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La venezolana confesó su autoría intelectual en el gol de la victoria agónica sobre Camerún. Una marca registrada de la estrella vinotinto


Sinceramente, no disparé pensando a ver qué pasaba. Lo visualicé antes, y me fijé que la portera estaba adelantada. Nohelis Coronel entró y me dijo: ¿Dónde quieres el balón? yo se lo indiqué y lo puso en el sitio justo. En cuanto vi el balón ir en esa dirección, supe que iba a entrar”.

Con esas palabras y aferrada al recién otorgado diploma de mejor jugadora del partido, Deyna Castellanos confesó la autoridad intelectual del brillante gol que marcó el lunes, durante el cuarto minuto del tiempo agregado, para que Venezuela se impusiera de forma agonizante 2-1 a Camerún, en la segunda jornada del Grupo B del Mundial de Fútbol Femenino sub17 de Jordania 2016.

Cualquiera pensaría que un gol similar se marca sólo una vez en la vida. Pero Castellanos no es una del montón. Ajustar al travesaño un disparo desde el círculo central se ha convertido en una marca registrada de la vinotinto. “De pequeña metía muchos goles como ese. Hace poco, con Venezuela y con mi equipo en Estados Unidos también pasó”, reveló la artillera de la Universidad de Florida State. “Ese gol no es solo suerte”, reveló su cómplice: el panameño Kenneth Zseremeta, seleccionador de las venezolanas.

El marco era ideal para intentar semejante genialidad, que será candidata al mejor gol del torneo, pese a que “no es el más lindo de mi carrera”, afirmó. “Puede que haya sido el más importante”, argumentó.

Irreverencia vinotinto

“El partido no termina hasta que el árbitro da los tres pitidos. Después del gol no los oímos, así que dijimos: ¿Por qué no? Vamos a hacerlo”, admitió Deyna Castellanos con la picardía e irreverencia que le llevó a ganar la Bota de Oro en la edición de Costa Rica 2014.

Eduardo Ceccato García
[email protected]

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