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A raíz del triunfo de la revolución socialista, al gobierno norteamericano se les cerraron las puertas de su dominio en Venezuela, dejamos de depender de sus asesorías militares y como venganza no nos suministraron más repuestos para los aviones de nuestras fuerzas armadas. Mientras sus embajadores se convertían en aliados de sombra de diferentes dirigentes de la burguesía venezolana, quienes bajo el disfraz de líderes de la oposición y luchadores sociales pretenden defender los intereses del pueblo.

Sabiendo todos que el único interés es seguir haciendo riquezas y recuperar el tiempo perdido por causa del proceso revolucionario, que les ha impedido seguir disfrutando de los recursos económicos del país. En el supuesto de una victoria de Radonski, ya tenían preparado un paquete económico en donde eliminaban las misiones, sobre toda las de los adultos mayores por no considerarlas productivas y sin ninguna actividad política.

El Imperio no termina de entender lo impenetrable que es Venezuela, nuestra soberanía fue solidificada por nuestro líder eterno, a prueba de gringos, a prueba de bandiduchos que hablan de supuestos fraudes y luego se van a inscribir nuevamente en el CNE, tal como los calificara el presidente Nicolás Maduro. Hoy el imperio utiliza la baja del precio del barril de petróleo como misiles para crear problemas en nuestra economía, en medio de esa guerra económica que sin buques ni marines pretende desestabilizar el gobierno.

No triunfaran porque cuando se llegue a la realidad no podrán seguir produciendo ´petróleo artificial debido al alto costo que cuesta hacerlo Aquí entendemos el por qué de tantas derrotas de la derecha venezolana, ellos sin duda alguna que están asesorados por los norteamericanos, y en ese desconocimiento de la realidad venezolana, dictan lineamientos errados metiendo a Venezuela en el mismo saco de Latinoamérica, porque ellos nos tratan como una sola raza de pensamiento único.
Estando tan equivocados que aún teniendo una alianza de vida con Cuba somos pueblos distintos que nos respetamos en medio de una solidaridad que va más allá de lo económico envolviéndonos en raíces culturales.

Sabemos vivir nuestras realidades, siendo una de ellas la poca importancia que le da el pueblo a la derecha venezolana, ya la gente los ignora, conocen sus mentiras y sus promesas. Entienden que en el fondo esconden un fascismo frustrado. Ahora es cuando queda chavismo y Maduro en Miraflores.

[email protected]/Armando Orocopey Solano

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