Además de seducir a sus comensales con sabores tan cautivadores como el chocolate o la crema pastelera, los creadores de la marca de repostería pretenden estimular el sentido conservacionista en sus clientes


El chocolate derretido se convierte en un manjar, la crema pastelera toma consistencia con las bajas temperaturas y las frutas se incorporan a algunas preparaciones. Así son los sabores de “Dona Jar Bar”, una suculenta y dulce nueva propuesta que busca ganar espacio en el estado Anzoátegui.

Carlis Galvis y Álvaro Cremonesi, estudiantes de Comunicación Social, son las mentes maestras que están detrás de cada porción degustada, además de quienes decidieron fusionar la pasión de ambos por la repostería y el interés por el dinámico mundo de los negocios.

Pero más allá de hacer alarde de sus recetas, este par de jóvenes visionarios quieren dejar un mensaje ecológico con cada bocado que sus comensales saborea, esto gracias a la alternativa que presentan.

Galvis explica que su mayor inspiración se basa en el “pastry in jar” (pastelería en jarrones) corriente que ha tomado por asalto los Estados Unidos, y que poco a poco ha ido creando consciencia sobre la generación de desechos sólidos.

Mientras investigaban para darle forma a su proyecto, la idea de incorporar lo ecológico con lo dulce fue algo que se generó prácticamente de manera natural, por lo que la pareja se dispuso a darle “play” su plan.

“Queremos que nuestros clientes tengan la oportunidad de degustar un postre frio tipo gourmet al tiempo que vayan descubriendo lo fácil que es reciclar y reutilizar. A través de las redes damos tips y recomendaciones de cómo hacerlo”, añade la joven apureña.

Precisamente, en “Dona Jar Bar” sirven cada pedido en pequeños frascos de vidrio que se pueden convertir en objetos tan cotidianos como un pequeño matero, un portalápices, recipientes para almacenar alimentos, entre otros. Carlis insiste en que como venezolanos buscan demostrarles a sus clientes las virtudes y la multifuncionalidad que puede tener un envase de vidrio. Cita entre risas a su abuela como una conservacionista “de primera”, porque nunca botaba los envases de vidrio y los reutilizaba.

Como consejo adicional, Galvis exhorta a las personas a ser responsables con el uso de los alimentos en la cocina, haciendo alusión a quienes por una u otra razón desperdicia comida o la tira en la basura sin tomar las medidas sanitarias correspondientes.

¿Y quién es Dona?

Además de compartir una relación e interés comunes como la repostería, Carlis Galvis y Álvaro Cremonesi tienen una perrita raza Beagle que se llama “Dona”, nombre que decidieron utilizar para nombrar a su marca de postres ecológicos.

Paúl Rivas González
[email protected]