Sacerdotes, obispos y pastores afirmaron que los fieles ayudan a los templos con lo que Dios disponga en su corazón. Fieles indicaron que existen religiones que se lucran en nombre de ese ser celestial

Colaborar en las iglesias con dinero o comida dejó de ser una obra de corazón para convertirse en un lujo que no cualquier feligrés puede costear.

Hasta el diezmo otorgado a los templos se ha visto “golpeado” y, en ocasiones, hasta “noqueado” por el gigante financiero que manda en la nación: la crisis económica.

“Tuve que verme en la obligación de no asistir más a los cultos porque el dinero que gano a duras penas me alcanza para comprarle comida a mis hijos. Dios que me perdone pero si no tengo ni siquiera para ayudarme yo misma, mucho menos para ayudarlo a él”, sentenció la obrera Rocío Nieves.

Esa misma situación la relató el albañil Rodrigo Pérez. El joven señaló que, aunque continúa creyendo en un ser superior, ya no pertenece a ninguna religión.

¿La razón? No tiene dinero para ayudar a los más necesitados mediante las dádivas avaladas en la fe y el compromiso para con Yavé.

Aunque, para algunas religiones no es obligatorio otorgar ofrendas; un pasaje de las sagradas escrituras así lo manifiesta en uno de los libros del Antiguo Testamento: Malaquías; capítulo 3, versículo 10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

Descenso de feligreses se observan en iglesias, templos y cultos de diversas religiones. Alejandra Upamo

Menos ayuda

El Secretario Ejecutivo de la Iglesia Adventista del Nororiente de Venezuela, David Manrique, reconoció que las ayudas dentro de la religión han mermado; sin embargo, puntualizó en que aún continúan llevando asistencias a los más necesitados.

La autoridad eclesiástica explicó que el diezmo significa el 10% de los ingresos que percibe el feligrés en su faena laboral y recalcó que estas ayudas no son obligatorias dentro de los templos.

“Se sigue ese principio para cancelar y efectuar varios compromisos; entre ellos cancelarles a los pastores. Sí hay menos personas que otorgan sus diezmos pero son o porque se han ido del país o porque han quedado desempleados”, refirió.

Manrique continuó en que el dinero recaudado en el diezmo es para construir iglesias, cancelarle a los pastores y aportar ante catástrofes nacionales e internacionales. Añadió que las ofrendas que se dan en los cultos, es para ayudas sociales y humanitarias para los más necesitados.

El sacerdote de la iglesia católica Nuestra Señora de Guadalupe, Alejandro Hernández, apuntó que, aunque la feligresía hace el sacrificio de colaborar con la religión, cada día son menos las personas que otorgan ofrendas.

Agregó que antes las personas preferían llevar alimentos no perecederos como parte de las ofrendas (arroz, pasta, granos), pero en estos momentos dar dinero se ha convertido en la mejor opción.

“Las personas dan a la iglesia lo que pueden o lo que Dios disponga en su corazón. Así no se ven obligados a un costo determinado. Cuando el templo tiene alguna necesidad, nosotros conversamos con nuestros feligreses, les planteamos la situación y ellos nos ayudan”, profundizó.

¿Se lucran?

Aunque la situación económica es la principal constante en este ámbito; la decepción religiosa también ha escalado a pasos agigantados en los diversos cultos y devociones cristianas.

“Asistía a una iglesia evangélica hasta que me desilusioné del discurso que profesaba el pastor. Recuerdo que decía que todos estábamos obligados a dar el diezmo porque aquel que no lo otorgara a la iglesia caería en las pailas del infierno”, resaltó el ingeniero Oswaldo Reyes.

60 mil bolívares piden algunos sacerdotes católicos a los feligreses para oficiar una boda

La profesora María García era asidua a la Iglesia Universal del Reino de Dios, conocida como “Pare de Sufrir”. La dama afirmó que estuvo acudiendo por tres años consecutivos hasta que no pudo seguir costeando las “penitencias por pecados”.

Según su relato, estas consistían en cancelar Bs. 2 mil 500 por cada pecado cometido.

“Primero lo veía hasta aceptable, pero luego unos hermanos me abrieron los ojos de que esto no era lo correcto, de que Dios era bueno y perdonaba sin necesidad de que se estuvieran lucrando en su nombre”, reconoció.

Sin embargo, el pastor de la Iglesia Jesucristo El Señor Universal, Adrián Rojas, señaló que en ese templo no se estipula ningún tipo de ofrendas y que el compromiso es “netamente con Dios”.

Agregó que la iglesia ha tenido un crecimiento desmedido en los últimos años y que muchas personas acuden para buscar ayuda espiritual y familiar.

Raymond García, miembro de la iglesia mormona Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, reiteró las declaraciones ofrecidas por Rojas e inquirió en que cumplen con los mandamientos establecidos por la Santa Biblia.

“El dinero recaudado lo usamos para beneficio de la ciudadanía y ningún obispo se lucra ni se beneficia con esos ingresos. Si eso (el dinero) se llegase a destinar en otras acciones que no sean las determinadas, sería un pecado grave y el obispo podría ser excomulgado de la iglesia”, señaló.

García puntualizó que ellos no deben aportar nada extra a la baptisterio y que, aunque existen fieles que ingresan a la religión con el único fin de recibir ayudas, también hay personas que han ingresado porque su corazón se lo indica.

Más dilemas

Como un “robo de sotana” mencionó la secretaria Adriana Mendoza el cobro de dinero en la iglesia católica a la hora de ejecutar una boda, un bautizo o una simple misa de grado.

La dama apuntó que hace cuatro meses a una hermana le pidieron 60 mil bolívares en efectivo antes del casamiento. “No todas las iglesias son así porque sería blasfemar, pero sí hay sacerdotes que comienzan a exigir grandes sumas de dinero y no la colaboración que pueda el feligrés”.

El sacerdote de la iglesia católica Nuestra Señora de Guadalupe, Alejandro Hernández, explicó que -hasta hace tres años-, las diócesis de cada estado determinaban un precio justo y razonable por arancel para que las personas colaboraran con el templo.

60 mil bolívares piden algunos sacerdotes católicos a los feligreses para oficiar una boda

Sin embargo, aseguró que en este momento ese sistema está paralizado debido al incremento de la inflación en el país. “Si colocamos un monto regular nos quedaríamos estancados a un precio y la inflación lo comería. Por eso hablamos con las personas y les decimos que es lo que ellos nos puedan aportar y en lo que su corazón les dicte”, prosiguió.

En la santería

Una de las religiones más costosas en la actualidad es la santería, aunque tenga un gran número de fervientes feligreses en Anzoátegui y el resto del país.

La santera, Ana Ramos, manifestó que el precio real a la hora de “hacerle el santo” a una persona, sobrepasa el millón de bolívares.

“Todo está muy caro en estos momentos. Por ejemplo, un chivo lo venden en 40 mil bolívares y se necesitan entre cuatro y cinco chivos para el ritual, además de vino, velas, miel, entre otras cosas. Mientras que una limpieza ronda los 400 mil bolívares”, recalcó.

Pero, al igual que otras religiones, feligreses denuncian el lucro que tiene la santería en nombre de Dios y los santos.

La abogado Irma Meneses, aseguró que, en una oportunidad, una santera “la robó” con una consulta y los baños posteriores que le aplicó.

“Fui para que mi vida fuera más próspera y terminé arruinada de tanto pagarle a esa mujer. Lo que hacen es cobrar a través de la fe y en nombre de Dios”, aseguró.

Creyentes o no, las personas acuden a iglesias y templo por un solo motivo: encontrar a Dios o a ese ser celestial a quien poder orar, hacerle peticiones o agradecerles favores. Pero lo único que desean es una cosa: que no continúen lucrándose en su nombre.

En caída libre

Las ventas de todo tipo de inciensos, velones, imágenes y collares para la puesta en práctica de rituales religiosos, también ha tenido una merma significativa durante el primer trimestre del año.

Jorge Rivero, encargado de una perfumería en el mercado municipal de Puerto La Cruz, afirmó que el negocio ha tenido un descenso de más del 90% desde principios de 2017 a la fecha.

Indicó que deben verse en la obligación de darle a los feligreses ofertas en las consultas para tener mayor receptividad.

“En un día solo podemos tener entre dos y tres consultas cada una a un costo de dos mil bolívares. Ya no trabajamos como antes y es por el alto costo de los productos. Cada vez que vamos a los mayoristas, el valor está por encima de lo que lo habíamos cancelado antes”, señaló.


1 millón de bolívares vale “hacerle el santo” a una persona dentro de la religión santera

La espiritista Yolanda “la catira”, dueña del negocio Babalú Ayé, precisó que las imágenes tienen un costo promedio de dos mil 500 bolívares, pero eso dependerá del precio en que las tengan los distribuidores.

Añadió que los extractos oscilan entre mil 500 y dos mil bolívares; mientras que los collares rondan entre los Bs. 1.000 y los seis mil bolívares.

“Los collares de mil son sobretodo para protección de las personas y enfermedades en los niños; mientras que los demás son preparados a través de diferentes cortes médicas y más que todo para la onda espiritual”, agregó.

¿Y el gobierno?

Despiece texto de cuerpo: Sacerdotes de la iglesia católica aseguraron que cada día son menos los entes gubernamentales que no colaboran con esta religión. Sin embargo, desde el pasado lunes 3 de abril, la Corporacion de Vialidad e Infraestructura del estado Anzoátegui (Covinea), comenzó las inspecciones en los templos religiosos con el objetivo de realizar mejoras en sus infraestructuras. “Los primeros trabajos serán la poda de árboles, desmalezamientos y pintura en las fachadas e interiores de las iglesias”, así lo anunció el presidente de Covinea, Simón Raveli.

Patricia Aponte
[email protected]