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Docentes rechazan no haber sido consultados en propuesta nacional que modifica la educación media. Aseguran que la adecuación de pénsum fue impuesta

El sistema educativo está raspado. Mientras la desmotivación, el hampa y la desnutrición se vuelven una materia filtro para los estudiantes venezolanos, el Gobierno emprende e insiste en luchas que son consideradas innecesarias según sus propias encuestas.

Los colegios están agrietados desde su infraestructura hasta su fondo. Pero aún no se crea un debate nacional para priorizar temas como el déficit de profesores especializados, la carencia de recursos para dotar y construir nuevos espacios de aprendizaje, la avalancha de crímenes que se cometen entre pupitres o la necesidad básica de que los planteles cuenten con servicios públicos.

En cambio, el Ministerio de Educación se empecina en reformar el diseño curricular de educación media -vigente desde hace 44 años- para educar desde “la diversidad cultural, la visualización de pueblos indígenas, la dignidad de patria, la valoración de raíces históricas y la práctica de trabajo liberador”.

Archivo. Juan González
Archivo. Juan González

Todos estos aspectos están reseñados en las 167 páginas del documento oficial “Proceso de transformación curricular en educación media”, difundido por el ente en junio de este año para que los educadores de todo el país se adecuaran a un nuevo sistema que entraría en vigencia en septiembre.

Una contradicción en sí misma. En enero de 2015, los resultados de la llamada Consulta Nacional por la Calidad Educativa arrojaron que solo 8% de más de siete millones de personas encuestadas aprobó un cambio en el pénsum de bachillerato. Para 53% de la muestra, la prioridad fue la formación constante de los docentes para garantizar una verdadera enseñanza.

20% creyó que en realidad sería necesaria la inclusión de los estudiantes en la gestión escolar. 16% apuntó la infraestructura y el equipamiento tecnológico de los planteles como tema prioritario. Otro 3% salvó su respuesta.

Este sondeo prometió ser una especie de catapulta para avivar el aprendizaje en la educación media y a su vez impactar en el nivel superior, donde el sociólogo y profesor universitario

Archivo. Víctor Pinto
Archivo. Víctor Pinto

Carlos Raúl Hernández reseña que se imparten conocimientos con calidad de más de 25 años de atraso. Pero la única propuesta sólida que se desprendió de él fue un rediseño curricular que además nunca fue consultado al gremio de profesores.

Dos de los sindicatos que agrupan mayor porcentaje de docentes en Anzoátegui revelaron que nunca fueron invitados a debatir la transformación que propone el gobierno. La secretaria de Bienestar Social del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema), Maira Marín; y el presidente del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Enseñanzas del estado Anzoátegui (Sttea), Édgar Pérez, admitieron que desconocen la reforma, su alcance e incluso su intención. Lo poco que han escuchado son rumores de adoctrinamiento.

“Lo grave de la situación es que es un secreto. Para cambiar un currículum se tiene que incluir a padres y representantes, gremio y estudiantes porque todos tienen puntos de vista que atender. El pénsum pudiera adaptarse porque tiene sus características de flexibilidad en algunos aspectos de forma, pero en realidad no es necesario. Cómo pretendes implementar un currículo olvidando las necesidades básicas de los docentes y de los niños”, se preguntó Marín.

Para la maestra con más de 26 años de servicio, la verdadera herida que tiene el sistema es la poca voluntad e ineficiencia con la que se tratan las penurias de los profesores: falta de recursos para enseñar, deficientes beneficios sociales y sueldos precarios. Marín cuestiona cómo un mentor puede ofrecer a sus pupilos lo que en realidad carece: preparación y atención.

No son solo opiniones sin fundamento. El presidente de Sttea recuerda que por cada hora que dedican a ilustrar pensamientos, los encargados de formar a más de 10 millones de futuros profesionales solo perciben 120 bolívares. Ni siquiera el equivalente los Bs. 500 de un café de panadería. Eso en educación media. En el caso de la básica, los salarios oscilan entre Bs. 21.614 y Bs. 32.035. Cifra que solo cubre 7% del costo de la canasta básica mensual, que para agosto se ubica en 465 mil bolívares.

Archivo
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Estas razones repelen la vocación. El gobierno admite que existe poca motivación en la especialización. Solo 6% de todos los profesores a nivel nacional poseen maestrías o doctorados. Mientras que 15% ha hecho postgrados. Esto demuestra en cifras por qué hay déficit de profesionales en áreas específicas como inglés, matemática, física o química.

Haciéndole honor a todas las trabas que ya existen, el presidente del Sttea cree que una nueva adecuación solo representa un experimento más que terminará incentivando otro atraso en la calidad de la educación. A pesar de ser parte del gremio, asoma que los profesionales de hoy están poco preparados para la propuesta de impartir varias áreas al mismo tiempo.

Las adecuaciones

Aunque el gobierno no se reunió con la mayoría de los docentes, sí impuso una jornada de adecuación en algunos colegios, sobre todo de la zona oeste de Anzoátegui. Esta información no pudo ser confirmada en la Zona Educativa, pero la docente de la zona rural de Píritu, María Velásquez, reveló que durante 2015 se han hecho encuentros paulatinos en algunas instituciones para implantar una nueva forma de currículo.

No fueron debates. No buscaban incluir nuevas propuestas de los profesionales en el área. En la “Socialización del Proceso de Transformación Educativa” los docentes y directores eran instruidos sobre el contenido del nuevo currículo y cómo iban a trabajarlo a través de las herramientas que ya tienen: canaimas, tabletas y libros de la Colección Bicentenaria.

Durante el taller de una sola jornada, se ventiló que solo un profesor daría las cátedras de física, química y biología en un intento por combatir el déficit de profesionales. El profesor de la cátedra inglés sería el mismo que el de castellano. Se disminuirían horas de materias que el gobierno considera inútiles en la vida cotidiana y se reforzarían otras que formen fuerza laboral.
Además, se impartirán conocimientos básicos y obligatorios sobre las lenguas indígenas con el fin de valorar la identidad nacional y regional. Los grupos estables de danza, pintura o idiomas serán parte del pénsum y no materia extracurricular.
Las horas de clases semanales aumentarán a 44 y unificarán varias materias en 11 ejes: acción científica, social y comunitaria; educación física; recreación; deportes; arte y patrimonio; ciencias naturales; lengua; lengua extranjera; matemática; memoria, territorio y ciudadanía; orientación y convivencia; y por último participación en la producción de bienes y servicios.

María Gabriela Martínez
María Gabriela Martínez

En el documento de la adecuación curricular también se recomienda el estudio de temas indispensables que hablen sobre “el poder popular y la superación de mecanismos de acaparamiento del poder por parte de minorías privilegiadas”, en la misma línea de rechazo al capitalismo por sus “intenciones de dominación”. Plantean el reconocimiento de las comunas como nuevo espacio geográfico; así como el estudio de las misiones sociales.

El Ministerio de Educación exhorta al cumplimiento obligatorio de “la doctrina de Simón Bolívar para favorecer el patriotismo”. Se empeñan en un “Ideario Bolivariano” que hable sobre el modelo político venezolano y latinoamericano con ideas “libertarias y antiimperialistas” e instan a dejar a un lado la historia universal como “un tributo a la colonización”.

La columna vertebral que unifica la nueva propuesta es Plan de la Patria presentado por el expresidente Hugo Chávez para su mandato 2013-2019. En todo el escrito se habla de ello como una única doctrina importante para ser reseñada en los salones de clases. Se reseña como la génesis de un plan piloto que presuntamente comenzará en 127 escuelas a nivel nacional.

A pesar de que el magisterio pretende incentivar el sentido crítico de los jóvenes, parece una intención sesgada hacia un sector político-izquierdista. De impartirse de esta manera, el
sociólogo Carlos Raúl Hernández esclarece que la academia estaría siendo adoctrinada.

Ve con buenos ojos que los muchachos pasen más tiempo en la escuela por ser una práctica recurrente en pedagogía para afianzar conocimientos. Sin embargo, califica las nuevas enseñanzas de “corrupción intelectual”. Para el también profesor de la Universidad Central de Venezuela, el gobierno imparte enmascaramientos colectivistas para afianzar una forma de pensamiento.

“Toda sociedad tiene que revisar permanentemente sus esquemas curriculares porque la ciencia cambia y crece constantemente, pero en vez de reformar hacia cambios vanguardistas quieren retroceder para el siglo 20. Se les cercena a los estudiantes el
conocimiento de las disciplinas fundamentales del saber”, rechaza el sociólogo.

Destaca como un “crimen insólito” los ejes de lenguas extranjeras y lenguas, donde el magisterio prioriza dialectos muertos en lugar del inglés, que es la lengua universal. Reseña que en realidad los indígenas se han adaptado a la vida moderna y ahora también hablan castellano.

Pero más allá de levantar una bandera de duda sobre la posibilidad de que el gobierno realmente implante el nuevo diseño curricular, el Hernández dilucida que el revuelo que ha ocasionado la propuesta solo busca desviar la atención de la crisis que atraviesa el país. Una estrategia recurrente en política.

 Víctor Pinto
Víctor Pinto

Pero aún no hay certeza de nada. Faltan 14 días para el inicio del nuevo período escolar y la comunidad educativa tiene más preguntas que respuestas. En una breve conversación telefónica para conocer los alcances del plan ministerial, la representante única de educación en la región, Carmen Castillo, solo atinó a decir que por lineamientos centrales no podía ofrecer detalles sobre el contenido, el alcance y las variaciones de la enseñanza.

Entre negaciones de conversar con el equipo de periodistas de El Norte, la autoridad soltó la posibilidad de comenzar la adecuación en varias instituciones del estado. Aunque no detalló cifras exactas, explicó que aún estudian los planteles que podrían ser candidatos.

Según las herramientas con las que cuenten las instituciones (laboratorios, regularidad del Sistema de Alimentación Escolar y las condiciones físicas en general) se podrían comenzar a implementar “algunos” aspectos de la adecuación.

Archivo
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La disposición al cambio no se limita aunque se prioricen colores partidistas. Las representaciones regionales del Ministerio de Educación defienden y promueven abiertamente la idea aunque tenga tintes políticos. En entrevistas anteriores, Castillo ha argumentado que “si decir la verdad es ideología, tenemos que dar a conocer la verdad por todos los medios de comunicación”.

En busca de fuerza trabajadora

El gobierno quiere formar fuerza trabajadora en lugar de intelectual. El nuevo currículo plantea la preponderancia de áreas que sean realmente útiles para la cotidianidad. Pero el presidente del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Enseñanzas del estado Anzoátegui (Sttea), Édgar Pérez, se pregunta quiénes están haciendo la propuesta y señalando algunas materias de “inútiles”. Recuerda que los profesionales de hoy, quienes incluso brillan fuera del país, fueron formados con el pensum vigente.

Katherine Carrizales
[email protected]

Redacción El Norte
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