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Este barcelonés de 31 años precisó que siempre ha querido ser botánico, pero lamentablemente los vicios por drogas y alcohol no le ha permitido salir del abismo donde se encuentra


Ropa sucia, manos llenas de callosidades, zapatos rotos y una mirada arropada por una profunda tristeza, es lo que refleja a simple vista Manuel Solano, de 31 años de edad.

Sus únicos acompañantes durante cinco años han sido las flores que siembra cerca de las inmediaciones del centro comercial Plaza Mayor en el municipio Diego Bautista Urbaneja.

El barcelonés es padre de dos niñas, pero no tiene como brindarles ayuda económica. Anny Misel
El barcelonés es padre de dos niñas, pero no tiene como brindarles ayuda económica. Anny Misel

Para Solano, la palabra sueño simplemente no existe. “He soñado tanto que ya los sueños se me terminaron por no poder verlos, ni hacerlos realidad”, dijo.

Con una inmensa melancolía relató su vida, la cual ha estado marcada por problemas familiares, abandono y adicciones que aún no ha podido superar.

Techo de estrellas

Diariamente, Manuel Solano comienza su rutina sembrando semillas y cuidando las flores que planta para obtener de las personas algo de dinero con que poder subsistir.

“Yo no recibo ayuda de ningún ente. Lo único que obtengo es lo que me entrega la gente. Esas que ven las necesidades que personas como yo tenemos y dan cualquier cosa”, precisó con un gesto de melancolía en el rostro.

Todos los días Manuel Solano coloca una colchoneta vieja en el distribuidor Fabricio Ojeda de Lechería. Anny Misel
Todos los días Manuel Solano coloca una colchoneta vieja en el distribuidor Fabricio Ojeda de Lechería. Anny Misel

Solano añadió que esas mismas personas (incluyendo a comerciantes que laboran en compañías cercanas), le dan ropa y alimentos para poder sobrevivir.

“Además de cuidar las plantas soy albañil, aunque este segundo oficio no lo ejerzo muy seguido porque al ver mi apariencia no me quieren dar trabajo”, indicó.

Desde hace cinco años, Manuel Solano vive en las calles, a consecuencia de problemas con su padrastro.

“Mi mamá lamentablemente prefirió a su marido y no a mí. Y simplemente por tener problemas con mi padrastro y con su familia, me corrieron de la casa. No tenía otro sitio adonde ir. Me refugié en las calles”, puntualizó con la mirada en el suelo.

Solano aclaró que duerme en una colchoneta al lado del distribuidor Fabricio Ojeda, con las estrellas como compañeras de noche.

“Cuando llueve simplemente no tengo sitio adónde acudir. Mi papá vive en Barcelona, pero tampoco puedo estar allá y mis hermanos solo me ayudan con algún dinerito”, agregó.

Hijos sin mantener

Hace 10 años, Solano procreó a su primera hija. A la segunda la tuvo hace 7 años. Sin embargo, a ninguna de las dos les ha podido dar lo que necesitan por no contar con el dinero suficiente para su manutención.

“Lamentablemente casi no las veo. Yo tampoco quiero que me vean en este estado. Soy el segundo de 10 hermanos, pero el único que ha pasado por tantas dificultades”, resaltó con lágrimas en los ojos.

Con la mirada perdida, este barcelonés indicó que su vida se ha visto afectada por la presencia de sustancias psicotrópicas y alcohol.

“Soy un hombre vicioso. Sé que necesito ayuda, pero nadie me quiere tender una mano para salir de este barranco en el que estoy. Llegué hasta primer año de bachillerato y era excelente estudiante, pero por causas del destino no pude seguir y terminé en esta vida de problemas”, resaltó. Solano destacó que si alguien quería brindarle ayuda, lo dejaba en manos de Dios y con una sonrisa amistosa se despidió a dormir una siesta, con el cielo de testigo y la mirada de los transeúntes observándolo, unos con desprecio y otros con compasión.

Enfermedades

Manuel Solano precisó que últimamente se ha visto aquejado de salud, debido a una infección que le salió en el brazo derecho, lo que le ha provocado fiebre. “Me he visto mal, pero ya la infección ha ido cediendo”, indicó mientras se veía una herida en su brazo derecho.

Patricia Aponte/ECS
patricia.aponte@elnorte.com.ve

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