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Cortesía
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Acostumbrada a las expresiones de afecto de sus admiradores, la excéntrica y carismática duquesa de Alba recibió ayer un último y emotivo baño de multitudes en Sevilla durante el funeral de quien fue la aristócrata con más títulos en el mundo.

“Noble por herencia y noble, muy noble, de corazón”, la definió el arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, durante una misa celebrada en la Catedral, en presencia de Elena de Borbón, hermana del rey Felipe VI, y otras personalidades.

Muchos sevillanos salieron a las calles a darle un último adiós.

AFP

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