Pese a los rumores de separación entre McLaren y Honda, ellos tienen contrato firmado hasta finales de 2018


Tras otra temporada navegando sin rumbo en las medianías de la Fórmula 1, McLaren-Honda y su campeón mundial Fernando Alonso intentarán que 2017 marque un punto de inflexión, a pesar de que los entrenamientos de pretemporada no fueron los mejores para la escudería.

El debut de una nueva era tras la salida de Ron Dennis, acompañada simbólicamente de un regreso al color naranja del fundador Bruce McLaren, no ha podido empezar peor para el equipo.

La razón: graves problemas de fiabilidad mecánica durante los ensayos en el circuito de Cataluña hasta el punto de que se comenzó a hablar de divorcio entre el equipo inglés y el fabricante japonés.

La alianza entre británicos (McLaren) y japoneses (Honda), novenos en 2015 y sextos en 2016, no ha sido todo lo exitosa que se esperaba.

“No hemos pensado en eso (el divorcio) porque hay un contrato de largo recorrido entre nosotros (hasta 2018) sobre el que queremos construir, pero evidentemente no vivimos un período ideal”, señaló Eric Boullier, director de competición.

La salida del histórico Ron Dennis en pretemporada le situó como líder junto con el director ejecutivo Zak Brown de una escudería, la más antigua y exitosa tras Ferrari, que no gana ninguna carrera desde 2012.

Tras 20 años asociada con éxito a Mercedes (tres títulos de pilotos pero uno solo de constructores, 1998), McLaren emprendió en 2015 un regreso a los orígenes con Honda, después de su alianza 1988-1992, marcada por numerosos éxitos y la histórica rivalidad Prost-Senna.

Esperanzador

“Lo que he visto del MCL32 es muy esperanzador – el nuevo reglamento está bien pensado y los coches dan la impresión de ser rápidos y agresivos. El aspecto del coche hace que quiera sentarme en el habitáculo – no he perdido un ápice de ese hambre que debe sentir cada piloto de Fórmula 1”, afirmó el piloto español Fernando Alonso hace tres semanas.

AFP
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