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Los Ángeles vivió en la noche del miércoles protestas con episodios aislados de violencia que condujeron a decenas de arrestos.

Mientras, Ferguson recupera la normalidad tras los disturbios que desató el lunes la no imputación del policía que mató a tiros al joven negro Michael Brown.

Las protestas extendidas a 170 ciudades del país, afectó el miércoles el centro de Los Ángeles. La Policía dispersó a centenares de manifestantes y detuvo a decenas, indicó Efe.

En California, manifestantes lanzaron objetos a policías, unas imágenes que contrastaron con las del resto del país, con pequeñas y contadas concentraciones.

En Ferguson, epicentro de las protestas, apenas hubo unas decenas de manifestantes, mientras la Guardia Nacional vigilaba comercios y edificios que el lunes registraron incendios y destrozos.

La calma de la noche del miércoles en todo el país se explica ante la víspera de Acción de Gracias, la fiesta familiar por excelencia en Estados Unidos.

Las grandes ciudades de todo el país están en alerta por posibles disturbios aún, cuando se supo que el agente Darren Wilson seguirá libre y sin cargos.

Wilson, blanco y de 28 años, mató con varios disparos a Brown, negro y de 18, el 9 de agosto cuando el adolescente iba desarmado y en circunstancias aún por esclarecer.

Para no repetir ese escenario, Ferguson se blindó con más de 2.000 agentes de la Guardia Nacional y efectivos de otros cuerpos de seguridad.

AFP

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