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Al menos 711 saqueos y conatos de robos colectivos hubo durante 2016. En la mayoría de ellos, a la población desesperada y enardecida no le importó destruir cuanto se topara en su camino para resolverse el plato de comida.

Estos hechos violentos no incluyen los ocurridos en Ciudad Bolívar, a causa de la falta de dinero en efectivo pero que duraron tres días.

La escasez de rubros persiste. 24 productos de la canasta alimentaria siguen ausentes o, en el mejor de los casos, se hallan con incremento de hasta 900% sobre su precio regulado.

Pero lejos de perdurar como una razón inflamable para encender aún más las calles, los saqueos han perdido su auge -paulatinamente- desde junio.

Durante ese mes, el Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social (OVCS) registró el pico más alto: al menos 162 saqueos o intentos en 31 días. Pero en total se habían acumulado 416 desde enero.

La cifra descendió hasta llegar a 24 saqueos y nueve intentos durante la cotidianidad de octubre. Uno de los meses más “tranquilos” desde que comenzó el 2016.

En contraste, durante octubre hubo 104 protestas por alimento, 26 más que en 2015, lo que da a suponer que la inconformidad persiste.

La lectura que hace el integrante del Foro Académico de Anzoátegui, Eduardo Guzmán, es que los actos vandálicos cesaron porque el Gobierno dejó de estimularlos.

“Aquí no existió nunca un saqueo voluntario. Eso fue promovido por el Gobierno para generar una situación de intranquilidad nacional y desviar la opinión pública de los problemas fundamentales del país”, aseguró el sociólogo.

Pero coincide con las autoridades. Aunque el diputado anzoatiguense Omar González aseguró en mayo que hasta entonces habían ocurrido 500 saqueos en Anzoátegui, Guzmán desestima la cifra.

Según registros del foro, la marea de gente solo logró generar presión mas no ingresar a grandes almacenes o pequeños establecimientos.

“Si se hubiese producido saqueos voluntarios del pueblo, hubiera caído el gobierno. El pueblo sigue en las colas. Y se comprobó que los saqueos más grandes fueron en Cumaná y manejados por gente de la gobernación. Todo fue montado”, concluyó.

Luis Cedeño/ Sociólogo

” Quizá ahora los grupos más vulnerables prefieran y digan: ‘vamos a esperar la próxima bolsa’”.

Cortesía

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, las importaciones desde Brasil e incluso la mesa de diálogo entre Gobierno y oposición han servido para algo: vender esperanza.

Según el sociólogo Luis Cedeño, la ilusión de creer que el contexto desastrozo puede mejorar es lo que se encargó de apaciguar las tensiones que terminaron en saqueos.

El venezolano se mantiene en quitud sin siquiera calibrar si el alcance real de ciertas políticas de Estado realmente son tangibles o si las promesas han sido cumplidas.

“La gente sabe que la situación económica está ligada a la situación política y creen que si se mejora una, mejorará la otra. Pero realmente es difìcil hacerse una idea del impacto que tengan esas políticas de estado”, comenta el también director de la fundación Paz Activa.

Pese a que advierte que la preocupación por la comida persiste, recuerda que el activismo político a través de las marchas también fungió como válvula de escape.

Héctor Luna/ Presidente de Fedecámaras

“El gobierno trata de bloquearnos. En enero nos reuniremos para decidir frente a lo que se avecina”.

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El temor apremia. A pesar de que los índices de saqueos espontáneos disminuyeron considerablemente, los empresarios se sienten indefensos ante ante otras amenazas.

Para el presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Anzoátegui (Fedecámaras), Héctor Luna, el peligro no solo lo representan los colectivos armados con pistolas. Las autoridades que se respaldan en la corrupción y abuso de poder representan otra forma de saqueo.

“Los policias se meten en tu negocio, se llevan las cosas confiscadas sin justificación y a quién vas a acudir si todos estan metidos en la maraña. Hay que tener mucha cautela esta navidad porque es época de mucha tensión en compras”, advierte Luna mientras descarta que los robos colectivos se extingan.

Pronostica un panorama peor para el 2017. Las importaciones de cierre de año las siente como un paño de agua fría. Con el incremento de la inflación y escasez, advirte que la tensión podría terminar en estadillidos sociales aún peores.

Édgar Zambrano/ Diputado a la AN

“Aquí la guerra es para conseguir comida, medicinas y luchar contra el hampa organizada”.

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Aunque el presidente de la comisión de seguridad de la Asamblea Nacional, Édgar Zambrano, no justifica ni apoya el saqueo, cree que la población tiene y seguirá tendiendo respuestas ante la indolencia del Gobierno sobre la escasez de alimentos.

De continuar con la crisis económica que ahorca los bolsillos de los venezolanos, Zambrano pronostica que pudiera generarse un estadillo social peor de los conatos que hubo durante 2016.

“Si no hay nada que saquear, si los anaqueles están vacios, si los aparatos productivos están quebrados, por supuesto que tienen que disminuir los saqueos. Ahora roban de los sembradíos”, rechaza el asambleísta.

Zambrano cuestiona que se pretenda proteger ideología en lugar de privilegiar la producción.

Plantea redireccionar el gasto público para evitar más desastre. Se refiere a redestinar el presupuesto del ministerio de la defensa: 83,3 millardos de bolívares, al de alimentación que solo dispone de 21,4 millardos de bolívares.

Alexander Urbina/ Dir. de Seguridad Ciudadana

“En conjunto con todos los organismos de seguridad, no tenemos números negativos de saqueos”.

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En Anzoátegui, los saqueos no representan la prioridad. El director de Seguridad Ciudadana, Alexander Urbina, aseguró que en ninguno de los 21 municipios se han generado este tipo de robos violentos por lo que es un tema del que hablan poco en las reuniones de gobierno cada lunes.

Urbina desestimó que sean ciertas las estadísticas que ofrece el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social y las del diputado González.

Explica que, en lo que va de año, solo han recibido denuncias de cinco intentos de robos masivos. Exige al parlamentario que especifique en cuáles comercios fueron cometidos los actos vandálicos.

Sobre el asalto a camiones que transitan por la Universidad de Oriente, el director reveló que no son tomados en cuenta para estadísticas por tener la calificación de “rutinarios”.

Las razones que privilegian al estado, según comenta, es que los cuerpos de seguridad habrían estado desplegados en los supermercados privados y públicos.

Katherine Carrizales
katherine.carrizales@elnorte.com.ve

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