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Muy importantes términos estudiados por la teoría política contemporánea, hoy ambos conceptos se unen en una simbiosis que hace pensar a algunos en los riesgos y amenazas a una democracia plena y viva. El populismo, es para algunos autores una teoría de análisis político, para otros, es un tipo de modelo político particular y peculiar sea el caso latinoamericano, que tiene sus orígenes en los años 40. Ahora bien, esta categoría de análisis y modelo de desarrollo político tiene una serie de características básicas: Tienen en común un fuerte liderazgo carismático, busca crear y robustecer un orden socio-político altamente movilizador desde el punto de vista social, conciliador entre las políticas de acumulación y de distribución de los recursos estatales, que puede llegar sea el caso a la ruptura de la coalición populista, cuando esta se hace insostenible por escasez de recursos o pésima administración de ellos. Hoy todos los populismos presentes en las democracias tienen estas características, por ello el reto de estudiarlo y comprenderlo para el eficaz combate político. Hoy se habla de democracias de baja calidad por el problema de la representación y la forma de gobernarlas a ellas bajo el paraguas del populismo. Está en juego la propia ecuación de derechos y obligaciones que define un Estado constitucional democrático, eficaz y solidario.

Para combatir eficazmente esta forma de hacer política, esta ideología y este tipo de modelo político, las democracias actuales tiene un gran reto: producir políticas más inclusivas en los órdenes socio-económico y tener una coalición socio-política lo suficientemente sólida que haga crear un orden político gobernable y estable, en el tiempo y que combata con audacia y claridad de objetivos tanto los discursos como las políticas públicas de este tipo de fenómeno que hoy preocupa al mundo y es objeto, de análisis por parte de la teoría política del siglo XXI.

Por otra parte, si es así, si se trata de algo tan simple, emocional y poco argumentado, irracional ¿cómo es que el populismo prende con tanta facilidad? La razón está en su origen. Se justifica porque el sistema político de un determinado país funciona mal, no soluciona los problemas de amplios sectores sociales ni da respuestas a sus demandas, aquí el problema de la gobernabilidad de las democracias, que se hacen más complejas por las demandas de diferentes sectores sociales y por la heterogeneidad de los diferentes actores intervinientes.

Como afirma el intelectual hispano Francesc de Carreras “… La democracia, tal como la conocemos, es lo contrario. Se trata de un sistema político muy defectuoso, necesitado de correcciones, consciente de que nunca alcanzará la perfección. En la democracia, nada es sencillo sino que todo es complejo, es lenta en sus actuaciones pero segura en sus decisiones, tomadas tras un proceso público racional y argumentativo. Para la democracia, el pueblo no es un todo unificado sino un conjunto plural de personas y grupos con intereses diversos, conflictos internos continuos que, precisamente, intentan resolverse por las vías democráticas previstas, mediante componendas a veces nada fáciles…”. Por eso algunos políticos e intelectuales, hablaron en algún momento de la perfectibilidad de la democracia en nuestro continente.

Jesús Mazzei

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