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La detención de varios de sus alumnos por protestar en 2014 fue el detonante que hizo a Ferreira dejar a un lado varias de sus obligaciones y asumir la defensa de quienes resulten apresados en las protestas opositoras

Repite constantemente la frase “vamos a recuperar Venezuela” con la misma fe que un religioso lanza sus plegarias. Desde hace un mes, come en su carro frente al Palacio de Justicia de Barcelona, a la espera de alguna audiencia para defender a cualquier muchacho detenido por manifestar. Es Manuel Ferreira, conocido como “el abogado de la resistencia” por haber asumido, junto a otros colegas, la tarea de asistir jurídicamente -y de forma gratuita- a los estudiantes que han decidido mantenerse en la calle. Abogados que libran una lucha en la propia boca del lobo, ahí, donde la justicia a veces se tuerce y pierde su razón de ser.

Tantas horas de litigio a favor de los manifestantes que rechazan el régimen de Nicolás Maduro le permiten a Ferreira tener clarísimas las cifras que han dejado más de 70 días de protestas en Anzoátegui, o de resistencia, como prefieren llamarla los opositores.

Este es el balance que suelta al rompe, al ser consultado sobre las actuaciones judiciales:
“En el estado Anzoátegui desde el primero de abril, se ha realizado más de 500 detenciones. Es un número muy alto en comparación a los días de protestas. Sin embargo, en su mayoría, han sido arbitrarias, y digo en su mayoría por ser prudente y no decir que todas lo han sido. De esas, casi 400 personas fueron puestas en libertad inmediatamente porque no hubo elementos de interés criminalístico. Otras 140 personas fueron procesadas, pero recibieron libertad plena o algún tipo de medida sustitutiva y ya fueron liberadas o están en vías de serlo. Solo uno se encuentra privado de libertad, Óscar Arévalo”.

Es precisamente ese nombre el que hace que el puño derecho de Ferreira, ese cuya muñeca está ataviada con una cinta con los colores de la bandera nacional y con una figura de la Virgen del Valle, se cierre en señal de disgusto. “Lo que le están haciendo a este muchacho de apenas 19 años de edad es gravísimo. En contra de la Constitución, se le ha negado el derecho a ser juzgado por su juez natural y lo han puesto a las órdenes de un tribunal militar. Lo que le está pasando a este joven es una verdadera injusticia que nos llena de indignación”.

El muchacho fue trasladado a La Pica, cárcel de Maturín, y una de las más peligrosas de Venezuela, porque la justicia militar decidió imputarle los delitos de ultraje al centinela y a la Fuerza Armada Nacional. “No hay un centinela ultrajado si no existe centinela y, está claro que los funcionarios que están en orden público no son centinelas. Sin embargo, están tergiversando la ley para hacer este tipo de cosas. El ultraje a la Fuerza Armada tampoco se lo han demostrado y si lo hubiere, es un delito leve. Por lo tanto, en una jurisdicción ordinaria hubiese salido de inmediato en libertad”.

“El llanto de la madre de Óscar, el llanto de su hermana nos duele a todos y vamos a seguir defendiéndolo, porque los mismos jueces te dicen que el uso de la justicia militar es la única forma que tiene el gobierno para sopesar el hecho de que la fiscal general le haya dado la espalda”, expresa el abogado.

Al jurista no le gusta el término guarimba, prefiere manifestación.

Ferreira recuerda que fue en 2014 cuando decidió dejar de lado muchas obligaciones para convertirse en el abogado de los jóvenes. “En esa oportunidad apresaron injustamente a un grupo de mis estudiantes por salir a marchar, digamos que ese fue el despertar para asumir esta responsabilidad”. De los casos que lideró ese año, logró la libertad para todos, recuerda.

-¿Existe alguna diferencia en el papel que jugó el Ministerio Público en las detenciones de 2014 en comparación a los procesos que realizan en la actualidad?
-Han actuado muy distinto. Nos hemos dado cuenta de que la fiscal general de la República abrió los ojos ante la realidad del país. Pero esto no quiere decir que los tuviera cerrados antes. Es evidente que la fiscal fue, durante muchísimo tiempo, uno de los pilares fundamentales en los que se apoyaba la dictadura y ahora está cumpliendo un rol institucional, dejando en evidencia que se ha roto el hilo constitucional. ¿Qué sucede? Que ahora hay una pugna interna entre los operadores de justicia, es decir, entre los fiscales y los jueces de control, porque a diferencia del 2014, no han pactado entre ellos los lineamientos que van a seguir con los jóvenes que son detenidos en las protestas.

El abogado deja claro que no le gusta el término “guarimba”, al escuchar la palabra en la conversación interrumpe para sustituirla por manifestación. Ferreira cree que el altísimo número de detenciones es el modus operandi del gobierno para intimidar a los jóvenes, para ficharlos y evitar que vuelvan a las protestas.

-¿Cuáles son los delitos más comunes de los que están acusando a los manifestantes?
– En su gran mayoría son acusados de instigación a delinquir, resistencia a la autoridad y detentación de sustancias inflamables. Este último es un delito que está totalmente desdibujado, porque la detentación es cuando alguien realmente posee este tipo de sustancia y vemos como la gran mayoría de las actas policiales dicen: “fue encontrado en el sitio”, o “a escasos metros de donde fue capturado se encontró un caucho incendiándose” y esto no lo está detentando nadie. La detentación es un acto personalísimo y esos detalles no los están verificando.

El jurista destaca que los vicios en los procesos contra los manifestantes son tan evidentes que solo hace falta tener dos dedos de frente para desestimar las acusaciones: “Retan los principios básicos de la lógica. Por ejemplo, hemos visto actas policiales donde un solo sujeto portaba cinco cauchos, 20 cajas de cervezas contentivas cada una de 36 bombas Molotov y entonces narran que lo capturan porque emprendió veloz carrera. ¿En qué cabeza cabe eso?”

-¿Está consciente de que es conocido por la población como “el abogado de la resistencia?
– Siempre me han llamado “el abogado de los estudiantes”. Así es como siento que soy reconocido por la gente, pero no me molesta que me llamen “el abogado de la resistencia”, porque yo mismo me declaro en resistencia. Estoy en resistencia judicial. Los abogados que nos hemos organizado para trabajar en estos casos (Carlos Bolívar, Carlos Ochoa, Denisse Hernández, Adán Cedeño y Roxana Carreño), hemos asumido una especie de apostolado, porque tenemos casi un mes que no salimos de un tribunal.

Nos la pasamos entre tribunales y destacamentos policiales buscando los datos de los jóvenes, ejerciendo las defensas y luego haciéndole seguimiento a lo que es la presentación de los fiadores y de los requisitos que pida el tribunal. Entonces que nos digan que somos los “abogados de la resistencia” lo consideraría como un verdadero elogio.

Si somos nosotros los llamados a ser los abogados de las personas que resisten ante el régimen, los abogados de las personas que de alguna u otra forma levantan su voz en contra de la dictadura, lo asumimos con todo gusto, con todo el honor y con un sentimiento patriótico genuino que es la recuperación de nuestro país.

-Se le ve en las marchas acompañando a los manifestantes y también en los tribunales. ¿En cuál de estos dos frentes es más fácil la batalla?
-Ambas tienen sus particularidades. Nosotros los abogados, cuando entramos al tribunal lo hacemos con plena conciencia de que existe la posibilidad de que no salgamos. Porque allí es donde se gestan las órdenes de captura, allí es donde se planifican las ollas, donde los tribunales se prestan para apresar a personas de la oposición.

Cada vez que me siento en una audiencia a defender a alguien, he asumido como riesgo que después de que termine mi defensa me pasen a otro cuarto para iniciar otra audiencia en la que el imputado sea yo y, entonces, sea yo quien necesite el apoyo de algún abogado que me defienda. Porque estoy al tanto de que me han estado acusando de un sinfín de situaciones en las que no tengo ningún tipo de participación. ¿Nosotros apoyamos la resistencia? Sí, porque creemos en la lucha no violenta, en la lucha pacífica. La resistencia es eso, resistir, no agredir.

Estando en las marchas y en las protestas se corre el riesgo de perder la vida o a salir lesionado por la represión. Asumimos ambas luchas como un planteamiento necesario para avanzar hacia la recuperación del país. Ambas tienen sus dificultades y ambas tienen sus riesgos.

Lo que sí puedo decir es que es extenuante. Ocuparse de las dos cosas al mismo tiempo no es fácil, porque tienes que salir del tribunal a montarte en una moto para alcanzar una marcha y participar activamente. De pronto estás allí y tienes que correr porque detuvieron a alguien y se lo llevaron a un cuerpo policial y desde ese cuerpo policial nos vamos otra vez a un tribunal porque nos están llamando para una audiencia. Pero es una dinámica en la que consideramos que debemos cumplir con todos los espacios para la recuperación de la democracia. Es extenuante, sin embargo, citando a Leopoldo López: el que se cansa pierde y no estamos dispuestos a perder.

-Hay quien dice que detrás de toda esta labor lo que realmente está haciendo es construir una carrera política.
-No son comentarios que considere ofensivos. Yo estoy construyendo una carrera política evidentemente. Soy dirigente de Voluntad Popular en Urbaneja, pero el tema es cómo veamos la política, la política es para servir no para servirse. Soy de los que cree que el que critica desde afuera y no hace nada para generar los cambios, es solo una persona más que lanza una opinión que puede servirle a alguien para plantearse algún objetivo o puede no servir para nada. Creo que si consideras que algo está mal hecho, entonces inmiscúyete, inclúyete y busca la forma de generar algo diferente y mejor a eso que estás criticando.

Creo que podemos hacer un trabajo por nuestro país desde la dirigencia política cuando llegue el momento, porque ahorita estamos en franco proceso de recuperación del país. Hoy, hablar de aspiraciones y candidaturas me resulta hasta un chiste, el que lo haga estaría orinando fuera del perol y desatinado, porque no hay ni siquiera una posibilidad de elecciones libres, así que aspirar en este momento me resulta inoficioso.

De abogado a abogado, ¿qué le diría a un juez que se presta para algún tipo de decisión ilegal?
-Que nosotros también estamos trabajando para ellos, que no sean cómplices de una violación flagrante de la ley. Que se alejen de las presiones y se ciñan a las leyes ¡Por amor a Cristo! Estamos en un momento coyuntural con respecto a la recuperación de la democracia.

¿Cuál es el riesgo? ¿Perder el trabajo?… Que lo corran, esto no va a ser para siempre, que terminen de definirse como miembros de justicia y no como miembros de una tolda.

-¿Va la constituyente?
-No, bajo ninguna circunstancia. Primero, que no es ninguna constituyente y segundo, que no vamos a permitir que estafen y sorprendan en su buena fe al pueblo venezolano. Los venezolanos no vamos a ir a votar y lo digo con toda propiedad y con toda la responsabilidad, no vamos a permitir que esas elecciones se den porque no vamos a permitir que violenten la voluntad del pueblo que es el poder originario real. No nos vamos a hacer de ojos ciegos y oídos sordos ante una violación flagrante de la Constitución y una estafa a los ciudadanos.

José Ángel Tovar
[email protected]

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