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Su principal objetivo es continuar sembrando árboles a pesar de tener discapacidad auditiva moderada. Su hobby es la lectura y sus únicos acompañantes son Dios, un perro y estos seres vivos


Para Luis Guillermo Lactan Plaza las palabras “caída” o “resignación” no existen.  Este barcelonés de 65 años, ha pasado los últimos tres años de su vida cultivando plantas silvestres como un oficio que ejerce las 24 horas del día.

José Manuel Abreu
José Manuel Abreu

Una gran sonrisa y una inmensa satisfacción en el rostro es lo que muestra Lactan, tras rescatar quellos espacios naturales que siembra con amor y esmero desde hace tres años.

Discapacidad
Durante 14 años, Luis Lactan fue Marino Mercante. Pero el ruido producido por las maquinarias dentro de los buques, hizo que perdiera poco a poco  la capacidad auditiva.

“En ese tiempo no teníamos el cuidado de colocarnos los implementos de seguridad correspondientes. Ahora sufro de discapacidad auditiva moderada, pero eso no ha sido impedimento para luchar por recuperar al ambiente”, expresó.

Sin embargo, su vida dio un vuelco de 180 grados, cuando aprendió el arte del cultivo de flores.

Es por ello que hoy día, su casa ubicada en el sector El Pensil de Puerto La Cruz, es cuna de la diversidad de plantas silvestres que siembra de manera cotidiana.

Las herramientas que este señor de 65 años de edad utiliza son rudimentarias y en conjunto con sus manos, cuida de estos seres vivos con entrega y dedicación.

“No tengo grandes cosas en mi casa. Con una pala, un pico y una tijera yo trabajo. Mi rutina de oficio comienza a las cinco de la mañana, cuando riego mis plantas” afirmó.

El abono que utiliza es reciclable.

“Uso tierra y desechos de la corteza de la verdura. Ya mi edad un pedazo de carne para mí no es un buen alimento. De las plantas que siembro tengo una mata de tomate. Yo con tres tomates me hago una ensaladita y me alimento” precisó.

Varios años tiene Lactan separado de su esposa. Pero el amor a Dios, a su perro y a las plantas es lo que lo sigue manteniendo con ánimo y fuerzas para seguir adelante.

“El chivuo (Dios) es el que siempre me acompaña en cada paso que doy. Sin él simplemente yo no haría nada”, detalló.

Labor gratuita
Muchos han sido los espacios en el municipio Juan Antonio Sotillo, que este sexagenario ha rescatado, sin solicitar beneficios económicos a cambio.

“He rescatado parques, inmediaciones de edificios y escuelas, todo ello de manera gratuita. Pero lamentablemente muchas personas no cuidan su ambiente”, indicó.

Sin embargo, Luis Lactan enfatizó que de los espacios recuperados, algunos han vuelto a sufrir los embates del abandono humano, como es el caso de la Escuela Básica Julián Temístocle Maza ubicada en PLC.

“Yo limpié y sembré plantas alrededor de la entrada de esta escuela y para darle una lección a las personas que allí laboran, dejé de ir a regar las flores 20 días. Cuando llegué al día 21, parecía que las habían quemado, estaban extremadamente secas. Eso no se hace”, afirmó con lágrimas en los ojos.

Ayuda para continuar

José Manuel Abreu
José Manuel Abreu

Este ambientalista, utiliza prótesis auditivas para poder escuchar. Sin embargo, desde hace dos meses no ha podido comprar las pilas que estas necesitan.

“Primero porque es muy difícil conseguirlas y segundo porque han subido muchísimo de precio desde la última vez que las compré”, puntualizó.

De igual manera, indicó que no recibe ayuda de ningún ente para continuar con su labor de colaborar con el ambiente.

“Quisiera tener mejores maquinarias para seguir con la siembra de mis plantas, porque a fin de cuentas son ellas las que nos dan oxígeno”, resaltó.

Luis Lactan se despidió con un consejo productivo para los jóvenes que están comenzando a vivir.

“Es tan fácil cuidar el ambiente, que yo no entiendo por qué tienen que contaminarlo. Cuidar la tierra y sembrar aunque sea una plantita, todos los podemos hacer. Está de parte de cada uno de nosotros aportar nuestro granito de arena”, finalizó el ambientalista.

Con familia
Luis Guillermo Lactan tuvo dos hijos fruto de una relación. Pero ellos hicieron su vida cuando crecieron. Además de español, este ambientalista sabe griego e inglés.

Patricia Aponte/ECS
[email protected]

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