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Organización sin fines de lucro prevé incorporar incorporar huertos y viveros, así como la continuación de talleres y charlas educacionales para continuar creando conciencia en la ciudadanía sobre el cuidado ambiental


Con el lema “somos parte de la naturaleza, no sus dueños”, Fundación La Tortuga toma nuevos riesgos y se adentra en un programa de rescate de valores y conservación de la naturaleza a través de cortometrajes en Anzoátegui.

Las grabaciones son producto de esfuerzo y trabajo conjunto con estudiantes de Ciencias Audiovisuales y Fotografía del Instituto Universitario de Tecnología Industrial Rodolfo Loero Arismendi (Iutirla).

La vicepresidenta de la fundación, Chelo Nogueira, asegura que este nuevo proyecto dará sus frutos para continuar rescatando la biodiversidad del estado y crear conciencia en la ciudadanía.

“Somos una fundación sin fines de lucro que lucha para cuidar y conservar la naturaleza. Ya tenemos programas como limpiezas de playas o adopta de manera simbólica una tortuga; además de charlas educacionales en escuelas, liceos y comunidades”, explica.

Esta es la razón por la que se decidió apoyar a los bachilleres, pero con una condición: el argumento del material debe ser de corte ecológico y, además, proyectarse en las salas de la fundación.

El rodaje de algunos cortos se ha visto afectada por falta de recursos, pero de igual forma se ha hecho esfuerzos para mantener el proyecto.

La estudiante del Iutirla, María Rodríguez, dice que pesar de que, en ocasiones, los cortometrajes se hacen con fondos de patrocinantes; la mayoría de las filmaciones es financiada por por los mismos estudiantes.

Hace 11 años

Para dar rienda suelta a la vena cinematográfica ecológica, los muchachos deben darse un paseo por la labor de la Fundación la Tortuga y aprender sobre cómo llegó a ser referencia del conservacionismo.

Nació en 2005, tras el sueño de tres amigos que decidieron “dejar de quejarse y ayudar al planeta”.

Nogueira fue una de esas tres personas que plasmó, junto a Juan Pedro Ruiz y Alberto Boscari, esta iniciativa que en marzo pasado arribó a 11 años de creada.

La oficina principal de la fundación, en la avenida Américo Vespucio de Lechería, tiene un equipo de siete trabajadores permanentes, además de un sinnúmero de colaboradores que cuidan los espacios marinos del territorio anzoatiguense.

En 2011, decidieron incluir el reciclaje y desde el año pasado los participantes de este programa han logrado recolectar más de 11 toneladas de desechos y materiales de playas y ríos, para conservar la fauna y la flora que habita en estos espacios.

“Con las ganas de brindarle un mejor país y una bella naturaleza a nuestros niños, hemos participado en desfiles en España, con ropa de material reciclado. También asistimos a exposiciones con artistas plásticos venezolanos”, indica.

Para crear piezas usan papel, vidrio, plástico, metal. También recolectan pedazos de tronco, siembran en botellas de refresco y trabajan con arcilla.

Todas las piezas se venden en la oficina de la fundación y el dinero se usa para el mantenimiento de la sede y el pago de los trabajadores.

Dibujo

Especies salvadas

Otro trabajo emblemático que ejecuta la fundación es el monitoreo y rescate de especies marinas en la isla La Tortuga.

De 2011 a la fecha, se ha sensibilizado a 3 mil 880 personas, quienes han trabajado con los fundadores en la recolección de desechos de las playas y se han solidarizado con la naturaleza.

180 tortugillos han sido rescatados de “piratas de mar”, que los cazan para venta ilícita, y 90 nidos de tortugas han sido marcados para proteger los nacimientos.

Nogueira apunta que han capacitado a 75 personas para trabajar con esta especie marina, en conjunto con el grupo de trabajo Tortugas Marinas, del estado Nueva Esparta y la Red de Aviso Oportuno (RAO), que se encarga de levantar información sobre poblaciones de tortugas marinas a través de un protocolo científico mensual.

Entre las playas que se limpian en zona norte, también con el fin de educar, están Conoma, Conomita, Playa Los Canales, Lido y Cangrejo; balnearios Pepe, El Faro y Valle Seco; además de la laguna de Puerto Píritu, en el municipio Peñalver.

En un futuro

Entre dos y tres charlas al mes ofrece la fundación a la ciudadanía. Esperan este año dictar alrededor de 30, que incluyan diferentes escenarios (técnicas de materiales reciclables, conservación de fauna silvestre, entre otros).

“También estamos pensando en crear viveros y huertos para que este espacio se convierta en un sitio de formación ambiental con jardines temáticos, aromáticos, medicinales y frutales”, añade.

Nogueira agregó que “la naturaleza no está alejada. Tú eres la naturaleza y necesitas la naturaleza en tu día a día”.

Playas saneadas cada año por Fundación La Tortuga. Cardoza
Playas saneadas cada año por Fundación La Tortuga. Cardoza

Isla paradisíaca

La isla la Tortuga, ubicada en el Mar Caribe, frente a las costas centro orientales venezolanas, fue descubierta hace cinco siglos y debe su nombre a la gran cantidad de esta especie marina observada.
Es la segunda isla más grande del país, la primera es Margarita, en el estado Nueva Esparta. Tiene una población de 250 personas aproximadamente, la mayoría de ellos pescadores ocasionales que van por temporadas y toda la población censada hasta la fecha, son hombres.
Al norte de ese territorio, se encuentran los islotes de Los Palaquines y en el extremo nor-occidental está Cayo Herradura y Los Tortuguillos, ambos están muy cerca de la isla La Tortuga y tienen un nivel de agua poco profunda, no mayor a ocho metros.
Por eso, no se debe navegar con lanchas de gran calado, ya que existe el riesgo de encallar.

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Patricia Aponte
[email protected]

Redacción El Norte
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