Unos cuatro millones de inmigrantes indocumentados podrían regularizar su situación solo con esta medida, según la Casa Blanca 


México y Centroamérica celebraron la medida. Cortesia
México y Centroamérica celebraron la medida. Cortesía

El presidente Barack Obama inició ayer una serie de viajes en Estados Unidos para defender su plan para los inmigrantes ilegales, que provocó la cólera de sus rivales republicanos, que están decididos a cerrarle el paso.

Al día siguiente de su solemne alocución en la Casa Blanca durante la cual presentó medidas para paliar la situación de unos cinco millones de indocumentados amenazados de deportación, el mandatario se trasladó a Las Vegas (Nevada, oeste), donde debe pronunciar un discurso detallando su proyecto para reparar “un sistema que no funciona desde hace décadas”.

El presidente “empleará toda su energía para defender las medidas anunciadas en la noche de ayer”, adelantó Dan Pfeiffer, uno de sus cercanos consejeros. “Viajaremos por el país, a estados demócratas, a estados republicanos y a estados indecisos”, agregó, subrayando que el tema será “una prioridad extremadamente importante” el año próximo.

La reforma del sistema migratorio fue una de las principales promesas de campaña de Barack Obama, tanto en 2008 como en 2012.

Pero luego de una serie de reveses en el Congreso, hacia el cual estima haber dado prueba de una “paciencia extraordinaria”, Obama decidió -dos años antes del fin de su mandato- actuar por decreto, sin esperar la hipotética aprobación de una ley.

Los gobiernos de México y varios de Centroamérica, celebraron las medidas anunciadas por el presidente Obama.

Abanico de medidas

La parte más importante del programa del presidente de EE UU, Barack Obama brinda a indocumentados que tengan hijos con nacionalidad estadounidense o permiso de residencia la posibilidad de legalizarse, a fin de obtener un permiso de trabajo temporal y evitar la deportación.

AFP