El bulevar del Paseo de la Cruz y el Mar, en Puerto La Cruz, es la gran “galería” del señor Héctor Bucaritá, quien lleva más de 40 años trabajando el plástico y la madera para darle vida a piezas inolvidables


Sus manos no conocen el desperdicio, pues se ha valido de su ingenio y pericia para transformar lo que para muchos es basura, en objetos que perfectamente tienen un uso cotidiano en la vida común.

Es precisamente la pasión por la artesanía, aderezada con una visión altamente ecológica, lo que le he ha permitido al señor Héctor Bucaritá permanecer en este oficio por más de 40 años.

A diario monta su gran mesa de madera en el Paseo de la Cruz y el Mar, en Puerto La Cruz, la cual le funciona como una suerte de vitrina, y desde donde le muestra al mundo que es posible crear elementos de calidad a partir de muy poco.

Sus creaciones, que abundan en detalles y colores, reflejan su minuciosa óptica del arte, que no escatima en presumir ante sus clientes, quienes se acercan a su stand en busca de novedades.

Víctor Pinto
Víctor Pinto

Bucaritá se vale de materiales como el plástico o la madera para darle vida a piezas inolvidables como llaveros en forma del mapa de Venezuela, o imanes con fotografías de algún paisaje local que se pueden colgar en una nevera.

Y es que este oriundo de la ciudad de Cúcuta, en Colombia, siempre sonriente y con el acento que caracteriza a los propios de esas tierras, asegura que es precisamente su entorno lo que lo inspira a crear, aunque esté lejos de casa.

“Hace casi cinco décadas vine por trabajo, pero me gustó tanto lo que encontré aquí que decidí quedarme. Incluso formé mi familia en este país que me brindó tantas oportunidades”, cuenta con cierta melancolía en su voz.

De allí que no extraña ver al parque nacional Mochima, la Virgen del Valle, la cruz del antiguo Paseo Colón ser las musas recurrentes en el trabajo de este “venezolano por adopción”.

Los objetos que encuentra en la calle son la materia prima del artesano, quien los restaura bajo estrictas normas de higiene para luego convertirlos en su propia interpretación del arte callejero.

“Los productos reciclados me permiten ahorrar dinero y también aprovechar lo que la Tierra nos ha regalado. Es más bonito trabajar de esta forma, resalta el artista, todo es más personal”, señala con entusiasmo.

Víctor Pinto
Víctor Pinto

Admite que muchas veces obtiene su materia prima de sitios poco agradables como basureros o se los topa mientras camina por la calle, pero sale al paso para enfatizar con recelo que todo lo descontamina.

“Es un proceso que puede tomarse días, y utilizo productos de limpieza común como el cloro o los desinfectantes. Con esto soy muy cuidadoso porque compromete mi salud y la de mis clientes”, dice en tono muy serio.

Talento innato

El proceso creativo de Bucaritá es tan espontáneo como su manera de expresarse. Sin embargo, su creatividad siempre es el medidor de lo rápido que recree una de sus piezas o lo extenso de su trabajo.

Afirma que hay piezas que “nacen” en un santiamén, mientras que hay otras en las que se cuestiona tanto a sí mismo que las termina muchos meses después que las inició.

“He logrado sacar hasta 100 imanes para nevera en una hora, como me he tomado hasta un mes para tallar un barco de esos que la gente con dinero coloca en sus estudios”, explica entre risas.

Cree que su talento es innato, y con el pecho algo hinchado, manifiesta que siempre supo trabajar con sus manos sin alguna preparación académica. El tiempo y la práctica han sido sus mejores maestros.

Su mensaje

El artista plástico Héctor Bucaritá insta a las personas a ver más allá de lo que parece obvio. Insta a padres y representantes a instaurar la cultura de la conservación en los niños, y que les muestren que de los desechos es posible obtener cosas nuevas y útiles.

Víctor Pinto
Víctor

Paúl Rivas González
[email protected]