidas entre la que resalta no inscribir alumnos para la cerrera de Odontología para el periodo del 2016. Lo que se busca es estabilizar la población estudiantil. Esto es una medida transitoria no un cierre técnico”, aseveró.

Los estudiantes colocaron los pupitres en el lobby de la USM. Víctor Pinto
Los estudiantes colocaron los pupitres en el lobby de la USM. Víctor Pinto

Acotó que las autoridades están estudiando la viabilidad sustentable de la carrera.

“Actualmente un estudiante de primer año cancela aproximadamente Bs 27 mil, pero a partir del segundo año es un poco más económico. El último incremento que realizamos el año pasado solo fue del 30% acorde a la Ley”.

Diferencias
En cambio la situación en la USM es totalmente distinta a la de la Ugma, porque el año pasado la casa de estudio realizó un incremento que del 101 %, por lo que el semestre promedio pasó de Bs 10 mil a Bs 21 mil.

Esto trajo como consecuencia el malestar en la comunidad universitaria, a tal punto que redactaron una carta firmada por más de la mitad de los bachilleres de la institución dirigida a la Superintendencia de Precios Justos (Sundde), para que hiciera una evaluación de los costos y posteriormente un reajuste.

Sin embargo, hasta la fecha la Sundde no ha dado respuesta referente al caso. Solo se conoció que el ministro Meléndez había dejado explícito que todas las casas de estudios superiores privadas tenían que aumentar únicamente 15 %.

Para este nuevo periodo se tiene previsto efectuar un aumento en la USM del 140 %, aunque se trató de confirmar la información con las autoridades fue imposible.

Propuesta estudiantil
Los bachilleres no están de acuerdo con el posible aumento, porque actualmente pagan la matrícula más elevada en Anzoátegui y las condiciones de la sede están por el “suelo”.

“Este periodo pagamos más de Bs. 40 mil en todo el año y no vimos soluciones a ninguno de los problemas que hemos venido denunciado desde hace tiempo. Por eso no estamos de acuerdo con que vuelvan a incrementar bajo estas condiciones”, comentó Carlos Bracho estudiante de la USM.

Destacó que acordaron con las autoridades que en un plazo de tres meses se hará la instalación del circuito cerrado de cámaras de vigilancia, la implementación de un control de acceso, las reparaciones de los equipos de los laboratorios y aires acondicionados, así como la dotación de insumos para los estudiantes de farmacia.

“Si no vemos resultado tomaremos otras medidas. No es justo que paguemos tanto y las condiciones sean deplorables”, aseveró.
Comentaron que decidieron levantar el paro porque había estudiantes que querían continuar viendo clases.

“Yo estoy de acuerdo con las peticiones pero tampoco creo viable que perdamos tantas clases, yo quiero terminar mi semestre lo antes posible”, fue la opinión de Gerardo Parra quien cursa el decimo semestre de derecho.

Quejas
Los estudiantes agregaron que los aranceles aumentaron de la noche a la mañana, anteriormente una constancia de estudios costaba 150 bolívares y ahora están en Bs. 500.
“Exigimos que antes de que ellos introduzcan los papeles al Sundde nos avisen a nosotros la cantidad del aumento, porque después que ellos hagan ese papeleo no hay marcha atrás”, enfatizó Bracho.

Vale recordar que en reiteradas oportunidades, el coordinador de la Superintendencia Nacional de Defensa de Derechos Socioecómicos (Sundde) en la entidad, Francisco Álvarez, ha informado que estarán atentos a la denuncias de los bachilleres para garantizar que no se abuse en cuanto al costo de la matrícula.

Kenlibeth Fernández/ECS
[email protected]

Redacción El Norte
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