Maestros y parlamentarios, alegan que Gobierno ha sido irresponsable en inversión que priorice a población menor


La niñez no la tiene fácil, aseguró la secretaria de bienestar social del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema) en Anzoátegui, Maira Marín, pues a su juicio, esa se ha convertido en la etapa más difícil de superar tras 18 años de políticas erradas en los económico, social y especialmente en lo que a resguardo y protección de la población infantil se refiere.

La representante del gremio docente y especialista en psicología educativa, refirió que el calvario para un niño inicia desde su concepción, pues en Venezuela desde 2014 existe un marcado desabastecimiento de alimentos y medicinas que puedan garantizar a la madre una alimentación balanceada o un nivel de salud óptimo para la gestación y alumbramiento de la nueva vida.

A eso se suma, de acuerdo a la diputada a la Asamblea Nacional Oneida Guaipe, la inexistencia de equipos de ecografías y laboratorios en la red de salud pública que permitan vigilar el embarazo o el diagnóstico temprano de alguna anomalía en el bebé.

De hecho, el director regional de Salud Pública, Stalin Fuentes, afirmó en abril pasado que el 14% de las muertes neonatales que se registran en la entidad, están vinculadas a causas congénitas y enfermedades prevenibles durante el embarazo.

Sin embargo, el secretario de organización del Colegio de Médicos en la región, Humberto Omaña, sostiene que al menos el 80% de las muertes neonatales están relacionadas a sepsis o infección durante el parto y desnutrición de las madres en la gestación.

Refirió que desde hace al menos 10 años no se hace una inversión verificable en el sistema de salud público, con miras a garantizar calidad en la atención a inicio de la vida.
Guaipe ha reiterado que el Gobierno se ha encargado de asesinar a la población infantil de forma silenciosa, pues, durante su crecimiento no tiene garantizado el acceso a las vacunas, obligatorias y establecidas en los convenios internacionales.

Aseveró que desde hace dos años, el plan de vacunación más importante en el país, conocido como la Jornada de las Américas, no coloca dosis de neumococo, rotavirus, antidiftérica, pentavalente y tampoco ha hecho esfuerzos para incorporar vacunas contra el Virus de Papiloma Humano (VPH) varicela y hepatitis.

La parlamentaria destacó que por esta escasez, han reaparecido casos de leishmaniasis, meningitis, tuberculosis, diarreas crónicas, paludismo y otras enfermedades que deberían estar erradicadas o controladas, que han acabado con la vida de niños y jóvenes.

La coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) en Anzoátegui, Briceida Figueroa, admitió que durante este año se han presentado irregularidades en la llegada de dosis, por lo que durante la última jornada e vacunación en mayo pasado, solo se colocó la retroviral y la toxoide diftérica.

Carlos Trapani, presidente del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), una de las organizaciones que velan por la defensa de los derechos de los infantes en el país, denunció el pasado 5 de julio ante la Corte Interamericana de los derechos Humanos (Cidh), que por la causas antes expuestas, murieron 11 mil 466 niños en 2016, de acuerdo a cifras publicadas por el Ministerio de Salud en el boletín epidemiológico de ese año.

Niñez en guerra
Trapani desnudó durante su exposición, la crisis que viven los infantes en la nación, comparada con el presidente de la Cidh, Francisco Eguiguren, con situaciones críticas de los países más pobres y solo superables por cifras en situación de guerra.

Y como si se tratara de una guerra, ha sido en guerreros que se han tenido que convertir los menores en Venezuela para sobrevivir, según Maira Marín, quien destacó que desde 2015 vienen denunciado ante los órganos regionales la situación de indigencia infantil, que según reportes manejados por Sinvema, supera los dos mil niños en Anzoátegui.

La docente expuso que si los niños han tomado la calle o son explotados es porque durante el Gobierno revolucionario, las medidas para acabar con la pobreza extrema predicadas por el expresidente fallecido Hugo Chávez y heredadas por el presidente Nicolás Maduro, han sido ineficientes.

“Los padres cada vez son más pobres y no tienen como garantizar la comida, y deben salir con sus hijos a pedir dinero o a comer de la basura en la calles. Esa misma situación de pobreza conlleva al abandono de las escuelas, donde tampoco están garantizadas las condiciones mínimas para su permanencia, como la alimentación, que aunque resulte duro, es el principal atractivo para los niños y adolescentes en edad escolar”.

La presidenta del Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), carmen Rodríguez, admitió que es alarmante la cifra de niños en situación de calles, pero que se hace cuesta arriba darle albergue a estos pequeños por no contar con estructuras en las cuales cobijarlos.

El Gobienro regional inició en abril la recuperación de un edificio abandonado en la ciudad de uerto La Cruz para que funciuone el albergue para atender la indigencia infantil, pero hasta ahora no ha habierto sus puestas. También se desconocen cifras oficiales sobre niños en situación de calle.

Niños comiendo de la basura
Decenas de niños se han sumado alas protestas antigubernamentales para comer

Estomagos vacíos
Ante la Cidh, Trapani de Cecodap, apuntó que hay miles de casos documentados de desnutrición infantil desde hace dos años, cuando se agudizó el desabastecimiento, a la vez que sostuvo que deben ser tan alarmantes que no existen cifras oficiales desde hace años, al cuestionar la función del Ministerio de Alimentación y del Instituto Nacional de Nutrición (INN).

De acuerdo a informes publicados por el Ministerio de Alimentación, en 2016 se crearon los Comités Locales de Alimentación y Producción (Clap), con el propósito de incrementar la distribución de alimentos para “contrarrestar la escasez propiciada por factores golpistas en el país que han propiciado una guerra económica”. Así lo expuso el vocero del Gobierno ante la Cidh.

El Gobierno nacional infirmó que hasta el 26 de junio de este año, 3 millones 819 mil 350 bogares habían recibido alimentos de los Clap.

Sin embargo, el presidente de Sinvema, Pedro Luis Rodríguez, cuestionó esas cifras, tras aseverar que no se traducen en periodicidad ni cobertura total de la población.

Apuntó que estos alimentos no cumplen con los requerimientos nutricionales de los venezolano, así como que tampoco se priorizan los niños como población vulnerable.

Marín y Rodríguez coinciden en afirmar que el hambre ha llevado a los infantes de sectores desprotegidos a poner su vida en riesgo, colocándose en primera fila de las manifestaciones antigubernamentales que se registran en el país desde inicios de abril.

¿Terroristas o hambrientos?
Marín afirma que tras tantas denuncias públicas de indigencia infantil, estos chamos han buscado la visibilidad entre protestantes por ser ignorados por las autoridades regionales.

Así también lo ha hecho saber los niños y adolescentes que abundan en el sector Peñón del faro, conocido como “zona cero”, al ser lugar de enfrentamientos diarios entre jóvenes que adversan al Gobierno nacional y fuerzas de orden público de estado.

“Vengo todos los días porque aquí traen bastantes comida. Uno se sienta con los más grandes y las señoras que viven por aquí o quen vienen a ver la batalla taren pan, refrescos, arepas. Por eso es que vengo”, confesó un niño de 11 años que frecuenta la zona cero en la que también le han regalado ropa y zapatos.

También contó que había dejado de ir luego que se asfixió con gases lacrimógenos y regresó por la comida y “el buen trato de los chamos más grandes”.

Sin embargo, el mandatario regional Nelson Moreno, a rechazado contundentemente el uso de menores de edad en manifestaciones políticas, al aseverar que estos niños son secuestrados o engañados por dirigentes políticos con el fin de colocarlos “como carne de cañón” en las manifestaciones.

Ante el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo, ha introducido medias de amparo para los menores, acciones que se han replicado en otros estados.

El Gobierno nacional también ha denunciado que líderes opositores llevan a los niños tras ofrecerles comida y golosinas.

Según Trapani, el hecho que Las autoridades afirmen que los niños son manipulados por dinero, comida o golosinas, “es un reconocimiento tácito de la vulnerabilidad y desprotección de la niñez”.

Informó que durante estas protestas a nivel nacional, 16 menores de edad han fallecido, entre ellos 12 asesinados con armas de fuego, dos por efecto de gases, como el niño de dos meses en mayo pasado, uno por arrollamiento y otro por descarga eléctrica.

La directora de la zona educativa en Anzoátegui, Carmen Castillo, exigió a los padres y representantes, ser responsables de sus hijos durante su niñez y adolescencia, estar pendiente de sus compañías y vigilar sus salidas para evitar que sean manipulados por dirigentes e derecha.

También negó que los jóvenes de los liceos estén participando hayan participado en estas manifestaciones durante el año escolar, aseverando que en las escuelas y liceos, por protección de los menores, se les impuso un horario completo para evitar su incursión en protestas.

Acción fiscal

El Ministerio Público ejerció una acción de protección contra el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), porque durante los últimos meses se ha incrementado la población infanto-juvenil en situación de calle.

Fiscales han realizado diversas gestiones a través del Consejo de Protección para la inclusión de los mismos en una entidad de atención las cuales han sido infructuosas, pues alegan que no hay disponibilidad.

Asimismo, un porcentaje de esta población en situación de calle ha incurrido en hechos punibles y algunos de ellos aún no tienen responsabilidad penal dada su condición de inimputable, por ende no pueden ingresar en una institución de internamiento por tener menos de 14 años de edad.

 

 

Foto de Y. Gonzalez
Yosemarys González