El congelamiento del Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos (TIPP, por sus siglas en inglés); el tremendo impacto que significa el Brexit, es decir, la decisión del pueblo inglés de salirse de la Unión Europea, tanto de sus órganos políticos como de sus instituciones económicas; el estancamiento de las conversaciones para la formación de la mega-alianza conocida como TPP, que reúne a las naciones de la cuenca del Pacífico y, si por si fuese poco, el discurso de Donald Trump, quien acaba de ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos, en contra de esos acuerdos multinacionales, son hechos de la realidad concreta que permiten decir que la expansión del proceso de globalización neoliberal está en un punto crítico.

Y no podía ser de otra manera, dado que el manejo del mercado financiero internacional tiene “pies de barro”, toda vez que sus transacciones no se corresponden con el crecimiento real de la producción y del comercio mundial, además de los débiles o inexistentes controles de tales mercado y la existencia de los llamados “paraísos fiscales”.

La conducción errónea de la economía mundial empuja hacia una realidad en la que el proteccionismo y el crecimiento “hacia adentro” serán las políticas prevalecientes.
¿Estamos frente a un proceso en el cual se muestra el límite expansivo del capitalismo en su fase neoliberal?

¿Puede afirmarse que el modelo neoliberal llegó a su límite ecológico?¿Es sostenible un capitalismo que genera márgenes de desigualdad, propios del siglo XIX?
Es viable el capitalismo neoliberal que genera procesos de explotación de los trabajadores: precarios, inestables, y sin seguridad social?
El socialismo del siglo XXI se afinca como propuesta política en los límites históricos del capitalismo neoliberal y en la construcción política de una democracia amplia y profunda.

Alfonso León
Tomado de diariovea.com