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Aunque parezca increíble, el gobierno ha lanzado un nuevo plan alimenticio para tratar de calmar el hambre de un pueblo carente de comida. Es un intento más de esta caricatura de ensayo y error que unos amateurs de las políticas públicas han venido poniendo en práctica en Venezuela.

Esta vez le correspondió el turno a Fredy Bernal, devenido en flamante ministro de Agricultura Urbana.

Ya antes habíamos pasado por otros experimentos exóticos como los gallineros verticales en casas y apartamentos, los cultivos organopónicos y las rutas de la empanada y el plátano.

Uno a veces se pregunta hasta dónde puede llegar el delirio y la verdad es que en el campo de la razón, no hay respuesta. Tal vez la hallemos en el área de la metafísica.

Para facilitar la compresión del lector es mejor citar textualmente a Fredy Bernal con el objeto que sean sus palabras las que develen su plan. Dice Bernal: “Una coneja pare aproximadamente diez o doce conejitos, al final se crían ocho. En dos meses y medio tenemos un conejo de dos kilos y medio”.

Según la contabilidad de Bernal, cada coneja podría estar produciendo alrededor de ochenta conejitos al año. Como el conejo es un animalito que despierta cariño, especialmente en los niños, Bernal recomienda lo siguiente: “Hay un problema cultural, que nos han enseñado que el conejo es una mascota bien bonita. Y sin duda alguna que el conejo es un animal bonito, es verdad, pero el conejo podría ser una solución. Tenemos que tener una campaña de radio, prensa, televisión, caricaturas, por todas partes para que el pueblo entienda que el conejo no es una mascota, sino que son dos kilos y medio de carne, con alta proteína y sin colesterol, puesta en la mesa del venezolano”.

Los grandes teóricos del socialismo se caracterizaron por ser gente cultivada en las letras, eran hombre de luces. Venezuela ha caída en manos de una especie de aprendices que parecieran no tener noción de las responsabilidades que tienen y del daño que pueden causarle a un pueblo, intentando con ideas absolutamente descabelladas.

La política agro alimentaria del gobierno ha sido un total y absoluto fracaso. La producción de rubros fundamentales tales como la carne vacuna, el pollo, el cerdo entre otros, ha registrado caídas significativas, debido en parte por aquellas acciones nefastas de expropiar fincas, hatos y haciendas que procurando emular una revolución agraria, liquidaron la producción nacional. Lo mismo puede decirse de la producción de leche, maíz, caña de azúcar y arroz, donde las fallas son más que visibles.

Esa política de acabar con la producción nacional no se notaba porque con dólares en la mano se compraba en el exterior lo que no se producía en el país. Ahora sin dólares, no hay cómo financiar las importaciones y la mejor idea que se le ocurrió a quienes dirigen al gobierno, fue lanzar el Plan Conejo. Toda una innovación en la disciplina de la ciencia de la alimentación. Una pregunta Bernal: y con qué se va alimentar los conejos? Que yo sepa, esos roedores no crecen por generación espontánea.

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Redacción El Norte
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