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Las parejas más propensas a sufrir alteraciones en su conducta sexual son las compuestas por padres


Su apetito sexual disminuyó por la preocupación de qué llenaría el estómago de su familia.

Desde hace cuatro meses, Eugenia Velásquez no tiene encuentros apasionados con su marido. La crisis en Venezuela resquebraja hasta los espacios más insospechados. Hoy las camas matrimoniales son un témpano de hielo en medio del afán por conseguir el bocado del día.

Lejos de ser un espacio íntimo para la pareja, la abogada Velásquez utiliza la habitación que comparte desde hace siete años con su esposo solamente para aislarse de la pesadilla constante que le atormenta: escasez de alimentos y medicinas, inseguridad, altos precios versus pocos billetes en el bolsillo.

La presión de ser madre, ama de casa y defensora de las leyes se desencadena en ansiedad y estrés. Con el paso del tiempo y la acentuación de la crisis, sus prioridades cambiaron y la alteración emocional consumió su vida íntima. El sexo ya no le provoca. Se atreve a revelar que la sexualidad se ha vuelto un compromiso más que un placer. Finge llegar al clímax para satisfacer a su acompañante y acabar rápido el acto.

Aún Velásquez no lo sabe, pero sufre de anorexia sexual. Una condición que según la sexóloga Linda Scoper Byer afecta a ocho de cada diez mujeres que visitan su consulta.

Revela que las trabas en las relaciones íntimas se han vuelto tan común que al menos el 75% de las 120 parejas que recibe mensualmente han disminuido drásticamente sus encuentros o incluso apartaron el coito de su cotidianidad.

“Las parejas están dándole prioridad a adquirir alimentos, medicinas, buscar dinero (…) Trabajan muchísimo más y descuidan su sexualidad y a su compañero. Eso es lo que hoy crea más conflictos en las relaciones. A todos los venezolanos les está afectando la crisis y en general hay disminución del deseo sexual”, explica la especialista en sexo.

Las personas más propensas a padecer estas alteraciones son los padres de familia. Scoper Byer advierte que la responsabilidad de tener hijos en casa representa una mayor presión emocional que termina por afectar al organismo. Pero las mujeres son siempre más susceptibles a la emotividad. Sufren dolores de cabeza previo al acto y otros síntomas físicos propios del estrés. La suma de situaciones contraproducentes usualmente termina en anorgasmia.

Pero la sexóloga explica que los hombres tampoco están a salvo. La alteración en el entorno produce eyaculación precoz en nueve de cada diez hombres que recibe en su consultorio. Aunque ellos suelen ser más ágiles para liberar sus cargas a través del sexo, ahora se cohíben por la vergüenza de no ser suficiente para sus parejas y llegar al orgasmo en cinco minutos.

“El hombre disminuye la frecuencia, pero en el caso de la mujer se evidencia una ausencia del deseo. Eso es insano desde todo ámbito. Mantener la satisfacción sexual activa las neuronas y nos ayuda a resolver los problemas, nos pone alegres. Empiezo a ver mejor las situaciones, me une mucho más a mi pareja y entonces me siento más cómoda con lo que sucede en mi entorno”, asegura Linda Scoper Byer.

Aunque admite que una de las opciones que tienen las parejas para avivar la pasión es utilizar juguetes sexuales, recuerda que los encuentros no deben supeditarse a ellos. La sexóloga explica que siempre que ambas partes estén de acuerdo, ese tercero podría ser de gran ayuda para practicar sensaciones distintas e inéditas.

Pero la crisis también frustra este intento por salir de lo rutinario. La gerente de una de las sucursales de Condomanía, Molly Filipardi, estima que en los últimos cinco años –cuando comenzó a agudizarse las carencias económicas- las ventas se contrajeron 70%. Admite que a la mayoría de las parejas les da curiosidad y placer utilizar los productos que ofrecen pero ahora se prioriza la comida, la vivienda y los servicios esenciales. El sexo pasa a segundo plano, si acaso.

Esta tienda, una de las más famosas de Venezuela, colapsaba de personas curiosas. Al día, la caja registraba al menos 50 ventas. Ahora en una buena jornada, acumulan apenas cinco. Aunque reducido, la tendencia de este mercado coincide con la exposición de la sexóloga. Filipardi apunta que la mercancía que más se vende son los retardantes y las cremas multiorgásmicas.

En ambos casos, la inflación ha hecho mella. Un frasco del producto que atrasa el orgasmo masculino y que alcanza para más de 100 aplicaciones pasó de Bs. 800 hace cinco años a Bs. 16.500 hoy. En el caso de la pomada para mujeres, aumentó de Bs. 200 a Bs. 7.500 y puede ser utilizada en más de 200 encuentros apasionados.

“A pesar de los precios ha aumentado la venta de estos productos porque brindan una solución a los hombres con eyaculación precoz. Pasas de cinco minutos a 40 de placer intenso. En el caso de las mujeres, las cremas multiorgásmicas se llevan bastante porque ayudan a que tengan mayor sensación de placer en el acto”, considera la vendedora.

Recomendaciones

Ante una crisis que no obstaculiza compras exóticas para compartir entre la pareja, la sexóloga Molly Filipardi recomienda aumentar la creatividad en los encuentros. Las películas eróticas, el toqueteo, los masajes previos, el cambio de posición en los encuentros sexuales son factores estimulantes.

Katherine Carrizales
[email protected]

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