El director del principal nosocomio oriental, Pedro Reyes, alegó que a pesar de que no cuenta con un servicio 100% óptimo, nunca han dejado de cumplir con las tres comidas reglamentarias de los enfermos


No están recluidos para exigir, así que comen lo que les llevan y no tienen derecho a quejarse. Aunque parezca cruel, esa es la rutina de los pacientes del hospital Luis Razetti, en Barcelona, que además de sus dolorosos diagnósticos y la escasez de medicamentos y material médico, también deben aguantar hambre.

Un servicio regular se convierte en un “a veces”. La comida ya no llega a tiempo y cuando ocurre el milagrito, lo miran con cara de decepción. La falta de una dieta balanceada es la otra invitada a la crisis sanitaria que vive Venezuela.

Un plato de arroz con cochino frito le bastó a Rosa Canache para saber que algo no estaba bien. Su alerta se encendió cuando se percató de que su condición de pie diabético e insuficiencia renal no fue tomada en cuenta para la preparación de su menú.

Esa combinación es fatal para su estado de salud.

Debe llevar una alimentación balanceada, sin embargo, durante los tres meses que tiene recluida, solo ha gozado de este beneficio dos veces y en ninguna ha corrido con suerte.

La mujer lamentó que la falta de recursos la llevara a pasar sus días hospedada en un centro de salud público donde lo que reina es una crisis humanitaria.

Su caso no es el único. Esta realidad también ha tocado de cerca a Melania Macayo. En 23 días que lleva su esposo recibiendo tratamiento médico, como consecuencia de una flebitis (inflamación de las venas que suele ir acompañada de la formación de coágulos en su interior), ha sido testigo de todas las carencias del principal hospital del estado Anzoátegui.

Ese tiempo para ella han representado una entera agonía, no solo por lo cuesta arriba que significa conseguir los medicamentos, sino por la falta de tacto que –dijo– tiene el personal en la preparación de la comida. Aseguró que si fuera por el hospital, su compañero de vida solo hubiera probado bocado dos veces nada más.

Casos como el de Canache y Macayo son repetitivos en el nocosomio oriental. Sortear todos los obstáculos para gozar de una vida es una montaña difícil de escalar tanto para pacientes como para familiares. La fe en Dios los sigue impulsando a soportar la carga pesada.

Desesperación
El secretario ejecutivo del Sindicato de la Salud en Anzoátegui (Sintrasalud), Yermis Allen, no se quedó callado ante esta situación, que tachó de injusta.

Son 270 almuerzos y 270 cenas las que, según el vocero, deben prepararse a diario en el Razetti, basado en la cantidad de personas que hasta este viernes estuvieron hospitalizadas, pero solo se cumple con el plato del mediodía. En la noche, se sirve únicamente a 230 enfermos, lo que implica que la misma dieta deficiente de ese nosocomio se entrega incompleta y resultan afectados 40 beneficiarios.

Recriminó que apenas unas cuantas migajas salen de la cocina para los enfermos.
Contó que los pacientes duran semanas sin recibir el beneficio. Uno de los casos se produjo entre el 10 y el 15 de marzo pasado, cuando el hospital estuvo sin comida.

Apenas el miércoles en la noche recibieron el despacho, pero los pocos productos que llegaron no garantizan la “papa” para los convalecientes, ni siquiera por 20 días.

“La situación es crítica de verdad. Estamos en alerta y nosotros seguimos esperando por respuestas. Si no fuera por los familiares, los enfermos se mueren de hambre”, advirtió.

El supuesto irrespeto que existe a la hora de preparación de las dietas es otra de las aristas del caso que llamó la atención de Allen. Ya no importa, según él, la condición del paciente y menos la patología que presente, pues el cochino frito con arroz ha pasado a ser, en la mayoría de los casos, el resuelve rápido del día.

Pero el personal, que –de acuerdo con el vocero- incumple las reglas de nutrición y dietética, no tiene la culpa. “No es porque ellos quieren, sino porque lamentablemente no le suministran todos los elementos indispensables para la elaboración de comidas balanceadas”, explicó.

El secretario sindical de la asociación, Daniel López, también condenó la presunta crisis humanitaria. Dijo que los pacientes no se están nutriendo, pues de las tres comidas que deberían recibir a diario, solo se les sirve una, “y cuando hay”.

Existen tres horarios. El primero es el desayuno, que va 8:00 a 9:00 de la mañana. Luego, de 12:00 del mediodía a 1:00 de la tarde, deben recibir el almuerzo y, finalmente, en un horario de 5:00 a 6:00 de la tarde, degustar la cena; pero cual truco de magia, la comida desapareció.

“Con estas dificultades, los pacientes no reciben una dieta balanceada, baja en sal y grasas. Porque si a un diabético le das cochino no puedes esperar mejoría”, señaló.

López no olvida. No fue difícil acudir a su memoria para certificar que en el pasado -aseguró- los pacientes recibían atención de altura. “Antes no faltaban las tres comidas.

En el desayuno veías en las bandejas arepitas, un buen revoltillo de huevos y su vaso de jugo. Ahora no ves nada. Antes se servía buenos almuerzos, un buen pescado, puré de papas y frutas. Ahora aparece lo que sea, y de la cena ni hablar”, dijo.

Algunos pacientes han huido de este hoyo oscuro, indicó la diputada a la Asamblea Nacional, Oneida Guaipe, quien sostuvo que los hospitales del seguro social César Rodríguez, en Puerto La Cruz, y Domingo Guzmán Lander, en Barcelona, han pasado a ser las opciones más viables para los enfermos. “Existe una pésima dieta, hay una mala alimentación y el gobierno en vez de darse cuenta y solventar este problema, cada día da pasos agigantados para no resolver las fallas”, sostuvo.

Guaipe, quien representa la comisión de Salud de la AN, criticó que los parientes de los enfermos tienen que recurrir a recolectas para costear los altos gastos que genera comprar comida diariamente en pequeños puestos cercanos al recinto hospitalario.

Detalló que en un día, entre los tres platos del día, una persona necesita de 20 a 25 mil bolívares para comer.

Resulta sorprendente, sostuvo la legisladora, ver cómo le preparan al paciente bollos con harina de maíz precocida, acompañados de sardinas o, en su defecto, sopas rebosantes de grasa. “No hay cuidado, no se toma en cuenta un régimen alimenticio, el paciente está a la deriva”, manifestó.

La parlamentaria lamentó que un paciente se sienta más seguro en su hogar que en el hospital.

¿Qué está pasando?
A pesar de que el director del hospital Luis Razetti de Barcelona, Pedro Reyes, reconoció que el servicio nunca será 100% óptimo, aclaró que existe un personal calificado que cumple con la preparación de la comida.

Enfatizó que cada uno de los pacientes degusta sus tres platos al día, a pesar de todas las fallas que se puede evidenciar dentro del recinto de salud.

La comida se prepara de acuerdo con la patología que presenta cada enfermo, según el funcionario. “El departamento de dietética y nutrición tiene a 110 personas trabajando para que un paciente goce de su dieta, es decir que sí estamos cumpliendo”, reiteró.

El gobernador del estado Anzoátegui, Nelson Moreno, señaló que los productos se están distribuyendo permanentemente en el hospital y acotó que “si hay retraso es por alguna circunstancia”.

Agregó que el despacho de los alimentos se hace mensualmente y luego, progresivamente, se vuelve a reponer. Un aproximado de 45 mil personas, dijo Moreno, se beneficia cada 30 días con el servicio de comida en el nosocomio oriental.

La autoridad reconoció la denuncia hecha por el delegado sindical de Sintrasalud, Néstor Gómez, quien manifestó que uno de los congeladores del área de la cocina presentaba fallas. A eso respondió: “Sí, porque el nivel de fuerza del frío fue muy grande y el techo se resquebrajó un poco, pero desde hace quince días hay un personal trabajando en eso”.

Pese a este inconveniente, el gobernador afirmó que el refrigerador nunca ha dejado de funcionar y que no afecta la conservación de los alimentos.

“Nosotros tenemos siete cavas y utilizamos cerca de tres o cuatro. El pollo y carne va en un solo espacio, la de pescado en otro y otra para los desechos”, detalló.

Los esfuerzos se hacen, según el gobierno. La distribución de comida es constante, de acuerdo a esa versión, sin embargo los pacientes coincidieron que “lo que está a vista no necesita anteojos”. Son ellos los que sufren las calamidades y lo que están expuestos a seguir recibiendo una atención que en vez de impulsarlos a seguir viviendo, les quita lentamente el alimento.

Avance 

En octubre del 2016, el Gobernador del estado Anzoátegui, Nelson Moreno, acompañado de todas las autoridades de salud, reinaguró la cocina del hospital Luis Razetti de Barcelona.
Para ese momento, el mandatario regional informó que con la moderna cocina, tres mil platos de comida diarias sería preparados.
El monto de inversión de la obra superó los 370 millones de bolívares, que inlcuyó la recuperación de siete cavas para la conservación de los alimentos, área de iluminación y rehabilitación de las cocinas y paredes.