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Un mensaje espiritual y alejado de la política emitió el Obispo de la Diócesis de Margarita, monseñor Fernando Castro Aguayo, para despedir el presente año y preparar la recepción para que el que está por venir.

Adelantó que la Iglesia sigue trabajando como siempre, llevando el evangelio como fuente de transformación en las buenas y en las malas, al tiempo que expresó que en las actuales circunstancias en las que mucha gente está padeciendo tantas necesidades y en los corazones de algunos se instala cierta desesperación, hay que saber que la esperanza es Jesucristo, por ser el fundamento sólido para sacar las mejores energías.

“Tenemos que sacar las mejores energías y capacidades para poder reconstruir o construir la patria, la familia y la comunidad”, insistió el prelado.

Las declaraciones las emitió el máximo representante de la iglesia católica en Margarita, antes de iniciar las alabanzas al Divino Niño y los Santos Niños Mártires Inocentes, patronos del sector Conuco Viejo, donde estuvo acompañado por el padre Alberto Mata Salazar y el diácono Luis Reyes.

“Tenemos que tener la seguridad que Jesús, el hijo de Dios que se hace niño, es el Emmanuel, el Dios con nosotros y él es quien nos ayuda a que seamos lo mejor posible para que nos comportemos como él y como el ciudadano que fue”, remarcó.

Optimistas para 2018

Monseñor Castro Aguayo, manifestó optimismo de parte de la institución que representa, argumentando que esa es la posición cuando se cree en Dios y en el hombre, y no en los Herodes.

Recalcó que es necesario creer en la capacidad de bien que tiene cada persona en su corazón y que, junto a los errores se pueda rectificar y sacar el evangelio la fuerza para trabajar y crear lazos de fraternidad que abran los caminos para dejar el odio atrás y se pueda crear una Patria, un Estado y una comunidad cada vez mejor.

Ratificó que al igual que este año, seguirán trabajando desde las 29 parroquias de la entidad, para atender a los más débiles, a los niños, ancianos, a los desnutridos y a toda la gente que verdaderamente sufre las consecuencias de la carencia de necesidades básicas.

Amor por el prójimo

El alto prelado regional elogió que frente a las necesidades actuales, mucha gente da ejemplos de solidaridad, amor y prevención por el prójimo. Pidió dar gracias a Dios por todo lo bueno y dejar todo lo que está mal. Planteó fundar la vida en la esperanza en Dios.

Redacción El Norte
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