Tres meses sin el servicio de agua potable, la inseguridad y la acumulación de basura fueron las razones por las que los habitantes de la parroquia Naricual en Barcelona decidieron protestar este martes.
Lola Jiménez, quien reside en el sector Mayorquín, relató que diariamente deben comprar tobos de agua al camión cisterna para poder tener un poco del líquido.

Señaló que el problema se viene presentando desde hace más de tres meses y a pesar de haber colocado la queja ante la Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe) y la alcaldía de Barcelona aún persiste la falla.

“Ya estamos cansados y por eso decidimos cerrar la avenida principal. Nos tienen olvidados, ya ni el camión de la basura pasa a recoger los desechos”, contó.

Destacó que hace dos meses, cuando el río se salió e inundó a dos sectores de la parroquia, ellos le plantearon la situación al alcalde Guillermo Martínez, quien se comprometió a solventar la falla del suministro, pero ya han pasado dos meses y no hay soluciones.
Otro de los problemas que aqueja a los habitantes es la inseguridad,

Oswaldo Borges, otro de los vecinos, relató que la casilla policial de la zona tiene más de 15 años abandonada.

“Acá se registran robos a cada hora, incluso hace pocos minutos robaron a todos los pacientes que se encontraban en el ambulatorio”, lamentó.

Añadió que la construcción de tres nuevos salones en el liceo Naricual está paralizada desde hace tres años.

Un representante de la alcaldía de Barcelona, quien prefirió no identificarse, se apersonó al lugar y explicó que la falla en el servicio de agua se debía a los constantes sabotajes que se presentaban en la tubería de Tabera.

Vecinos amenazaron con radicalizar la protesta de no concretarse alguna solución.

Kenlibeth Fernández
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