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Este caraqueño de nacimiento pero barcelonés de crianza, llegó hasta sexto grado de primaria y comenzó a trabajar desde los 15 años. Refirió que su único vicio es el abuso desmedido del alcohol 

Su jornada de trabajo comienza desde las cinco de la mañana en el mercado municipal de Puerto La Cruz.

Luis Vélez. Anny MIsel
Luis Vélez. Anny MIsel

Con una mirada que arropa las heridas que guarda en su corazón y las dificultades que ha tenido que superar a lo largo de su vida, Luis Adeli Véliz Mendoza (37), vive diariamente, buscando un medio de sustento para subsistir.

Este caraqueño de nacimiento pero barcelonés de crianza, ayuda a varios camioneros con grandes sacos de alimentos, que debe cargar y descargar hasta las dos de la tarde, hora en la que se va a su casa para cuidar a su padre enfermo porque su mamá murió cuando él tenía tan solo 8 años de edad.

Huérfano

Una estatura que no supera los 1.70 metros, zapatos rotos, ropa sucia, manos llenas de callosidad y apariencia de abandono en su cabello, es lo que refleja Luis Véliz.

Un máximo de 300 bolívares diarios gana  Véliz ayudando a los camioneros. Anny Misel
Un máximo de 300 bolívares diarios gana Véliz ayudando a los camioneros. Anny Misel

Con una gran tristeza recordó a su madre, afirmando con la mirada clavada en el suelo que había muerto cuando él era tan solo un niño.

“Mi mamá murió cuando yo tenía 8 años de edad. Ella era oriunda de Caracas y allá nací yo. Para Barcelona nos vinimos cuando era un niño, porque mi papá si es de aquí”, contó.

Este joven indicó que tras la muerte de su progenitora, su padre lo llevó a vivir con su abuela.

“Mi abuela paterna fue quien me terminó de criar. Pero yo nunca le puse corazón a mis estudios, ni a nada. Solo llegué a sexto grado de primaria, porque cuando comencé en el liceo, solo fui unos meses”, relató mientras observaba a sus compañeros trabajar.

Luis Véliz define como “dura y llena de obstáculos” su vida.

“Comencé a trabajar desde los 15 años para ayudar a mi abuela y luego a mi papá. Ahora lo poco que gano es para mantener a mi viejo que está enfermo y a mis hermanas”, dijo.

Abuso de alcohol

Este caraqueño, es el único varón de cuatro hermanos. Su lugar de residencia es en la calle La Rosa del sector Los Jardines en Bello Monte, Puerto La Cruz. Comparte la casa con su padre y dos de sus hermanas.

A los 15 años comenzó a trabajar. Mantiene a su padre y dos hermanas. Anny Misel
A los 15 años comenzó a trabajar. Mantiene a su padre y dos hermanas. Anny Misel

Véliz admitió que desde muy joven ingiere alcohol de manera recurrente, casi a diario.

“Mi vida no ha sido fácil y una de las salidas que he encontrado es el alcohol, del resto yo no fumo drogas. Lo mío es solo alcohol y cigarros más nada. Me considero una persona tranquila que no le hago daño a nadie”, destacó.

Desde hace cinco años, trabaja como caletero en el mercado de Puerto La Cruz, ayudando a camioneros con los sacos de alimentos.

“Ellos aquí me ayudan mucho y me tienen una gran estima. Para lo que me manden yo estoy allí, diariamente puedo sacar como máximo 300 bolívares. Pero no me alcanza para nada porque mi papá es hipertenso y tengo que ayudarlo con sus medicinas”, afirmó.

Aparte de trabajar en el expendio de comida municipal, Véliz dijo que su oficio es la construcción.

“He tratado de realizar varios cursos pero todos los he abandonado. En estos momentos no tengo pareja y creo que nunca podré tener hijos, porque he intentado en varias oportunidades y nada”, precisó mientras agarraba un canasto de repollo y lo subía a uno de los camiones.

A pesar de los problemas, el caletero se despidió con una gran sonrisa para culminar su jornada laboral y luego irse a su casa a descansar para un nuevo día de trabajo.

Herida en la nariz

Una herida grande es lo que tiene en estos momentos Luis Véliz en la nariz. Contó que había sido porque su papá se había mareado luego de una “borrachera” y le cayó encima golpeándolo con la cabeza.

Patricia Aponte/ECS
patricia.a[email protected]


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