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La lista de juveniles criollos en equipos extranjeros crece y la generación de relevo promete llevar al elenco patrio a su primer mundial en Catar 2022


Venezuela hizo su peor clasificatoria al Mundial en dos décadas, pero tiene consuelo: jóvenes como el portero Wuilker Faríñez mostraron nivel creciente en las últimas fechas y alimentaron la esperanza de un futuro mejor.

Los números de la selección vinotinto en la clasificatoria sudamericana a Rusia 2018 son desoladores: 12 puntos, con sólo dos victorias, seis empates y 10 derrotas, 19 goles a favor y 35 en contra.

Noel “Chita” Sanvicente, el entrenador más ganador del fútbol venezolano con siete campeonatos (cinco con el Caracas y dos con el Zamora), comenzó la fase eliminatoria, pero fue destituido tras sumar apenas un punto de 18 posibles.

Ello entre conflictos con el vestuario que llevaron a figuras como Tomás Rincón o Salomón Rondón a amenazar con renunciar.

Tras la salida de Sanvicente, Rafael Dudamel recibió el mando con dos misiones: pacificar y renovar filas.

Un cupo mundialista fue imposible, pero Dudamel dio tranquilidad al plantel -Rincón y Rondón, así como otros jugadores rebeldes, dieron un paso atrás- a la vez que incorporaba chicos cada vez más jóvenes. Y el fútbol vinotinto mejoró, en especial en lo defensivo.

“Sabemos que hay mucho que seguir construyendo, pero el camino se asume con mucho optimismo y con mucha ilusión”, sostiene Dudamel.

La apuesta por rejuvenecer filas y reconstruir con miras a Catar-2022 se consolidó con la nueva generación de talentos, que dieron a Venezuela un inédito subcampeonato en el Mundial Sub-20 de Corea del Sur 2017, jugado del 20 de mayo al 11 de junio.

Once futbolistas menores de 20 años formaron parte de la lista de Dudamel para la última doble fecha ante Uruguay y Paraguay. Uno de ellos, Yangel Herrera, anotó el gol del triunfo frente a Paraguay.

Frenazo al crecimiento

Desde que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) estableció la clasificatoria “todos contra todos” en vía a Francia-1998, Venezuela no había hecho otra cosa que avanzar.

Solo sumó 3 puntos en 16 fechas en aquella eliminatoria, sin victorias, y ocupó el último puesto.

Sin embargo, Venezuela se quitó el vestido de “Cenicienta” en camino a Corea del Sur/Japón-2002, con 16 puntos, y salió del sótano, que pasó a ser ocupado por Chile. Eran los días del “boom vinotinto” bajo la dirección de Richard Páez.

Con Páez y luego con César Farías como seleccionador, el crecimiento se mantuvo.

El combinado vinotinto trepó al octavo puesto en la clasificatoria de Alemania 2006, con 18 puntos, por encima de Perú y Bolivia; y repitió esa ubicación en la de Sudáfrica-2010, con 22 unidades, superando otra vez a bolivianos y peruanos, que intercambiaron la condición de colistas. Rozó el acceso al repechaje rumbo a Brasil 2014, al saltar a la sexta casilla, con 20 puntos.

Promesa

Los jóvenes vinotinto dieron la cara tras el desastroso comienzo en la ruta hacia Rusia 2018.

Faríñez, a sus 19 años, se consolidó como dueño de la portería con actuaciones que lo convirtieron en una de las revelaciones de la clasificatoria sudamericana y le llevaron a firmar con el colombiano Millonarios. Y no es el único.

La lista de juveniles en clubes del exterior crece, integrada, entre otros, por Herrera (New York City, Estados Unidos), Yeferson Soteldo (Huachipato, Chile), Sergio Córdova (Augsburgo, Alemania), Ronaldo Lucena (Atlético Nacional, Colombia) o el habilidoso delantero Adalberto Peñaranda (Málaga, España).

Pero quedaba una incógnita por despejar: la permanencia de Dudamel, con ofertas de clubes del exterior, quien había pedido revisar su contrato.

Sin embargo, el lunes último, Laureano González, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), anunció que se concretaron con el entrenador los aspectos “económicos y logísticos para los próximos cuatro años”.

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Agence France-Presse

Con información de la agencia de noticias AFP

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