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Docentes son los primeros en identificar en los pequeños este padecimiento que afecta entre el 8 y 10% de la población en edad escolar, según estadísticas publicadas recientemente por la Organización Mundial de la Salud

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (Tdha) es una de las alteraciones de conducta más comunes en los niños, al punto de que la Organización Mundial para la Salud estima que entre el 8 y 10% de infantes en edad escolar lo padecen.

Debido a esto, actualmente son múltiples las opciones que poseen los padres al momento de iniciar tratamientos para ayudar al progreso de sus hijos, uno de ellos y que está cobrando mayor fuerza es el empleo de la meditación como arma para controlar la ansiedad y lograr que el pequeño obtenga seguridad en sí mismo y dominio de su atención.

Nelsy Salcedo, psicóloga y especialista en moldeamiento de la conducta, describió esta patología conductual como la incapacidad de la persona que lo padece de fijar su atención en alguna actividad, situación que a criterio de la especialista influye de manera directa en el rendimiento académico.

Los varones son más propensos a desarrollar esta patología hereditaria en un 70%. Cortesía

Diagnóstico
Salcedo explicó que la mayoría de los niños son diagnosticados cuando inician su ciclo de escolaridad, debido que los rasgos que lo caracterizan suelen ser confundidos por los padres con los “típicos berrinches” que protagonizan los pequeños, y son los docentes quienes dan las primeras señales de alerta.

“Las maestras son las que realmente identifican en el alumno la posibilidad de estar padeciendo este trastorno, ya que notan el bajo rendimiento dentro del aula, llegando al punto de no ir a la par con el resto del grupo, y es entonces en ese momento cuando solicitan a los padres la evaluación clínica”, concretó la doctora.

Indicó también que es importante que los representantes acepten que sus hijos poseen una necesidad especial de aprendizaje, ya que esto es la base para su desarrollo integral.

“Una vez aceptada la condición es más fácil emprender el tratamiento, ya que la familia es el principal eslabón de avance en estos individuos, sin el apoyo del entorno familiar es nulo el trabajo que realiza el profesional dentro del consultorio y los maestros en el aula”, enfatizó.

Alternativas
La psicóloga aclaró que hasta ahora esta patología había sido tratada con terapias que incidieran directamente en el moldeamiento de la conducta, incluso en los casos más severos se había optado por combinar estas con algunos fármacos.

Sin embargo Salcedo comentó que en la actualidad se estaban empleando métodos más convencionales y que han brindado mejores resultados, como lo es mindfulness o la meditación consciente.

“En Europa y Estados Unidos durante los últimos tres años se han venido desarrollando ciertos estudios que indican que el uso de terapias alternativas como lo son el yoga y la meditación, permiten desarrollar la atención y la relajación en pacientes con Tdah, sobre todo en los niños y jóvenes”, ratificó la especialista.

De igual manera, agregó que es importante incluir estas actividades dentro de la rutina diaria debido a que ayudan a controlar la ansiedad y fijar la atención en las tareas que se están realizando, con lo que se logra un gran avance dentro del aspecto escolar y la manera en que se relacionan con las personas que los rodean.

Salcedo describió la posibilidad de que los niños aprendan a meditar como una experiencia enriquecedora que les proporcionaba bienestar y salud mental a los pequeños, lo que se traducía en la capacidad de generar estados de ánimo positivos, autocontrol y reducción del estrés.

No obstante, resaltó que esta práctica debe ser concebida por los infantes como “un juego” en el que la respiración y la entonación de los mantras sean concebidos como piezas de una gran torre, enriquecedora del ambiente en que se encuentren, jugando un papel muy importante la participación de los padres.

“Mamá y papá son los principales ejemplos de los pequeños, si ellos se incluyen en la experiencia de la meditación será más fácil para el infante incluirla en sus hábitos de vida, además de que dotará de la paciencia necesaria a los padres para entender los procesos que afrontan”, concluyó Salcedo.

Puntos claves

– La meditación permite conectarse con el yo interior y absorber la energía del universo.

– Ayuda a mejorar la concentración que se traduce en el aumento de la capacidad de aprendizaje.

– Incrementa los lazos afectivos entre padres e hijos.

– Los mantras y el ambiente en que se desarrolle la experiencia deben ser parecidos a un espacio de juego.

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