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La Organización Mundial de la Salud afirma que en el mundo hay una epidemia de obesidad, y que puede llamársela “La epidemia del siglo XXI”. En 1975 había 105 millones de obesos. En el 2014 la cifra pasó a 641 millones. La prestigiosa revista médica The Lancet estima que de seguir estas tendencias para el 2025, una quinta parte de los hogares serán obesos.

La obesidad y el sobrepeso son un importante factor de riesgo en la presentación de enfermedades cardiacas, en la diabetes, y en algunos tipos de cánceres.

Entre los principales afectados se hallan los niños. La obesidad infantil está correlacionada con mayor probabilidad de obesidad futura, discapacidades en la edad adulta, y reducción de la esperanza de vida. Se estima que en general un obeso vive 10 años menos que las personas de peso normal. Es una cifra similar a la de los fumadores. Cada 15 kg extra aumenta el riesgo de muerte temprana en un 30%.

América Latina presenta un panorama alarmante en esta materia. Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud, y la FAO, hay 360 millones de personas con un peso mayor al indicado. Representan el 58% de la población. Hay entre ellos 140 millones de obesos. Se estima que existen 4 millones de niños obesos.

La obesidad y el sobrepeso vienen creciendo. Así en México el país con índices más elevados de la región, en 1993 la prevalencia de obesidad en adultos era de 21.5%. En el 2000 había pasado al 24%, y en el 2006, el 30% de la población mayor de 20 años tenía obesidad. En esa fecha, más del 70% de la población adulta entre los 30 y 60 años de edad tenía sobrepeso.

México como otros países latinoamericanos, ha tendido a cambiar su dieta, y ello ha incidido agudamente en la disparada de la obesidad. En Colombia según la encuesta nutricional más reciente, tienen sobrepeso el 55.2% de las mujeres, y el 39.8% de los hombres y la cifra está en aumento. Señala Rodríguez 2017 “Son cifras preocupantes. Nuestra sociedad se desarrolla en un ambiente obesogénico, motivado en gran parte por la mala alimentación, y el sedentarismo”.

Entre las causales se hallan: 1) El consumo creciente de alimentos de bajo costo procesados con altas cantidades de grasa, sal, y azúcar; 2) El incremento en el consumo de comida rápida. La OPS ha alertado sobre los elevados porcentajes de grasas ultra saturadas, que la acompañan; 3) También ha alertado sobre el aumento en la ingesta de bebidas gaseosas; 4) La disminución del tiempo disponible para la preparación de alimentos en los hogares; 5) La presión creciente de la publicidad de alimentos altamente procesados; 6) La disminución del tiempo dedicado a actividades físicas.

Se estima que las ventas per cápita de alimentos y bebidas ultra procesadas aumentaron sustancialmente en América Latina entre el 2000 y el 2013.
Vía El Universal

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Redacción El Norte
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