Ximena Suárez, la auxiliar de vuelo que ha sobrevivido al accidente del avión que trasladaba a los jugadores de fútbol del equipo Chapecoense, ha asegurado que la aeronave “se apagó por completo” y “tuvo un fuerte descenso” antes de sufrir “un gran impacto” contra tierra en la zona de Cerro Gordo de la Unión, en el departamento de Antioquia, en Colombia.

Además, la azafata reconoce que la aeronave no estaba preparada para cubrir ese trayecto y no esconde que se estiró el rendimiento al límite y de forma indebida. “El avión sí es limitado para esa ruta. Yo volaba un RJ100, muy parecido, para SAM en los años noventa, reseñó el diario AS.

No se trata en todo caso de una aeronave anticuada, cuenta con todos los sistemas. Pero las siglas RJ representan Regional Jet, es decir que es para rutas cortas, generalmente locales, de dos horas. La operación del avión fue estirada hasta su límite y de una forma indebida”, ha explicado.

“El avión se apagó por completo y tuvo un fuerte descenso, seguido de un gran impacto”, relató Suárez a los equipos de rescate cuando le encontraron consciente, junto a las otras seis personas que sobrevivieron al siniestro, una de las cuales falleció durante el traslado a un centro hospitalario.

Redacción web