Al final, desapareció casi tan rápidamente como había aparecido.

Un sumidero gigante que se tragó un trozo de la carretera de la longitud de una cuadra de la ciudad en la ciudad japonesa al suroeste de Fukuoka se reparó pocos días después de que apareció, un testimonio de la ingeniería japonesa y la eficiencia.

Después de que el sumidero apareció el 8 de noviembre, los subcontratistas trabajaron todo el día para llenar el hoyo de 30 metros de ancho y 15 metros de profundidad con una mezcla de arena y cemento. El trabajo se complicó por el agua que se había infiltrado en las tuberías de alcantarillado destruidas por las secciones de la carretera que se derrumbaron. Pero lo lograron.

Después de eso sólo le tomó otras 48 horas reinstalar todas las utilidades – electricidad, agua, alcantarillado, gas y líneas de telecomunicaciones – y repavimentar el camino. No hubo reportes de lesiones.

Cortesía
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El gigantesco sumidero se abrió de repente la semana pasada en el barrio de Hakata en el distrito de negocios de Fukuoka, tragando enormes secciones de la carretera cerca de una zona de trabajo subterráneo para extender un túnel de metro.

Funcionarios de la ciudad trabajaban cerca para extender el metro de una estación cercana al centro de la ciudad a lo largo de una ruta de 1,4 kilómetros.

Motohisa Oda, un funcionario de gestión de crisis de la ciudad de Fukuoka, le dijo a CNN que la construcción subterránea podría haber provocado el colapso.

El agujero –que comenzó como dos más pequeños antes de fundirse en la cavidad más grande– apareció 300 metros de la estación JR Hakata, uno de los principales centros de transporte de la ciudad.

El alcalde de Fukuoka, Soichiro Takashima, dijo que el terreno afectado había sido reforzado por un factor de 30 debido a la recarga de arena y cemento.

Anteriormente estaba compuesto en gran parte de arena, por lo que se sospecha que eso tuvo que ver con que se abriera el enorme agujero, de acuerdo con expertos locales de ingeniería civil.