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Parejas prefieren cubrir los gastos de un alumbramiento en clínicas privadas antes que sufrir contra- tiempos por falta de insumos en hospitales públicos y poner en riesgo la vida del bebé

Dicen que ser madre no tiene precio, pero el momento de la maternidad se ve opacado por el alto costo en los gastos que se debe pagar para garantizar un nacimiento sin mayores contratiempos, aún sin tomar en cuenta lo cuesta arriba que resulta conseguir pañales y fórmulas lácteas debido a la actual situación económica del país.

Enfermeras dicen que los nacimientos por intervención han ganado espacio en los últimos meses. Cortesía
Enfermeras dicen que los nacimientos por intervención han ganado espacio en los últimos meses. Cortesía

A pesar de que en Anzoátegui las autoridades en materia de salud ponen a disposición de la colectividad todos los cuidados y servicios para garantizar el bienestar a la madre y al bebé durante el alumbramiento, las mujeres que se encuentran en la dulce espera prefieren acudir a un centro privado, por temor a fallas en la atención o de suministros médicos.

Los precios por parto en clínicas privadas se han incrementado considerablemente en los últimos años, aún más, cuando las futuras madres deciden programar su alumbramiento.

Una enfermera del centro clínico Santa Ana aseguró que las mujeres optan por la intervención, ya sea para evitar dolor, por comodidad o sencillamente por acuerdos entre el médico tratante y la paciente, para “garantizar un parto seguro” a través de la cesárea.

“Hay mujeres que pasan su embarazo con total normalidad, pero el especialista le presenta la opción de que se haga la cesárea, por su supuesta seguridad, cuando en muchos casos el obstetra lo que busca es mayores ingresos económicos, con el pago de la operación”, explicó la enfermera que prefirió no dar su nombre.

Mujeres van a los quirófanos sin necesidad de intervención, sino por recomendación de sus médicos. Cortesía
Mujeres van a los quirófanos sin necesidad de intervención, sino por recomendación de sus médicos. Cortesía

Precios impagables
Norma Bermúdez se encuentra en la fase final de su segundo embarazo y tiene programada su cesárea para finales de mayo, porque el bebé no está en posición para ser expulsado de manera natural. La intervención correrá por cuenta del seguro médico, pero acota que solo con el de ella no puede cubrir la operación.

“La cesárea se pagará con el seguro de mi esposo y el mío, porque con una sola póliza los precios son impagables. Hace apenas cuatro años  la cesárea de mi primer hijo costó 8.000 bolívares y ahora debo pagar 68 mil en la misma clínica”, comentó Bermúdez.

Los precios de las cesáreas en centros de salud privados de la zona norte del estado Anzoátegui van desde Bs. 55 mil hasta 135 mil, como es el caso de la clínica Santa Ana.

En otros centros los precios pueden variar de acuerdo a la zona en la que se ubica la clínica y dependiendo de la necesidad del paciente.
Los partos también han sido afectados por los efectos inflacionarios, aunque el administrador del Centro Médico Meditotal de Puerto La Cruz, asegura que es poco común ver un parto natural en la clínica.

En este centro de salud los montos oscilan entre 45 mil hasta 65 mil bolívares. Mientras que en clínicas de la ciudad de Lechería las cesáreas alcanzan un costo máximo de 110 mil bolívares y los partos naturales hasta Bs. 70 mil.

Actualmente existen centros asistenciales privados que han desarrollado planes de maternidad para brindar mayor comodidad, en el aspecto económico, a la hora de traer al mundo un nuevo miembro a la familia.

En Meditotal, por ejemplo, ofrecen la posibilidad de comenzar a pagar en cuotas la totalidad del costo del parto o cesárea a partir del momento en que la pareja sepa que tendrá un bebé, realizando abonos mensuales. “Así, al momento del alumbramiento, los padres tienen menos presión”, dice el administrador.

Pólizas insuficientes
Como Norma Bermúdez, que debe utilizar dos pólizas, existen decenas de mujeres que aunque cuentan con contratos de seguro Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) la cobertura total de maternidad no alcanza para pagar este tipo de intervenciones.

Carla Ordaz es una de ellas, que aunque compró su póliza hace más de un año, ahora que está en su quinto mes de gestación y conoce los precios actuales, estima que los 60 mil bolívares que le ofrece su seguro no serán suficientes para cubrir el gasto del parto, tomando en cuenta la acelerada inflación en el país.

La corredora de seguros Carmen Vidal, de la compañía Horizonte, explica que para acceder el seguro de maternidad se debe comprar una póliza de HCM y reconoce que en la actualidad, lo que ofrecen los seguros no basta para pagar una cesárea.

Vidal explicó, además, que a pesar de la situación país, se ha incrementado en 20% las compras de pólizas, para prever en el futuro este tipo de situaciones.

“Contrario a lo que se cree, han aumentado los compradores de seguro, especialmente las parejas recién casadas o las que se encuentran en la planificación de su matrimonio, pensando en disminuir el gasto a futuro, cuando se presente el momento de procrear”, dice la corredora.

La aseguradora también comenta que la mayoría de las facturas que registran son por concepto de cesáreas y comenta que “esta cirugía se ha vuelto como una moda”.

Pero para usar una póliza de maternidad se deben comprar antes del embarazo, y esperar al menos 10 meses para luego comenzar a gestar. Esto como parte de los requisitos que exigen las empresas de seguros.

Pagar o morir
En el hospital Dr. Luis Razetti de Barcelona, hubo 963 partos y 879 cesáreas en el primer trimestre de 2015, lo que equivale a nueve cesáreas por día, de acuerdo a cifras aportadas por el director del nosocomio, doctor Jacobo Mora.

Cortesía
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Sin embargo, un considerable número de mujeres se sienten “obligadas a pagar una cesárea” para evitar complicaciones mayores o que la falta de insumos médicos ponga en peligro su vida y la de su bebé.

Marilian Carvajal expresó, mientras esperaba por su última consulta con el obstetra, que no quiere dar a luz a su infante en un hospital.

“Comencé mi control en un centro público y es pésimo el trato, pero lamentablemente los médicos privados quieren hacerme cesárea, cuando yo puedo parir de forma natural”, expresó.

El presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes del Hospital Luis Razetti, Jesús Laucho, explica que en los centros hospitalarios del estado hay un déficit de insumos médicos, que conlleva a una precaria atención a los pacientes, quienes por temor a sufrir consecuencias en su salud por estas fallas, prefieren migrar a centros privados.

Diana Rodríguez está en su tercer mes de embarazo y recuerda que durante julio de 2014, tuvo que ser operada en el Razetti, porque su primer hijo era muy grande para parirlo, y se vio obligada a comprar medicamentos y kit quirúrgicos por la falta de insumos en el centro hospitalario.

“Mi esposo tuvo que buscar casi todo para que me hicieran la cesárea. Para esa fecha los pacientes cerraron el hospital por la escasez de materiales médicos y quirúrgicos. Yo no vuelvo a pasar por eso y desde ya estoy preparándome para ir a una clínica. No quisiera morirme porque simplemente no hay una gasa”.

Esta situación se agudiza en otros centros hospitalarios del estado. En hospitales como el Guevara Rojas, de El Tigre, o el Dr. Rafael Rangel, de Aragua de Barcelona, en los cuales, según el secretario ejecutivo de la Salud (Sintrasalud), Yiovanni Yaguaracuto, “no hay ni para suturar”.

Un testimonio que valida esta realidad lo tiene Lorena Tovar, quien vive sola en Barcelona y su familia habita en el municipio Aragua. Sus últimos dos meses los gestó en su ciudad natal, con la esperanza de que su primogénita también naciera allá.

Muy a su pesar, eso no fue posible porque al momento de dar a luz el pasado mes de  enero, el hospital Dr. Rafael Rangel, no tenía operativo el quirófano ni disponía de los insumos para la intervención que requirió.

“Me pidieron que me fuera hasta un ambulatorio en el municipio Santa Ana a solicitar mi cesárea, porque estaban mejor preparados. Allá debí comprar desde la bata quirúrgica hasta la manguera para el suero. Como no tenía para pagar una clínica tuve que hacerlo”, cuenta Tovar.

Asegura que los médicos en estos ambulatorios cometen el abuso de pedir colaboración, como el almuerzo para el día de la operación o dinero “para los refrescos”.

Sin fiscalización
Las futuras madres se quejan no solo de la falta de insumos en centros públicos de salud y los costos del alumbramiento en las clínicas, sino que también exigen una fiscalización para regular los precios de las consultas ginecológicas y los exámenes rutinarios para la maternidad.

Rodríguez dice que las consultas con el ginecólogo están cercanas a los Bs. 2.500.

Una de las embarazadas que asiste a su control prenatal en el Centro Médico Anzoátegui asegura que paga Bs 1.500 por cada consulta para vigilar el estado de su bebé, mientras que Sobeida Camaguán dice que asiste a su control en un consultorio particular y debe pagar 600 bolívares, aparte debe cancelar para realizarse un eco.

En abril 2014, el entonces ministro para la Salud, Francisco Armada, aseguró que la atención médica en centros privados sería regulada de acuerdo a La ley de Precios Justos, como parte de la llamada “ofensiva económica”.

Precisó que los honorarios médicos entrarían dentro de esta regulación de precios y destacó que la normativa es “perfectamente aplicable” en el sector.

La providencia 294 aprobada en junio de 2013 reguló los precios de bienes y servicios en los centros de salud privada. Pero los usuarios del servicio aseguran que, hasta ahora, los precios “están libres y sin fiscalización.

El coordinador regional de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), Francisco Álvarez, explicó que desde finales de mayo comenzarán las inspecciones a los centros clínicos para atacar la especulación en costos de consultas.

Sin éxito
El equipo reporteril del Diario El Norte intentó contactar al representante del Colegio de Médicos del estado Anzoátegui, doctor Arquímedes Velásquez, para conocer su punto de vista sobre la intervención en la toma de decisiones de las mujeres embarazadas. Sin embargo, no se pudo lograr con éxito la comunicación.

Yosemarys González/ECS
[email protected]

 

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