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El tabaco mata anualmente a más de 7 millones de personas de los cuales más de 6 millones son fumadores activos y alrededor de 900.000 son fumadores pasivos expuestos al humo del tabaco.

El hábito de fumar tabaco sigue siendo una de las causas principales de muerte o enfermedad crónica en todo el mundo y es considerado por la OMS, desde hace ya mucho tiempo, como una de las amenazas más peligrosas para la salud pública general. Esta afirmación es contrastada de forma fácil si analizamos los componentes de un cigarrillo: 250 de sus elementos son nocivos para la salud y más de 50 causan cáncer.

El problema es que el fumador no es el único afectado por este producto tan dañino que produce una adicción tan alta en sus consumidores. Los fumadores pasivos, que son todos aquellos que respiran humo de tabaco sin ser fumadores, se ven cada vez más afectados, a pesar de la entrada de leyes que prohíben el consumo de tabaco en locales cerrados, como es el caso de España. Sin embargo,solo el 18% de las personas a nivel mundial están protegidas por leyes anti-tabaco.

Ya en el año 2004, el 28% de las muertes atribuidas al humo del tabaco de otras personas correspondía a niños y la tendencia de fumadores pasivos afectados es creciente a nivel mundial.

Dejar de fumar: ¿Debe el Estado ayudar a los fumadores?

Por todo lo expuesto anteriormente, concienciar a los fumadores para aprender como dejar de fumar es de vital importancia para mejorar las cifras de muertos y enfermos que cada año aumentan a causa del tabaco. Para ello, es fundamental recibir toda la información posible que pueda ser importante para dejar el hábito del tabaco y elaborar mecanismos y leyes a nivel estatal, o a niveles inferiores dentro del Estado, que puedan  servir para que los fumadores se decidan a abandonar el consumo.

Está claro que la fuerza de voluntad del fumador y el hecho de implicarse en el abandono del tabaco es fundamental para que cualquier método o mecanismo de ayuda estatal pueda llegar a funcionar y a resultar eficiente. Así lo piensan en Navarra, una comunidad situada al norte de España que tomará medidas contra el tabaco que entrarán en vigor a partir del próximo mes de octubre y que, de funcionar, puede que sean aplicadas en el resto del país.

La idea es reservar un presupuesto de 590,000 euros anuales para potenciar programas de ayuda para fumadores que quieren dejar de fumar y que se llevan a cabo a través de la Atención Primaria de la Seguridad Social Española. Se trata de financiar un tratamiento farmacológico anual por paciente, que tenga una duración máxima de 12 semanas y que ayude a mejorar las cifras de abandono del tabaco actuales, situadas en el 8-11%.

Y es que, recibir ayuda para dejar de fumar es de vital importancia para que el fumador no se sienta solo y no recaiga en el hábito que tanto daño causa a nivel de salud, pero también a nivel económico y social.

Algunos estudios han revelado que pocas personas llegan a entender los riesgos que supone el consumo de tabaco. Por ejemplo, un estudio elaborado en China hace ya unos años reveló que el 38% de los fumadores no sabía que el tabaco provocaba cardiopatía coronaria. Y precisamente son los fumadores que conocen los riesgos de fumar los que tienen una mejor predisposición para dejarlo y para no recaer.

El problema es que solo 24 países de todo el mundo ponen a disposición del fumador programas para ayudarles a dejar de fumar y, quizás, este es un hecho que habría que cambiar para mejorar las cifras. Además, solo 29 países han prohibido la publicidad y patrocinio del tabaco, que sin duda ayuda a reducir el consumo.

Métodos para dejar de fumar más utilizados

El tratamiento farmacológico no es la única forma que un fumador puede aprovechar para dejar de fumar, sino que existen otros tantos métodos que se pueden poner en práctica para conseguirlo. En páginas web especializadas en el abandono del tabaco, por ejemplo, en comodejardefumarya.com, es posible encontrar una extensa lista demétodos para dejar de fumar. Aquí la idea de que uno u otro método es una estafa, funciona o no funciona, no es algo que pueda decirse de manera objetiva porque cada fumador es un mundo.

En general, los chicles y parches de nicotina, el uso de cigarros electrónicos, la hipnosis, la acupuntura, los libros de autoayuda o la meditación son solo algunos de los métodos más utilizados por todos aquellos fumadores que quieren dejar de fumar.

La pregunta es: ¿sería posible reducir las cifras de fumadores si todos los países llevaran a cabo programas de ayuda y subvenciones para las recetas de fármacos que inciden en abandonar el hábito del tabaco?

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