Ahora creo que entiendo lo que Maduro está haciendo, y no me gusta nada el asunto.

Por fin, después de más de tres años de escuchar a Maduro hablar, y hablar, y hablar, sin decir gran cosa, sino más bien para aparentar y hacerse pasar por un gran emperador y orador, escuché a Maduro decir la verdad sobre lo que me parece que él está haciendo.

Era algo así:

”Hay que generar riquezas, más riquezas, muchas riquezas. Hay que crear la prosperidad. Más riquezas significa más dinero para la inversión social.”

Creo que Maduro estaba hablando del Arco Minero, de las empresas privadas, y multinacionales que participarán en ese inmenso proyecto, de que hay que apoyar a esas empresas privadas para que generen más y más dinero, porque lo más que ellos generan, lo más será el ingreso para el gobierno a través de los impuestos y las regalías, y que con esos ingresos se financiarían los servicios sociales, las misiones, etc.

En otras palabras, este es el concepto de Robin Hood, de QUITARLE al rico para DARLE al pobre, lo cual supone que el pobre es un imbécil, e incapaz de generar suficiente ingreso para cubrir sus gastos, entonces hay que quitarle al rico para regalarle al pobre.

No creo que haya nada intrínsicamente malo técnicamente (financieramente) con este concepto, pero no creo que sea sabio aplicarlo en nuestro país en este momento.

El problema, o lo negativo, se encuentra más bien del lado filosófico/practico, a largo plazo, ya que si uno quisiera quitarle al rico algo, o mucho, o mucho más, hay que permitir que el rico exista, y hay que permitir que el rico prospere, porque si no, no se le podría quitar nada.

Entonces, hay que permitir que le rico siga explotando al pobre porque para que él acumule más riquezas, y para que Robin Hood le pueda enseguida quitar más, hay que explotar al pobre.

Pero la cosa va más allá todavía, para que este ciclo vicioso siga siendo exitoso a largo plazo, hay que también asegurar que a largo plazo el pobre siga siendo ignorante, analfabeta, inculto, etc., para que el pobre no pueda, jamás, copiar al rico, o ser como él.

Si el pobre aprendiera como hacer lo que hace el rico, ¿Quién haría el trabajo físico en las fábricas, en los campos, limpiando calles, y recolectando basura?

¿Quién produciría? ¿El rico?

Nunca.

Óscar Heck