El papa Francisco viajó este martes a Amatrice, la pequeña localidad italiana devastada por el terremoto de agosto, para orar solo y en silencio ante los escombros por los muertos y consolar a los vivos.

El pontífice argentino había anunciado su intención de viajar a Amatrice pocos días después del sismo que causó casi 300 muertos, pero sin fijar fecha.

El Papa, que tomó como pontífice el nombre del santo de Asís, eligió el día de San Francisco, el 4 de octubre, para llevar personalmente ánimos a las víctimas del terremoto.

Tal como lo había anunciado el domingo en el avión de regreso de Georgia y Azerbaiyán, se trata de una visita de “carácter privado”, sin la compañía de autoridades ni medios de comunicación.

“Voy solo, como sacerdote, obispo, Papa. Pero solo. Así quiero que sea. Y quiero estar cerca de la gente”, había anticipado a los periodistas del vuelo papal.

Francisco llegó en un pequeño automóvil privado a Amatrice a las 9H10 locales (07H10 GMT) y se dirigió inmediatamente a la escuela provisional construida con materiales prefabricados, donde estudia un centenar de alumnos.

La escuela del pueblo, recién restaurada, se derrumbó debido al terremoto, convirtiéndose en un símbolo para los italianos de devastación y negligencia.

“Estoy aquí solo para decirles que me siento cercano a ustedes. Nada más. Cercanía y oración”, dijo a los primeros que saludó. “Desde el primer momento sentía la necesidad de venir, pero no quería causar molestias”, confesó.

AFP
[email protected]