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Un disparo en la cabeza cambió su vida hace 31 años, dejándolo en sillas de ruedas. El amor a Dios lo hizo levantarse y ahora con la ayuda de una andadera se sienta en el Heptaedro al Cielo a trabajar

Una vida llena de retos y de dificultades ha tenido que atravesar José Luis García desde hace 31 años, cuando un disparo en la cabeza hizo que su destino girara 360 grados.
Su tragedia comenzó cuando tenía 19 años de edad. “Las adicciones me envolvieron”, confesó.

Más de nueve horas pasa sentado este barcelonés en el Heptaedro al Cielo en Puerto La Cruz. Anny Misel
Más de nueve horas pasa sentado este barcelonés en el Heptaedro al Cielo en Puerto La Cruz. Anny Misel

“Antes tenía malas compañías que me llevaron por el camino de la perdición, producto de ello recibí un disparo en la cabeza que me provocó una hemiplejia estática severa, causando más daño en la parte derecha de mi cuerpo”, contó el barcelonés de 50 años.

Con lágrimas en los ojos, García relató que  durante 17 años tuvo que vivir en sillas de ruedas, pero gracias a la “mano de Dios”, pudo levantarse y caminar con andadera.
“Ya tengo 14 años alejado de todo vicio. Soy cristiano y sé que el Señor seguirá haciendo su labor de sanarme poco a poco”, señaló.

Sin ayuda
A pesar de algunas ayudas materiales que ha recibido José Luis de parte de algunos entes gubernamentales -como la adquisición de una vivienda- tiene que salir todas las mañanas a buscar el pan para mantenerse sin detenerse por su discapacidad.

“Salgo muy temprano de mi casita ubicada en el Barrio Universitario en Barcelona, hasta el monumento del Heptaedro del Cielo aquí en Puerto La Cruz, para vender las chupetas con las que me mantengo”, dijo.
Allí, García pasa sentado desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, con una bolsa de chupetas caseras, las cuales promociona a un módico precio de 10 bolívares cada una.

Con el sol quemando su piel y el saludo de los choferes que por allí transitan, José Luis García lleva 17 años en el mismo lugar. Antes lo hacía por temporada, ahora recurre con mayor frecuencia.

“Hay días buenos y malos, pero yo con la venta de mis chupetas me sostengo, porque la ayuda que recibo de la Gobernación es de mil 600 bolívares, pero cada seis meses. Con eso no hago nada. La vida está muy costosa”, mencionó.

Un disparo en la cabeza hace 31 años lo dejó incapacitado para trabajar.
Un disparo en la cabeza hace 31 años lo dejó incapacitado para trabajar.

Soledad
Con la mirada perdida y un gesto de nostalgia, este barcelonés detalló que vive solo, pues sus padres murieron y sus hermanos “hicieron su vida”.

10 hermanos tuvo García, de los cuales solo seis siguen con vida. Se separó de su pareja hace muchos años y fruto de esa relación nacieron unos morochos que ahora tienen 13 años de edad.

“Mis hijos lo son todo para mí. Pero me duele no poder mantenerlos porque lo que obtengo es muy poco para vivir”, aclaró mientras secaba las lágrimas que corrían por su rostro.
300 bolívares es el promedio que a diario este vendedor de chupetas gasta en traslado.

Aseguró que en su vivienda solo tiene una neverita, una cocina, una cama y un televisor. “El brazo derecho casi no lo muevo, pero con todo y eso tengo que lavar a mano y proveerme de mi comida. Hacer mercado y salir a trabajar”, indicó.

Ayuda pronta
García solicitó una ayuda económica y la inclusión en el Seguro Social, porque cada día se le dificulta más trabajar.

“No pido que me ayuden con cosas imposibles, solo solicito una ayuda aunque sea del Seguro Social para mantenerme, debido a que también soy diabético y cada vez se me hace más cuesta arriba trabajar”, agregó.

A pesar de las dificultades, para este luchador la palabra “rendirse” no existe.

Mientras, continúa ofreciendo sus dulces sentado en el Heptaedro al Cielo en las inmediaciones del Cuerpo de Bomberos en Puerto La Cruz.

Servidor

José Luis García, de 50 años de edad, fue reservista y prestó servicio en la Base Aérea Tte. Luis del Valle García en Barcelona.

Patricia Aponte/ECS
[email protected]

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