La agricultura no logra impulsarse con la inmediatez que se necesita, ni hacemos uso más eficiente de los recursos naturales disponibles


 

En Venezuela cada año que pasa hay más gente que alimentar. Sin embargo, aún este 2017, en medio de la inseguridad alimentaria más grande y prolongada desde las guerras de Independencia y Federal, la previsión respectiva es desestimada. Así por ejemplo hace diez años advertíamos que en 2016-17 habría 4,4 – 5 millones de venezolanos más que alimentar sobre los 26 – 26,6 millones mal alimentados de ese entonces. Hoy sobre 31 millones de venezolanos enfrentamos las penurias de la escasez y el desabastecimiento crónico, mientras la malnutrición y el hambre hacen estragos en la población.

En este escenario, ante la pregunta que nos hacemos todos ¿hasta cuándo dura esto Venezuela? la respuesta clara, precisa y sin ambages es: hasta que la democracia y la libertad se restablezcan plenamente. El ideario castro-comunista que a la fuerza y el hambre trata de imponérsele a la nación, niega la libertad económica indispensable para que el sector productor privado invierta y produzca. Hasta entonces el desarrollo agrícola nacional seguirá como un enunciado más que no se cumple del texto constitucional. La agricultura no logra impulsarse con la inmediatez que se necesita, ni hacemos uso más eficiente de los recursos naturales disponibles, utilizando técnicas de producción costo-efectivas para aumentar los rendimientos, y en forma sostenible desde el punto de vista medioambiental. Mientras sigue el cerco y aniquilamiento por el Estado del sector productor privado, aumentando peligrosamente el déficit de la producción y la crisis agroalimentaria.

De allí que si se quiere asegurar la alimentación y mejor nutrición de todos los venezolanos, sigue pendiente la creación de un entorno empresarial favorable a la inversión privada en la agricultura. Para ello las políticas y controles como los entes del Estado deben cambiarse y adaptarse, para posibilitar permanentemente la producción agroalimentaria competitiva. Caso contrario el daño nutricional y de salud a la población causado por la falta de alimentos, tendrá efectos irreversibles, aumentando la tensión social a los límites de una indeseable explosión pues con hambre no hay paz. ¿Hasta cuándo Venezuela? Cada venezolano con su acción o inacción lo decide.

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Pedro Piñate