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El cantante venezolano Miguel Ignacio, mejor conocido como Nacho, recordó en la noche de este jueves el día en que una avioneta se estrelló en una finca de su propiedad.

Nacho inició el relato con el primer día en que vieron la propiedad, luego de visitar un sitio recomendado en busca de unos jugos naturales junto con su esposa, Inger Mendoza. De regreso, observaron una finca que estaba en venta. Allí se quedó “hipnotizado por el lugar”, pues le gustó mucho.

En el sitio conoció a un señor de 90 años que le narró cómo había sido su vida en la vivienda, la crianza de sus hijos, los momentos especiales con su compañera de vida y la tristeza que lo embargaba al haber quedado solo en su casa.

El señor acordó darle un lapso de tiempo a Nacho para ahorrar el monto solicitado por la finca. Tras conseguir el dinero, el cantante volvió a la propiedad y la adquirió.

En la publicación del artista en Instagram, este detalló que comenzó a pasar las tardes con su familia sin preocupaciones, ya que nada malo podría ocurrir, o eso creía.

“Todo estaba cercado, no había “peligro”, no había objetos de cuidado, no había animales raros, excepto por una gallina y un gallo que nos invadieron y se convirtieron en las mascotas”.

Agregó un parque con columpios a la propiedad y colgaron un caucho de un pino, que un año después sería el único árbol incendiado tras la caída del avión.

En la tarde del miércoles 10 de febrero una avioneta se precipitó al sur-oeste del condado Miami Dade sobre la casa de Nacho, justo a la hora en que sus hijos solían columpiarse sobre el caucho.

El cantante se encontraba en las oficinas de Venevisión cuando vio los reportes del siniestro en televisión, horas antes se había despedido de su esposa y acordado verse en la finca.

“Por muy conocido que se me hacía el sitio, mi mente nunca me asomó la posibilidad de que la aeronave podría haberse accidentado en mi propiedad”, recordó.

Momentos antes de iniciar la entrevista en el canal revisó su teléfono y detalló que tenía varias llamadas perdidas de Jeremías, su contador, y supo la noticia.

“En ese momento me sentí desconectado de la realidad, desconcertado, impresionado, en shock, con un terror que nunca antes había sentido”.

De inmediato intentó comunicarse con su esposa, pero no respondía el teléfono. Corrió al auto y 20 minutos después, en el trayecto a la finca, estableció el contacto y constató que su familia estaba a salvo.

Nacho comentó que le sorprendió conocer que los cuatro fallecidos eran venezolanos. Al llegar a la finca observó el avión partido por la mitad y negro por las llamas.

“Si quiere entrar a su casa: lo dejo; pero lo que va a ver son imágenes perturbadoras que luego no podrá borrar de sus pensamientos”, le dijo un policía en el sitio del siniestro.

“Gracias señor, por darnos la oportunidad de abrir los ojos un día más. Ya no tenemos una finca, pero seguimos teniendo salud y vida”, culminó el artista su relato.

“El día que mi mundo se paralizó”. #Zumo

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