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Autoridades aseguran que en realidad los homicidios disminuyeron 12% en los últimos 365 días


Las calles impregnadas de sangre se volvieron comunes. El estruendoso sonido de las balas que la delincuencia escupe sin piedad, también. No importa la hora ni el lugar, la muerte es parte de una cotidianidad perversa. Atrás quedaron los días de quietud. Los medios locales registran que la norma porcentual es tres homicidios diarios solo en Anzoátegui.

Desde hace tres años, el diario El Norte examina el incremento de los homicidios en el estado. Según estadísticas propias, en 2014 hubo 555 muertes violentas. Esa cifra ascendió a 742 durante 2015. Pero si existiera un reconocimiento al deterioro, 2016 ganaría con creces. En los 365 días de este período, ocurrieron al menos mil 17 asesinatos.

La mayoría de estos encuentros sangrientos tuvo impronta capitalina. 39% de ellos se produjeron entre las calles de Barcelona. Pero en general, en estos combates callejeros murieron al menos 56 jóvenes menores de 17 años.

Las estadísticas anuales indican que noviembre fue el mes más sangriento de todos: 104 personas fueron liquidadas. Mientras que los días más tranquilos fueron los de mayo con 64 víctimas mortales de la violencia.

De todos los acercamientos con la muerte, 477 fueron a balazos. La causa más común: robo. Otros 383 también se caracterizaron por el uso de arma de fuego pero en enfrentamientos contra los cuerpos de seguridad regional y nacional.

Para el criminólogo Luis Izquiel, estos números rojos evidencian el desgaste social que -según su propia cuenta- tiene 18 años agravándose. Simplifica las causas en cinco factores: desasistencia de los presos en las cárceles venezolanas; impunidad en 98 de cada 100 delitos; destrucción del sistema policial venezolano; ineficiencia en los 24 planes de seguridad que ha tratado de implementar el gobierno y más recientemente la crisis económica.

“El sistema carcelario es un desastre. Le gente pasa por las cárceles y salen peores delincuentes. La crisis económica también impulsa la actividad criminal. Mucha gente fue arrastrada al delito. Comienzan robando comida y quién sabe en qué terminarán. A eso se le suma la compenetración de los funcionarios policiales con el delito”, expone el también abogado penalista.

Se refiere a que, de los aproximados 70 mil uniformados desplegados en todo el territorio venezolano, “buena parte” están involucrados en hechos delictivos. Y aunque todos cumplieran a cabalidad su deber con la patria, igual se evidenciaría un déficit de 50 mil policías. Izquiel explica que el número ideal de funcionarios activos en el país sería de 120 mil.

“En 2009, el entonces ministro de justicia, Tareck El Aissami, dijo que 20% de todos los delitos son cometidos por policías. Ahora esa cifra debe haber crecido. Y los que verdaderamente ejercen sus funciones, tienen limitaciones en armamentos disponibles, vehículos, logística”, admite Izquiel.


Linchados y descuartizados

26 descuartizados y 10 linchados firman en el libro de la muerte anzoatiguense. Un fenómeno que los criminólogos observan en ascenso desde hace al menos tres años.
Izquiel advierte que el cortar en pedazos los cadáveres es una práctica propia de bandas y megabandas organizadas.

Reseña que a través de estos actos atroces los grupos delictivos buscan enviar mensajes a los rivales sobre dominio de zonas y poder, tal y como lo hacen los carteles mexicanos. Sin embargo, admite que también lo utilizan como una manera de eliminar evidencia criminal.

Sobre los linchamientos, advierte que la percepción de que el sistema de justicia no funciona es lo que impulsa a la sociedad a golpear, y en casos extremos asesinar, a los criminales que captan en medio de actividades delincuenciales.

Sin embargo, desde el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) del estado los resultados anuales son positivos. Muy lejos de los homicidios que acumulan las páginas de la prensa local, el jefe del Cicpc en Anzoátegui, Johnny Rodríguez, asegura que los asesinatos disminuyeron 12% en comparación con el año anterior.

Aunque el comisario admite que la cantidad de enfrentamientos policiales aumentaron durante 2016, los cataloga como una respuesta fortuita en contra la delincuencia “porque ella cada día está peor”.

Con 70 funcionarios a cargo del Eje de Homicidios entre Barcelona y Puerto La Cruz, además del apoyo del resto de los cuerpos policiales, lograron la aprehensión de más de 400 detenidos por casos relacionados a homicidios en este año.

“Satisfecho no me siento, a menos que pudiéramos decir que la delincuencia fue cero. No estaremos satisfechos hasta acabar con la criminalidad. Los resultados de estos tres años los califico de positivo y espero que para este año que está comenzando el impacto sea mayor”, concluyó.

 

16 mil homicidios

Hasta octubre, el Observatorio Venezolano de Violencia calculó que habían muerto 16 mil personas en encuentros violentos. Esto sin contar los asesinatos en retenes o internados judiciales por las constantes peleas entre reclusos.

Katherine Carrizales
[email protected]

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