Entre las décadas de los 70 y 80 se impuso la moda de semblar siempreverdeen casi todo el país, árboles que causan mucho daño al pavimento y a las tuberías


En algún momento de nuestras vidas entonamos aquella canción cuyo coro resonante nos invitaba a deberle “solícito amor” a los árboles, los cuales desde siempre han sido unos aliados perfectos de la naturaleza.

Y es que la ubicación tropical de Venezuela le permite gozar de un entorno abundante de vegetación que palpita y respira para ofrecernos mejor calidad de aire, frutos e incluso sombra cuando el sol se posa en lo más alto del horizonte.

Pese a todo lo que se sabe de las plantas, aún existe un gran desconocimiento acerca de los beneficios que estos seres vivos aportan en nuestro entorno, además de que muchos ignoran el cuidado específico que deberían recibir en ciertas latitudes.

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Rubén García

Especialistas señalan que su cuidado no se limita solo al riego, nutrición de la tierra o preservación de sus hojas, también apuntan a la necesidad que hay de tener claro cuáles son los tipos de árbol que se pueden plantar en determinados espacios.

El ambientalista Alejandro Álvarez explica que desde los años 50, nuestro país fue invadido por una especie de “moda” en la que predominó el sentido estético de la siembra de arbustos sobre su supervivencia, uso o impacto en ciertas regiones.

“Entre los 70 y 80 trajeron muchos Ficus desde Brasil, también conocidos como siempreverde. Se plantaron por todos lados porque son bonitos, sí, pero estas plantas tienen una raíces muy gruesas y agresivas que dañan pavimentos y tuberías de todo tipo”, explica Álvarez.

A juicio del miembro de la Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela (Red ARA) este tipo de árboles no está destinado a vivir en zonas urbanas donde haya poca extensión para su desarrollo, tomando en cuenta su gran tamaño.

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Víctor Pinto

Menciona que plantas como el eucalipto o el nim, como otras de las decisiones desacertadas en cuanto a ornato en el país, por considerar que estas especies no están aptas para adaptarse a este clima o ecosistema.

“En el caso de los eucaliptos, sembrados durante los años 50, estos han dejado grandes daños porque como no son propios de aquí, son capaces de secar hectáreas de terreno en su esfuerzo por sobrevivir”, comenta Álvarez.

El experto añade que entre los 90 y los 2000 también se trajo el nim, árbol propio de la India, el cual siembran mucho por su capacidad de matar insectos y hasta desinfectantes en algunas zonas del país asiático.

“Otro ejemplo de lo que no se debe hacer. En Venezuela el nim creó un descontrol del ecosistema porque ha sido capaz de matar insectos que son el alimento de algunas de nuestras aves, lo cual pone en riesgo su hábitat”, sentencia.

Álvarez destaca la importancia de difundir información oportuna con la que los ciudadanos sean capaces de manejar conceptos y conocimientos en materia ambiental, y así evitar que los errores se sigan repitiendo.

Sugiere que, por ejemplo, en ciudades como Puerto La Cruz se siembren árboles con resistencia a la salinidad, en Barcelona aquellos que aguanten la sequía y en la zona centro sur se les dé oportunidad a los que tienen raíces largas para buscar agua.

Esfuerzos

Anzoátegui se caracteriza por ser una región difícil para la supervivencia de la vegetación, tomando en cuenta que posee una temperatura promedio de 35 grados centígrados y suelos áridos y secos la mayor parte del año.

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Es por ello que hasta el tercer trimestre de este año se reforestaron cerca de 7 hectáreas a través de la Misión Árbol, para así devolverle la vida a espacios naturales que habían sido abusados por la mano del hombre.

Johan Paiva, quien maneja el programa en la región, comentó que hasta agosto se había plantado unas 200 especies de diferentes árboles, esto luego de un estudio hecho con el apoyo del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, el cual determinó las especies necesarias en la entidad.

Paiva habló de la siembra de apamate, pardillo, guásimo, sangre drago, chaguaramos, isora, mango, tamarindo, anón y lechosa por ser las plantas que mejor adaptación tienen a las condiciones de suelo/clima de la entidad.
Destacó el trabajo que están haciendo en las cuencas de los ríos Unare y Neverí, en donde están cultivando estas plantas y así crear un bosque de galería, los cuales evitan la evaporación del agua.

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Técnica

La siembra de árboles se puede dar de forma sexual o asexual. Esto quiere decir que en el primer método empleamos semillas para que nazca la planta y en el segundo procedimiento solo tenemos que plantar la que ya ha crecido.

Paúl Rivas González
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