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Como un venezolano que ha sabido aprovechar las oportunidades y la crianza que recibió en casa, el joven actor anzoatiguense Moisés González, define su paso criollo por la alfombra roja del Festival de Cannes.

Exigente, estricto, puntual, testarudo y hasta perfeccionista, son parte de las características que describen el talento de este artífice venezolano, quien ama la lectura, delira por su carrera y trabaja sin descanso.

Sus primeros años de vida fueron una aventura, confiesa con claridad el protagonista de Cadena perpetua, thriller que hace apenas una semana se exhibió junto a Alfredo Huereca y el actor mexicano Julio Bracho en Francia.

De PLC a Cannes

Moisés González; desde muy pequeño supo lo que quería: el cine. Primero, lo tomó como un hobbie, pero poco a poco fue entendiendo que se trataba de un estilo de vida.
Fue a la edad de 16 años cuando dejó su hogar en Zaraza, Guárico, para mudarse a la ciudad de Puerto La Cruz y encaminar sus estudios de Comunicación Social en la Universidad Santa María, núcleo Oriente.

Pero su pasión por la actuación le llevó a la escuela Soy para ti, donde posteriormente da sus primeros pasos en la industria, a través de su participación en una serie juvenil.
Tiempo después se trasladó a Caracas con el firme propósito de seguir sus estudios de periodismo y preparación.

“Entré en la escuela de arte escénico Rajatabla e hice muchos cursos con grandes profesores de actuación y de allí, comencé a trabajar en obras de teatro profesionales en la capital, series, comerciales y novela”, detalló el joven venezolano.

Actualmente, González reside en Estados Unidos, donde no ha parado de trabajar y se le conoce por su participación en la pieza teatral Solo, de César Sierra, en la que desempeñó un rol protagónico, obteniendo alto reconocimiento por la crítica especializada del sur de La Florida.

¿Cuál es el ingrediente que has utilizado para lograr tu internacionalización?
Arriesgarme y prepararme por que las oportunidades siempre están ahí, solo hay que salir a buscarlas pero con las herramientas necesarias para quedarte con ellas. Entonces el ingrediente principal es estar preparado.
Por ejemplo yo tomé, antes de irme a Estados Unidos, clases de acento neutro porque al emigrar encuentras mercados diferentes. De hecho en el primer proyecto que participé fue para la cadena internacional Nickelodeon y por estar preparado pude quedar en el papel.

¿Cómo están actualmente las fronteras entre el mundo del cortometraje, ¿qué ha cambiado?
El mundo del cine es un monstruo y cada vez más se están generando nuevas formas de dar historias y contenido al televidente. Actualmente se está poniendo muy de moda que grandes compañías como Nexflit, HBO, Warner, compran cortos para pasarlos por la TV o para comprar la historia y hacer una serie o una película… Ese es nuestro plan con Cadena perpetua.

¿Hace falta algo para que el cortometraje venezolano pueda competir en importantes festivales?
Los cortometrajes siempre han podido participar en grandes festivales en todo el mundo. Ejemplo de ello es Cadena perpetua el cual está en este momento en el festival de cine más importante del mundo que es Cannes en Francia.

¿Cuál va a ser tu siguiente movimiento profesional?
Tengo un par de propuestas interesantes en Estados Unidos y en Venezuela, lo cual me emociona muchísimo. Pero la verdad mi prioridad ahora es mi producción Cadena perpetua, aunque quedan varios festivales de cine a los cuales debo asistir. Así que la agenda la tengo un poco full.

Labor benéfica

Moisés González aseguró que su vida no es una película. Es la de un mortal que triunfó y que se dio a conocer gracias a la perseverancia. Otro de sus grandes sueños es crear una fundación benéfica para impulsar y orientar a niños y niñas que quieran incursionar en las artes y no tienen recursos o el apoyo de sus padres.

Noreykis Pino C
[email protected]

Redacción El Norte
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